Un hombre practicando barefooting

Qué es el barefooting, la disciplina que promulga el placer de andar descalzo

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Algunas personas cuando ven a alguien andar descalzo por la calle o el campo lo miran con asombro; otras, como he escuchado en ocasiones, la tildan de loco. Lo extraordinario es que aunque todavía son muy pocos los que practican esta modalidad deportiva (barefoot en inglés) comentan maravillas de las sensaciones que les produce y advierten de los enormes beneficios para la salud.

Álvaro es uno de los pioneros en andar por pistas empedradas del monte en caminatas de más de 30 kilómetros en las parameras de Molina de Aragón. “Es como un impulso que no puedo frenar. El primer día que llego de Madrid al pueblo tengo que salir a hacer un recorrido para sentirme bien. No sé como explicarlo, pero los efectos sobre el cuerpo son únicos, pues vuelvo a casa relajado”, dice.

No importa el frío, nuestro deportista ha andado por montañas nevadas; no importa el calor abrasador del verano, puesto que sus pies ya tienen la suficiente dureza para aguantarlo. Incluso algunos amigos bromean con él echándole por el camino cardos con afilados pinchos para comprobar que aunque los pise ni se inmuta.

Confieso que cuando lo observé andando por primera vez por mitad del monte en una zona donde abundaban las aliagas me entraron escalofríos. Pero Álvaro salió tan campante de tan áspero trayecto.

En ocasiones este atrevido atleta se impone retos como el caminar por terrenos especialmente empedrados, pisoteando las aristas de cortantes de piedra caliza o de sílice. Es como si quisiera llegar a la perfección y al límite en el que ningún obstáculo se le imponga a sus moldeados pies. Al fin y al cabo, empezó a entrenarse llevándose piedras del pueblo a su casa de Madrid y andar sobre ellas hasta que se endureció.

Beneficios para la salud

Los estudiosos de la biomecánica y otras disciplinas consideran que andar descalzo estimula la musculatura del pie, libera tensiones, incrementa la vitalidad, previene numerosas enfermedades, consigue la biomecánica del pie para que se reorganice de forma natural la tensión estructural del cuerpo entero, tonifica las piernas y desarrolla una mayor fuerza muscular en los pies y las caderas. También es una buena terapia antiestrés, mejora el equilibrio durante el movimiento, evita el dolor de espalda, mejora la circulación sanguínea y fortalece músculos y ligamentos, etcétera.

No es extraño, por tanto, ver la armonía corporal que presenta Álvaro, así como sus músculos y cero gota de grasa. Un cuerpo logrado también con ejercicios específicos de musculación, combinados con carreras aeróbicas.

El cura caritativo

Desde la localidad de Aragoncillo (Guadalajara), este infatigable deportista conoce la mayoría de las localidades de 30 kilómetros alrededor, pues hacia ellas marca sus rutas con frecuencia. Y como no estamos acostumbrados a ver a una persona andando descalza por el campo por las cercanías de estas localidades le suceden cientos de anécdotas.

La Semana Santa pasada, por ejemplo, pasó Álvaro caminando cerca de Tortuera (otra pequeño pueblo de la zona) y al poco rato se vio abordado por un coche en una pista. Del automóvil salió Don Primitivo, párroco de la localidad, que por muchos años viva, portando un par de zapatos y unos calcetines para que tan pobre mendigo no anduviese de esa guisa por esos parajes. Tras las explicaciones del caminante y viendo su aspecto, el vicario dio la vuelta hacia el pueblo con la conciencia tranquila, pero un poco contrariado.

Por lo visto, unos vecinos de esta localidad avisaron al sacerdote del pobrecito y extraño andarín descalzo, mientras ellos se atiborraban de torrijas y no era justo que en unas fiestas tan católicas nadie se quedara sin su ración… de zapatos. Claro que alguno podría haber pensado que se trataba de un acto de penitencia y de calvario, tan indicados en estas fechas.

Por supuesto, ha descubierto y conoce a la perfección numerosos enclaves y paisajes inéditos de la zona. Desde el Bosque Petrificado, pasando por antiguas minas y yacimientos. Cada recorrido es una aventura donde tropieza sobre todo con animales de cierto porte, como ciervos, corzos, jabalíes, zorros y tejones hasta los más escurridizos gatos monteses, garduñas, comadrejas, liebres, conejos, ratoncillos, víboras, culebras y el precioso lagarto ocelado. También ve numerosas aves, pero esta es su asignatura pendiente pues distingue muy pocas. Sin olvidar que ha redescubierto antiguas veredas usadas por el hombre, cubiertas en la actualidad por la vegetación. Así como pequeños manantiales que dan vida a la variada fauna en época estival.

En busca del bienestar

Álvaro se lo toma todo con naturalidad y sencillez. Y aunque se impone nuevos retos, lo importante para él, nos cuenta, es encontrarse a gusto. Y eso que a estas alturas creo que se podría considerar como un atleta de barefooting. También corre descalzo por terrenos algo más favorables que los citados con anterioridad. Y lo bueno es que está dispuesto a enseñar a cualquiera que se lo pida y acompañarle en sus comienzos.

Este verano, por ejemplo, compartió con Irene (21 años), que andaba por el campo descalza por primera vez en su vida, un recorrido de cuatro kilómetros, una distancia muy poco frecuente para el que comienza, según Álvaro, y que son muy pocos los que son capaces de realizarla.

Por otra parte, el formidable deportista nos recuerda que también da clases para las personas de todas las edades que se quieran mantener en forma.

Por supuesto, este atleta de alto nivel recomienda también andar descalzo en casa y comenzar con un calzado barefoot, “aunque nada le iguala a caminar en plena naturaleza”. Y añade: “un día me metí en el bosque y yendo despacio llegué a estar a escasos tres metros de un jabalí. Como apenas haces ruido te puedes acercar a los corzos y otros animales y descubrir su belleza”.

Para los que quieran seguir a Álvaro, nos facilita su Instagram: @iritiafitnessworkout

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