El adiós desesperado de un ganadero en su despedida: “Tiro la toalla”

Un ganadero de Villoslada de Cameros (La Rioja) abandona ante los ataques de lobo. “Ya no me va a matar más”.
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Borja Elías Sánchez era ganadero en Villoslada de Cameros (La Rioja). Era, porque ya no lo es. Ayer, 5 de noviembre de 2020, fue el último día que compartió con sus ovejas antes de venderlas. Desde la organización agraria UPA La Rioja han explicado y denunciado el triste caso de Borja.

“El lobo no ha querido perder la ocasión y ha ido a despedirse de sus ovejas. En esta sentida despedida, el lobo ha matado la última oveja de su cabaña ganadera. Hoy, Borja ya las ha vendido. Borja lo ha sentido, UPA lo ha sentido, y por supuesto, el lobo también está profundamente afligido”, han ironizado desde esta organización. “¿Dónde va a encontrar una presa tan dócil y accesible como las ovejas de Borja?”, se han preguntado.

“Ahora tendrá que atacar a presas menos sumisas”, han explicado, “y eso siempre le cuesta un poco más de trabajo. Pero bueno, el lobo y UPA lo tenemos claro: si no hay ovejas, habrá que matar terneras y potros, y a la vista de los resultados, parece que se le da bastante bien”.

“Lobo 1 — Ganadería extensiva 0”, ha sentenciado UPA La Rioja en una carta remitida al Gobierno regional y a los medios de comunicación. Una misiva enviada como reconocimiento al “trabajo, al esfuerzo y al sufrimiento” de todos los ganaderos de ovino de La Rioja, una especie en “peligro de extinción”. “Hoy la especie ha sufrido una baja más con la retirada de Borja, el lobo le ha ganado la partida”, afirman.

Se reactiva el debate sobre la convivencia entre lobo y ganadería

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos mostraba su alarma esta semana tras las últimas informaciones sobre las pretensiones del Gobierno de blindar al lobo ibérico, incluyéndolo en el listado de “especies silvestre en régimen de protección especial”, y prohibiendo su caza al norte del Duero.

Los ganaderos han manifestado no entender estas afirmaciones, pues su apreciación de este fenómeno es bien distinta. “El lobo no está en peligro de extinción, los mayores expertos en el tema, y lo constatan los ataques al ganado, que no hacen sino crecer año tras año”, han explicado desde UPA.

Entre las acciones concretas que proponen: realizar un censo exhaustivo y fiable de las poblaciones de lobo, para conocer la situación concreta de la especie y controlarla allí donde sea necesario; apoyar a los ganaderos para implantar medidas preventivas de toda índole para evitar los ataques; y establecer unas indemnizaciones justas y suficientes, que contemplen no sólo el daño producido sino los efectos colaterales que los ataques de lobo provocan en el ganado.

La mayoría de las comunidades autónomas en las que el lobo provoca problemas a la ganadería (Castilla y León, Asturias, Cantabria y Galicia) se han manifestado en contra de prohibir la caza del lobo en sus territorios, porque agravaría la situación, ya maltrecha, de la ganadería extensiva.

Fotografías del último ataque sufrido por el ganadero Borja Elías, de Villoslada de Cameros.
Fotografías del último ataque sufrido por el ganadero Borja Elías, de Villoslada de Cameros.

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