Un ayuntamiento.

El vergonzoso olvido de la Administración con las pedanías

Tanto para el Gobierno central como los autonómicos las pedanías no existen y ya solo falta borrarlas del mapa.
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Entro en Internet, en la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), para ver el tiempo que va a hacer en el pueblo. Escribo su nombre y no aparece nada. Caigo en la cuenta de que somos una pedanía y reseño otro pueblo con ayuntamiento propio a pocos kilómetros y sí, puedo ver las predicciones del tiempo de una semana bastante detalladas. Y créanme que me fastidia esta desidia y olvido.

Quiero buscar unos datos en el catastro y para lograr algo de información tengo que buscar el municipio al que pertenecemos y cuidado porque puede haber varías calles con el mismo nombre en varias localidades. Así que he de tener sumo cuidado para no meter la pata ¡Anda que no hay calles Del Horno!

Son solo dos ejemplos de que para las Administraciones Públicas las pedanías no existimos. Y digo más: los hay que se empeñan en borrarlas del mapa. Me explico: nuestra pedanía tiene lo que se llama el Común de Vecinos, con entidad jurídica propia y presidente, secretario y vocales. Gestiona los terrenos que no pertenecen al ámbito municipal y aunque en estos tiempos tiene menos importancia que antaño al haber menos ganado y reparto de pastos, sigue gestionando diferentes servicios.

Pues bien, tiempo atrás me dirigí por correo electrónico y en nombre del secretario del Común de Vecinos a dos Administraciones Provinciales por un asunto de un vertedero solicitando ayuda y, además de recibir una multa -el mundo al revés- no se dirigieron en su contestación al citado Común, sino al ayuntamiento al que pertenecemos. Y lo mismo puedo decir del Servicio para la Conservación de la Naturaleza (SEPRONA) que envió dod avisos de multa al ayuntamiento, ignorando quién gestiona estos terrenos. Al final un día de las fiestas en plena canícula de agosto llegaron unas enormes máquinas enviadas por el ayuntamiento y sellaron el vertedero.

¡Aleluya! El alcalde se ha preocupado por una de sus pedanías y poco tiempo después se pasó por este pueblo.

Pillerías

Me comentan también que el hecho de vivir todo el año o de forma ocasional en una pedanía tiene sus ventajas al no estar el alcalde, pues ya se cambie un tejado, una pared, una parte de una casa… no se solicita normalmente licencia de obra por lo que los interesados se ahorran unos cuántos euros y me sorprende porque quizás servirían para ayudar a las mejoras del pueblo. Pero no hay quien nos cambie. Y lo curioso es que cuando llega el verano y el pueblo se llena de felices vecinos ocasionales no dejamos de protestar por las escasas ayudas y servicios, no sin razón, que recibimos del ayuntamiento. No obstante estemos atentos al ejemplo que viene a continuación.

Al respecto, recuerdo ya hace bastantes años que con la entrada de un alcalde socialista en Alcobendas (Madrid) se reclutó a un ejército de inspectores que recorrían palmo a palmo la ciudad para denunciar a quienes estaban realizando obras sin pedir licencia. Los vecinos protestaron porque pagaba todo el mundo, pero más tarde se dieron cuenta de los profundos cambios que sufrió el municipio con unos excelentes parques, polideportivos y servicios sociales que para sí quisiera Madrid capital, en proporción al número de habitantes. Todo un logro del que disfrutan y presumen en la actualidad los habitantes de esta habitable localidad.

Alcaldes listillos

Mientras que nuestra pedanía es pobre, existen algunas más ricas de las que los ediles sacan buen provecho y la explotan a favor del municipio que gobiernan. Así lo hacen porque saben que aquí tienen su principal vivero de votos. En este caso, algunas pedanías, tras insistir en que los fondos que generaban fuesen para su pequeña localidad y no recibir respuesta satisfactoria del alcalde de turno, se han convertido en Entidad Autónoma Independiente (EATIM), no sin pocos esfuerzos.

Por esta zona de Molina de Aragón existen varios ejemplos tras los cuales han mejorado bastante sus pueblos al manejar el dinero y utilizarlo en lo más imprescindible. Eso sí, tienen que pagar al secretario, pero les trae a cuenta. Cubillejo de la Sierra (Guadalajara) con la explotación de su propia gravera, y Tobillos, de la misma provincia, con los molinos eólicos instalados en su término municipal, son algunas aldeas que se han beneficiado al convertirse en EATIM. Y da gusto ver los cambios que han experimentado.

Otra particularidad a tener en cuenta con las pedanías es que funcionan mejor las que tienen un alcalde pedáneo, que es nombrado por el edil del ayuntamiento, generalmente con la misma ideología política. En este supuesto, es el pedáneo el que hace de correa de transmisión de las preocupaciones de sus vecinos al ayuntamiento. Y la relación es más fluida. Además si es veterano como el que teníamos antes en el pueblo y se preocupa por éste tiene la puerta abierta de los organismos provinciales porque lo conocen bien y llega a conseguir beneficios para su comunidad. Sin embargo, las hay tan pequeñas como la nuestra en la actualidad que ni siquiera disponen de esta figura.

En cualquier caso, sigo sin entender los motivos por los que un ayuntamiento absorbió en su día a otros pueblos que se podían defender con pocas ayudas de los vecinos y de las administraciones autonómicas y provinciales. Estamos perdiendo el nombre y como sigamos así hasta la identidad.

A la umbría

Vox y el campo

Creo que fue el político y ecologista López de Uralde el que dijo que no entendía a los agricultores que votaban a Vox puesto que estaban sufriendo las consecuencias del cambio climático y Vox es negacionista. Lo cierto es que los de ultraderecha deben de pensar que su principal granero de votos está en el campo y salvo algún sector de la caza me niego a pensar que sea así. Conozco a muchos agricultores y no son tontos, pues a pesar de que Vox cuando ha pactado con el Partido Popular algún gobierno autónomo siempre se ha pedido una cartera relacionada con el campo, no han ofrecido nada atractivo para la gente que vive de la agricultura y ganadería. Y cuando han querido apuntarse un tanto como el vicepresidente de Castilla y León con los ganaderos y sus vacas ha hecho el ridículo más espantoso, poniendo incluso en peligro a esta cabaña y a sus dueños. Amén.

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