
Aquella economía circular
Ahora que tanto se habla de reciclaje, de separación de residuos sólidos y de economía circular, recuerdo a Carmen, la mujer que, cada noche, después de la cena, iba a nuestra casa a recoger los restos desechados de las comidas del día. Le llamábamos Carmen “la de los desperdicios”, y su botín estaba formado por los corazones de las peras y manzanas, la piel de las patatas y zanahorias, los huesos y pitracos del pollo o las cáscaras de los huevos.
Eran tiempos en que los alimentos no se guardaban en plástico, sino en papel de estraza; ni tampoco el vino, el aceite o la leche, que se compraban en botellas o frascos de vidrio que llevábamos a la tienda para rellenarlos cuando se había consumido el producto.
Los restos de comida eran todos orgánicos y los recogía Carmen cuidadosamente de las casas en dos cubas metálicas. Con ellos alimentaba al cerdo que tenía en su pequeño huerto, cerrando así un círculo que era muy habitual en aquellos tiempos de penuria.
Algunas veces, la abuela se quitaba en las comidas su molesta dentadura postiza y la metía en un vaso de agua mientras comía. “Me dijeron que comería mejor con ella, y resulta que no la aguanto, no me sabe la comida igual”, solía decir hablando sola con los labios hundidos por la falta de dientes y un extraño sonido resoplando de su boca deforme.
Un día, después de la cena se armó un buen alboroto. La abuela había perdido su dentadura, y andaba por la casa refunfuñando con su boca desfigurada. Por mucho que la buscamos mirando por debajo de las mesas, sillones y muebles de las habitaciones, no fuimos capaces de encontrarla.
A la mañana siguiente, llamaron temprano a la puerta, y nos sorprendimos al ver a Carmen la de los desperdicios a una hora que no era habitual en ella. Traía algo envuelto en papel, que le entregó a la abuela con cierto embarazo. Era la dentadura. El cerdo la había escupido al comprobar que era imposible digerir un material tan duro y extraño como el que le habían puesto en su cochiquera y que rompía la cadena orgánica de aquella economía circular.














