Ramiro y el Acuerdo de Mercosur

Ramiro y su amigo Carlos, el profesor de biología, debaten con calma sobre la inquietud y la incertidumbre que viven los agricultores ante las posibles consecuencias del acuerdo entre la Unión Europea y los países de Mercosur, además de los nuevos cambios y previsibles recortes del futuro inmediato de la Política Agraria Común. Todo ello en medio de la sucesión de fuertes borrascas de finales de enero y principios de febrero.
Ramiro ha estado dos años de baja por un accidente que tuvo con la camioneta. Ha empezado de nuevo a salir y dar algún paseo por el pueblo. Acaba de jubilarse, pero no ha renunciado a la titularidad de su explotación para así seguir cobrando las ayudas de la PAC. Parece que eso lo va a cambiar la Comisión Europea porque dificulta el acceso de los jóvenes a la tierra, pero mientras tanto muchos agricultores como Ramiro se benefician de ese privilegio.
En el tiempo que ha estado de baja, la explotación se la ha llevado una empresa de servicios agrícolas. Ni su mujer, enfermera en el hospital de la comarca, ni sus dos hijos, que trabajan en otros sectores, tenían disponibilidad para hacerse cargo; tampoco un sobrino ahijado suyo, que se crio con ellos y que trabaja en una planta metalúrgica que fabrica accesorios para diversas industrias.
La explotación de frutales y productos hortícolas que heredó de su padre, ya no tiene nada de familiar, pues desde hace años la lleva él sólo con la ayuda de algunos migrantes que contrata para trabajos puntuales, sobre todo cuando llega la recolección. Las demás labores las tiene externalizadas.
Desde hace varias semanas no pisa el campo, debido al tren de borrascas que se ha instalado en la península y que está dejando las tierras encharcadas, pues el suelo no puede absorber más agua. El arroyo va lleno, y como sigan las lluvias corre riesgo de que se desborde inundando las tierras de la ribera. A pesar del mal tiempo, o quizá por eso al haber poca actividad, los agricultores de su comarca han acudido a la llamada del sindicato para cortar las carreteras con sus tractores en protesta por la nueva reforma de la PAC y el acuerdo de Mercosur.
Debate en torno a un café
Ramiro no ha ido esta vez a manifestarse, pues salió bastante decepcionado de la última tractorada, la de hace dos años, justo antes del accidente. “Mucho esfuerzo para tan pocos resultados”, se lamenta con su amigo Carlos, el profesor de biología que ha quedado con él a tomar café en La Esquina aprovechando que se han suspendido las clases en los institutos por el temporal.
“Parecía que nuestras demandas iban a ser escuchadas por Bruselas”, añade, “y resulta que se nos ofrece ahora una propuesta de reforma de la PAC que reduce las ayudas en más del 20%”. “Sí, pero aún conserváis un buen pellizco”, le responde Carlos, “sobre todo si tenemos en cuenta que se va reduciendo el número de beneficiarios y cabéis a más dinero. Todo depende de cómo se hagan las cuentas”.
Ramiro le dice que ha subido tanto el precio de los abonos y los pesticidas, que la explotación apenas puede tirar con los ingresos de la venta de la producción. “La ayuda de la PAC me viene muy bien para complementar mi pensión”, afirma, “sin esa ayuda ya la habría vendido”.
Están viendo el telediario, que da imágenes de las tractoradas bloqueando algunas carreteras. Las pancartas y las proclamas de los dirigentes sindicales se dirigen esta vez, sobre todo, al tema del Acuerdo con Mercosur, quedando algo relegado el tema de la nueva reforma de la PAC. Carlos comenta que, cada vez que hay una nueva reforma de la PAC, se movilizan los agricultores, y que siempre procuran poner algún reclamo para hacer más atractiva la movilización.
“Hace unos años”, le recuerda, “pusisteis como reclamo la Agenda 2030, y ahora que se ha agotado ese tema, utilizáis el Acuerdo de Mercosur”. “Es que el tema de la PAC está ya tan trillado, que apenas moviliza”, le responde Ramiro, “y además sabemos que no nos podemos quejar mucho si nos comparamos con los pequeños autónomos de otros sectores, que no tienen esas ayudas europeas”, le responde Ramiro.
Acuerdos comerciales ¿buenos o malos?
Carlos intenta argumentar que los acuerdos comerciales son positivos en una economía abierta como la europea y la española en particular, y que, en el caso del acuerdo con Mercosur, significa crear una zona de librecambio de más de 700 millones de consumidores. “Es un acuerdo de una importancia enorme, Ramiro, y más en estos tiempos en que un autócrata como Trump nos amenaza cada día con poner aranceles”, afirma Carlos, añadiendo que Europa tiene que abrir relaciones con otros países y no depender sólo de los americanos.
“Eso es verdad, Carlos, pero al final somos los agricultores los que pagamos el pato, y nos utilizan como moneda de cambio. Vacas por coches, eso es lo que va a ocurrir”, le replica Ramiro. Le dice Carlos que esa es una frase facilona que no se ajusta a la realidad, aunque reconoce que es efectiva como banderín de enganche.
