Cazador. Autor: Rodrigo Gómez Sanz. CC

Lo que no se cuenta de los cazadores

Un buen número de cazadores son llamados por los políticos conservacionistas de turno para salvar nuestra biodiversidad de las especies invasoras
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Hace unos años, Juan Ramón Alonso se encontraba leyendo tranquilamente en su casa, y una llamada de teléfono interrumpió su lectura y su relajada postura. La persona que lo llamaba era un político con cargo de medioambiente, un conservacionista que pedía a Alonso que fuera a un humedal de una Comunidad Autónoma a abatir una malvasía americana, porque temía que se hibridara con la malvasía cabeciblanca, en peligro de extinción en España.

Mi buen amigo Juan Ramón, cazador extraordinario y fabuloso tirador de élite, no dudó ni un segundo en contestar: “Allí estaré”. No era la primera vez que Alonso se había desplazado desde el norte de España, al Este y al Sur, con el fin de intentar dar caza a la citada malvasía canela, muy esquiva e imposible de capturarla si no es con un tiro a una distancia considerable, pues si alguien se acerca se esconde y hasta la vista.

Me cuenta Juan Ramón que ha llegado a abatir un ejemplar a una distancia superior a los 500 metros. Una malvasía tiene un tamaño parecido al de una paloma torcaz, lo que puede dar una idea de la destreza del tirador y de lo difícil que es abatir esta acuática, porque además medio cuerpo lo lleva sumergido en el agua.

La preocupación de los que siguen el conteo de nuestra malvasía  y la americana es doble, porque resulta que los individuos hibridados, a los que también se les ha dado caza en ocasiones, son fértiles. Lo que perturba todavía más nuestra biodiversidad.

Es solo un ejemplo de cómo se ha tenido que recurrir a un cazador para conservar la biodiversidad. Y que esta acción no tiene por qué ocultarse al público ni a organizaciones ecologistas serias, pues seguro que lo entenderían. Pero parece ser que está mal visto que se llame a los cazadores para salvar nuestra fauna.

Los mapaches

A cuentagotas, nos vamos enterando de la invasión de mapaches que campean a sus anchas por la Comunidad de Madrid y parte de la provincia de Guadalajara. Este carnívoro, muy común en Norteamericana, está causando un gran daño a la fauna de la ribera de los ríos, como nutrias, nidos de acuáticas, roedores, etc. Puede transmitir la rabia y otras enfermedades y no tiene enemigo natural, pues el lobo habita otros parajes. Su cara divertida y hasta graciosa esconde un predador muy oportunista que no hace asco a nada. Incluso si uno se deja la puerta abierta de casa ya se encargará de saquear lo que pueda.

No es agresivo con el hombre si no se le arrincona o se le quita una cría a una hembra. Al ser considerado como especie invasora, muy dañino para la biodiversidad, al menos en la Comunidad de Madrid se dio permiso a los cazadores para que lo pudieran abatir.

Lo cierto es que tiene poco atractivo como especie cinegética, pues su carne no se come y su dificultad para abatirlo no es mucha. No obstante, los cazadores se han puesto manos a la obra para que no siga expandiendose. De hecho, creo que los cazadores de los pueblos del Corredor del Henares, Aranjuez, etcétera deberían ser recompensados cada vez que cacen un ejemplar.

En la localidad de Épila (Zaragoza), la alianza de agricultores, cazadores y ayuntamiento ha conseguido que poco a poco se vaya erradicando la enorme plaga de conejos que invadía el campo y dejaba la siembra arrasada. El reclamo de que se pagaría, como así ha sido, 0,70 euros por conejo, ha atraído al pueblo a un buen número de cazadores que, además, se dejan su buen dinero en el pueblo al pasar el fin de semana cazando. Así que todos contentos.

Caza con hurón

A poco que uno sea algo observador se dará cuenta que cuando se circula por la autopista R2, por ejemplo, se ven en los laterales, detrás de las alambradas, a unos individuos con chalecos reflectantes y con una jaula en sus manos. Pues bien, son expertos en la caza del conejo con hurón y no están allí por casualidad. Han sido llamados para controlar la plaga de este roedor que tiene horadadas, como si fuera un queso Gruyère, las trincheras de tierra que sujetan los puentes de la citada autopista. De no cazarlos pueden llegar a que algún puente termine hundiéndose.

Los espertos huroneros también “trabajan” en algunas líneas del tren de velocidad AVE, colonizadas también por los conejos.

La caza de los conejos con hurón es una actividad cinegética de las más antiguas. Se cree que los romanos ya la practicaban. Estos lagomorfos no tienen nada de tontos y hace tiempo se dieron cuenta de que hacer sus cubiles en tierras removidas era más fácil que en terrenos compactos sin tratar. Y en eso están.

Aeropuertos limpios

La cetrería, una modalidad de caza también ancestral, es practicada por numerosos especialistas como modalidad deportiva y también como la mejor manera y la forma más rápida de espantar y cazar las aves y otros animales que puedan colisionar con los aviones en las maniobras de aterrizaje y despegue.

Conocido es que en la mayoría de los aeropuertos del mundo trabajan los mejores cetreros, cuya labor está cada día más valorada.

Pero no solo son aves la que pueden causar problemas. En algunos aeropuertos se ha llamado a cazadores y tiradores expertos para que “limpien” la zona de los corzos e incluso ciervos que pueden ocasionar graves accidentes.

Cazadores, agricultores, senderistas, domingueros, ecologistas… no deben bajar la guardia e interesarse por los animales que pueblan el campo. Los dos primeros conocen perfectamente la fauna y saben cuales han habitado toda la vida en las tierras que recorren y siembran. Por eso, es fundamental contar con ellos a la hora de avistar una especie invasora.

Otra especie nuestra, pero que se estaba hibridando es el boc balear. Pues bien, a base de cazar los ejemplares cruzados y vigilar los puros se ha conseguido que la especie ramoneee con buena salud por las escarpadas montañas de Palma de Mallorca.

A los menos conocedores del campo les animo a que se apunten a numerosas excursiones conducidas por expertos biológos e ingenieros forestales para disfrutar de la flora y fauna y para saber distinguir a tanto invasor que curiosamente son más agresivos que nuestros animales. El cangrejo rojo es capaz de salir del río y devorar una huerta, la rana toro es enorme y acaba con la rana común, la tortuga de Florida hace lo propio con la nuestra, la cotorra gris y la de kramer han conseguido echar a las urracas y a otras aves de su hábitat, el visón americano al ser más grande y fuerte está acabando con el visón europeo. La suelta de miles de ejemplares en algunas granjas por parte de insensatos animalistas ha conseguido que no queden más de 500 ejemplares del visón europeo.

Lo que sucede es que en movimiento, en el monte, el americano se puede confundir con el europeo y sería una temeridad considerarlo especie de caza a abatir. Al parecer, la única manera de capturarlo es mediante jaulas trampa.

Existen muchos más animales en la lista de especies invasoras, pero una de las que más me preocupa es la avispa asiática por la cantidad de abejas que mata. Lo último que les faltaba a los abnegados apicultores, después de tener que almacenar la miel ante los precios ridículos que se les paga. 

Me dice Juan Ramón que las andanzas del castor ya empiezan a preocupar en Navarra. Otra especie invasora, un ingeniero en hacer diques de contención a base de talar troncos, que puede cambiar completamente la biodiversidad de las zonas donde comienza a crecer.

Foto: Cazador en Manzanares el Real (Madrid). Autor: Rodrigo Gómez Sanz. CC

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