El canto del cuco

Ayer, al caer la tarde, sentados en las sillas que hay en el rincón de pensar en la huerta, hablábamos, mi amigo Teodoro y yo, de una parcela de olivos centenarios que han desmochado, del molino del agua de riego y del precio del gasoil, mientras matábamos el rato, y de repente, Teodoro se levantó de la silla como si le hubieran picado avispas, sacó la cartera del bolsillo, tomo una moneda sin mirar si era de dos euros o de cinco céntimos y la lanzó hacia el barbecho al tiempo que mirando al cielo, recitaba en rumano lo que a mí me pareció una plegaria.
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Cuando terminó le pregunté que pasaba y me preguntó, ¿no lo has oído?, ¿qué?, le contesté, el cuco, me dijo: cu-cu, cu-cu… Mi sordera me lo impidió. Me explicó que en su región, Maramures (Rumanía), cuando cada año se oye por primera vez el canto del cuco hay que lanzar una moneda y pedir que el verano sea bueno para que broten las hojas de los arboles y crezca la hierba en los prados y en todo el año crezca el dinero en el bolsillo.

Eso había pedido él. Luego nos entretuvimos, él contando las tradiciones de su tierra sobre el cuco, la llegada de la primavera y el trabajo en el campo, “Cucul cântă: ― Hai la plug!”  (El cuco canta: ¡Vamos al arado!), y yo escuchando y aprendiendo.

Los augurios del cuco

Si alguien continúa trabajando está tierra de la huerta quizás encuentre la moneda que lanzó Teodoro, pero, seguramente, nunca conocerá lo que yo le estoy ahora contando a usted, esta tradición sobre el canto del cuco en Rumanía.

Al llegar a casa, además de buscar un vídeo en el que escuchar el canto del cuco que me había perdido, busqué tradiciones asociadas aquí a este canto y me interesó un texto de José Manuel Pedrosa, Los augurios del cuco: paremias, creencias, ritos, en el que leo que el canto del cuco se asocia al tránsito del invierno a la primavera  y copio: A cinco de abril el cuco debe venir; y si no viene a los siete o a los ocho, o él es preso o morto. Es frecuente la asociación entre el número de veces que se oye el cu-cu y los años restantes de vida o los que faltan para una boda.

He leído un par de libros titulados el canto del cuco, (seguramente el más vendido es el que tiene por protagonista al detective Cormorán), pero me quedo ahora con el de Abel Hernández, (editorial Gadir) ese hombre de la Sierra de la Alcarama, que tan bien sabe contar la vida rural de ayer y de hoy y que escribe en un cuaderno virtual titulado El canto del cuco, cosas como las recojo a continuación.

Pocos paisajes son más deprimentes que un huerto abandonado, en el que se borra la geometría de los surcos y la estudiada armonía de los cultivos, deja de oírse el rumor del agua de la acequia y la tierra se desordena y se asilvestra sin la presencia humana. Con el cultivo del huerto empezó la cultura. (De cultivar viene la palabra cultura). Una pieza del páramo que se quede lleca seguramente tendrá otra vida. Nacerán allí plantas silvestres -aulagas, tomillos, espliego, endrinos, retamas, escaramujos…-, recuperando su naturaleza original cuando no había penetrado en sus entrañas la reja del arado. Un huerto, no; un huerto sin cultivar es una contradicción, un retroceso humano.”

Un canto de primavera

El cuco canta solo durante la primavera, para San Pedro, deja de cantar, hay quien cree que llega el 25 de marzo, fecha en que quedó preñada la Virgen y se va el 29 de junio.

A ver si, a pesar de mi sordera, estoy atento estos días y lo oigo cantar y cuento los cu-cu, para conocer la respuesta del cuco a lo que todavía no me pregunto: cuántos años faltan para que quede lleca mi huerta.

A mí me gusta recordar las tradiciones pero no ignoro que lo más conocido de este pájaro es, seguramente, su habilidad para aprovecharse del trabajo de otros, poniendo sus huevos en los nidos ajenos y robando huevos, recordamos el dicho, eres un cuco.

Y no sé si debe uno fiarse mucho de alguien que es un cuco, y si, además, es un pájaro, ni le cuento, pero de esto no pienso decirle nada a Teodoro que ayer se marchó muy contento de la huerta porque oyó cantar al cuco, tiro la moneda, hizo su pedido y espera que el año vaya bien para su bolsillo.

Yo solo espero que no haya puesto el cuco sus huevos en la casa nido que tengo colgada de una rama del damasco y en la que hace su puesta desde hace algunos años un jilguerillo.

Foto destacada: https://animalia.bio/es/common-cuckoo

Palabras claveavesbiodiversidad

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