“Sin embargo, los informes sobre el posible impacto del acuerdo comercial no dicen que vaya a haber esa invasión de productos agrícolas de Brasil, Argentina o Uruguay”, señala Carlos, basándose en un documento que ha leído hace poco en una revista económica. “Además”, continúa, “habrá productos que se beneficiarán del acuerdo, como parece que ocurrirá con el vino, el aceite de oliva, y también el porcino, que podrán entrar sin aranceles en los mercados de los países de Mercosur”.
Ramiro le contesta que él no está en contra de los acuerdos de libre comercio, sobre todo en una economía tan abierta como la europea, pero teme el efecto que vaya a tener en los pequeños productores. “Serían la puntilla para muchos de nosotros, que no podríamos competir con precios que estarían por debajo de nuestros costes de producción”, y añade, “es verdad que ya viene fruta de esos países, pero con el acuerdo entrarán a precios más bajos”. Le dice a Carlos que muchos agricultores están ya al límite, y que esto sería un golpe mortal para ellos.
“Siempre respondes lo mismo”, le replica Carlos, “cuando sabes bien que la agricultura es muy diversa, y que no hay que hablar sólo a través de esos agricultores que como dices están al límite”. Añade Carlos que ese tipo de agricultores tienen dificultades con y sin acuerdo de Mercosur porque no han podido o no han sabido hacer cambios en el modo de gestionar sus explotaciones.
“El Mercosur lo que hace es poner ante el espejo la realidad de nuestra agricultura”, continúa Carlos, “con agricultores innovadores capaces de competir y otros ya casi en la puerta de salida”. Ramiro le da la razón, pero le dice que cómo van a innovar si muchos de ellos están ya jubilados o a punto de jubilarse, “y sabes bien que con estas edades pocas ganas se tienen de meternos en líos, cambiando nuestras formas de producir y de gestionar nuestras explotaciones”.
Señala Carlos, además, que el acuerdo incluye una serie de cláusulas para proteger a los agricultores, además de establecer largos periodos de transición para algunos productos sensibles. “Ya, ya, te refieres a las de salvaguarda”, responde Ramiro, “pero esas cláusulas son muy difíciles de aplicar en la práctica al no disponerse de eficaces servicios de inspección en frontera”.
Añade que lo mismo ocurre con las que llaman cláusulas “espejo” y que, según dicen, es para asegurar que los productos que entren en nuestros mercados lo hagan cumpliendo lo mismo que Bruselas exige a los productos europeos en materia fitosanitaria o medioambiental.
Incertidumbre y escepticismo
“Veremos en qué queda todo eso, pues soy muy escéptico, Carlos, y al final veremos entrar productos de Mercosur sin controles sanitarios, poniendo en riesgo nuestra salud”. Carlos no puede evitar irritarse con este último comentario de su amigo Ramiro.
“Lo que acabas de afirmar tiene un tufillo de superioridad inadmisible, ya que es como decir que en Brasil o Argentina no hay controles sanitarios en la producción de alimentos y que los consumidores de esos países no son los primeros interesados en consumir productos sanos”, dice Carlos con evidente enfado. Le recuerda que él ha estado varias veces en Brasil y puede asegurarle que los alimentos pasan por controles muy similares a los de aquí. “Bueno, si tú lo dices, será verdad, pero aquí se comenta otra cosa desde el sindicato”, responde Ramiro.
“Por cierto, me gustaría saber qué es lo que opina sobre el acuerdo de Mercosur tu sobrino el que trabaja en la planta metalúrgica”, comenta Carlos, “pues su empresa será una de las que se beneficiarán del acuerdo al poder vender a mejor precio su producción de accesorios en esos países”. “La verdad es que no se me ha ocurrido preguntárselo, Carlos”.
Comentan ya con más calma que el acuerdo con Mercosur es mucho más que un acuerdo agrícola, afectando a casi un centenar de productos de toda índole: siderúrgicos, material de construcción, automóviles, electrodomésticos y hasta financieros. “Como todo gran acuerdo comercial”, concluye Carlos, “habrá quienes se beneficien más y quienes salgan perjudicados, pero para eso habrá que exigir compensaciones, y en eso sí que hacéis bien con movilizaros”.

Sigue lloviendo y no parece que vaya a parar. Las imágenes sobre los efectos de la borrasca Leonardo en Andalucía y otras regiones son impactantes, y de algún modo recuerdan a las de la dana de Valencia. “Menos mal que de aquella catástrofe hemos aprendido todos y están funcionando las alarmas de emergencia”, señala Carlos.
“Así es, y no parece que esté habiendo víctimas hasta ahora, pero el daño en los cultivos va a ser muy grande”, le contesta Ramiro, añadiendo que, por muchos avances técnicos y científicos, la agricultura siempre va estar sometida a estos escenarios de incertidumbre. “Menos mal que le tengo hecho un seguro a la explotación”, señala mientras terminan el café en el bar de La Esquina.
Foto destacada: Río Genil a su paso por Puente Genil en los primeros días de febrero.
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