Los turistas rurales no quieren quiquiriquís a 72,4 decibelios

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Gallinas en un gallinero

Dos vecinos están protagonizando un enfrentamiento en Soto de Cangas (Asturias) por las molestias que genera el ruido de un gallinero a una casa rural. El caso pone de manifiesto los problemas de convivencia entre las distintas actividades que se desarrollan en los pueblos.

Se acercan unos ansiados días de descanso por un puente festivo. Una buena opción es el turismo rural. Te diriges a un pueblo de los miles en España donde se puede practicar esta relajante e inspiradora práctica turística. El estrés y la falta de descanso que propicia el ritmo de la ciudad parecen no tener cabida en una localidad como Soto de Cangas (Cangas de Onís, Asturias, 6.761 habitantes).

Son las 4:00 de la madrugada y el brillo de las estrellas se une al canto de los grillos, conformando una estampa idílica que invita a relajarse y a soñar. De repente, el canto de un gallo algo madrugador nos recuerda que estamos en un pueblo, donde se crían –y siempre se criaron- animales, como las gallinas y gallos que comienzan una algarabía que termina disturbando lo que parecía una noche de descanso perfecta.

Quiquiriquís a 72,4 decibelios

Los expertos explican que 70 decibelios son los que hace una aspiradora en marcha, 75 equivaldrían al ruido de una oficina con 10 personas trabajando. Si hablamos de un camión de la basura, nos iríamos hasta los 85 y si pensamos en una discoteca en hora punta, hablaríamos de unos 110 decibelios. Ejemplos que sirven para comparar los 72,4 decibelios medidos dentro de unos alojamientos rurales en Soto de Cangas por el ruido de un gallinero contiguo al establecimiento turístico.

La denuncia del propietario de la casa rural Camino Picos de Europa ha llevado al Ayuntamiento de Cangas de Onís a darle la razón, tras las mediciones realizadas por el Gobierno asturiano, instando al propietario de las aves, Fernando Villarroel, a cesar en su crianza. Éste se defiende explicando que su propiedad no es un criadero de gallos, sino un pequeño gallinero para autoconsumo. Además, explica, tiene las gallinas desde hace 20 años, mucho antes de que abriera esta casa rural en 2017.

Asturias Ganadera denuncia “terrorismo contra el medio rural”

La resolución en favor de la casa rural –la normativa le da la razón, pues el máximo ruido admisible entre las 22:00 y las 7:00 horas son 45 dBa- ha levantado las iras de la plataforma Asturias Ganadera que, en un comunicado, ha cargado duramente contra el Gobierno regional por “castigar a quienes tienen unas gallinas como siempre se tuvieron”.

“Hay turismo rural porque hay medio rural. El turismo rural se lo debe todo al medio rural, no a la inversa”, han apuntado. “Los verdaderos protagonistas del medio rural son los agricultores y ganaderos, no los turistas ni los alojamientos”, han defendido.

En ese sentido, han señalado que turismo rural es, por definición, inmersión en el medio rural. “Ello conlleva necesariamente disfrutar y sufrir la singularidad del medio, incluidos los cantos de los gallos”, han sentenciado.

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