Anthony the Border Collie. Autor: Unbunt. Creative commons

Perros de trabajo: de la libertad del pueblo al piso

Algunas razas de perros como el border collie, beagle o jack terrier están de moda en las ciudades, con la consiguiente pérdida en el ejercicio de sus instintos.
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Veo cada vez más por los parques y zonas verdes de las ciudades y sus afueras perros de la raza border collie, beagle, jack terrier y golden retriever. También parece haber crecido la adquisición de perros de presa, pero estos últimos no me interesan porque no me fío de ninguna de estas razas a pesar de las bondades de las que hablan sus dueños en diferentes foros.

Las cuatro primeras razas son las que llaman de trabajo, pero mucho me temo que al convertirlos en perros ciudadanos estamos consiguiendo que pierdan sus instintos innatos para lo que nacieron y para lo que fueron criados en su día por el hombre del campo.

Golfo, un border collie en la sierra de Madrid en una fotografía realizada por su dueña, Sarai García Conesa.
Golfo, un border collie en la sierra de Madrid en una fotografía realizada por su dueña, Sarai García Conesa.

Explicaba hace tiempo en este periódico la diferencia entre los perros de pueblo y los de ciudad, mucho más libres y astutos los primeros, con una sabiduría de supervivencia mucho más acusada. El hecho de tener perros de trabajo en la ciudad, cuando deberían estar en el campo no es que los estemos humanizando, que también, como así aseguran algunos expertos, es que los estamos “atontando”, convirtiéndolos en una especie de robots que todos hacen lo mismo.

Con total impunidad hemos sacado estas razas de su medio natural para hacerlos urbanitas por nuestro egoísmo sin pensar en los daños que les ocasionamos. Por mucho que los saquemos a pasear, el paso de las labores de estos canes en su medio natural al establecimiento en la ciudad y el vivir en un piso o chalet es como enchiquerarlos.

Excepto en algún dueño que se comporta de manera distinta y que de diferentes maneras consigue que su perro haga ejercicio parecido al que pudiera hacer trabajando en lo suyo; el border collie careando el ganado, el beagle siguiendo el rastro de conejos y liebres, el jack russel entrando en madrigueras en busca de raposos y otras alimañas y el golden lanzándose al agua, buscando piezas de caza que han sido abatidas.

Palos y piedras

A la mayoría de los amos de tan inteligentes y vigorosos perros antes citados se les ve lanzando cuatro palos para que se los entreguen a ellos e incluso algunos utilizan piedras con el consiguiente perjuicio para su dentición. Ni qué decir tiene que una inmensa mayoría de ellos, los perros, están como morsas. Sobre todo los golden que no tienen ningún control sobre la comida.

El éxodo de los pueblerinos a las ciudades ha sido casi paralela a la de sus mascotas criadas en un ambiente rural, aunque muchas se quedaron en el pueblo cuidadas por familiares y vecinos. Y es que cada una de estas razas tenían su propio trabajo y afición que se la hemos chafado de golpe. El border collie “es el ferrari de los perros de carea”, me decía un pastor de ovejas. Diligente, rápido, trabador, vigilante y, sobre todo dócil, da gusto verlo trabajar recogiendo o controlando el ganado para que no entre en sembrados prohibidos. El día que me tropecé con este pastor, el collie estaba solo pendiente de él y había entendido a la perfección que las ovejas no podían entrar a un cultivo de pipas de girasol para aceite. Pues ni una sola oveja ni carnero pasaba de la raya de una pequeña pared.

Golfo, un border collie. Autora: Sarai García Conesa.
Golfo, un border collie. Autora: Sarai García Conesa.

Otro cabrero me comentaba que esta raza es tan lista que sus dos ejemplares, además de manejar el ganado muy bien, le cazaban alguna liebre que otra. Están tan pendientes que cuando se espantan ligeramente las cabras saben que puede ser una liebre que se ha desencamado, se adelantan y como son muy rápidos la agarran en pocos metros. Están trabajando todo el día y por la tarde caen rendidos por tanto esfuerzo. Sí, es una raza tan noble que es deliciosa con los niños y con la familia en general pero que estamos frustrando sus cualidades con las que se siente más a gusto. Por no decir que al tenerlo en invierno con la calefacción en casa, descontrolamos sus mudas de pelo que en la naturaleza se consigue de forma natural y según las estaciones del año.

Quizás los dueños que se acercan a mantener en forma a los ejemplares de esta raza son los de se dedican a las conocidos concursos de “agility”, en donde el perro tiene que sortear obstáculos en el menor tiempo posible.

Potenciar su instinto

El beagle y el jack terrier, este último tan gracioso y simpático y cada día más utilizado en el cine, son razas utilizadas casi siempre por cazadores. El primero incansable cuando coge un rastro de conejo y de liebre hasta que da con él, pero también muy noble y manso por su carácter como perro para tenerlo en casa y pasearlo por su porte equilibrado y figura graciosa.

El terrier, sin embargo, tiene mucho más carácter del que parece y también es mucho más robusto y fuerte de lo que pensamos. Algunos ejemplares de pelo duro, pese a su tamaño, son capaces de sacar una zorra de su madriguera. Es una raza muy rústica y austera, que coge pocas enfermedades y a la que el ejercicio le sienta de maravilla. También es muy tozuda y en los primeros meses se necesita cierta mano dura para educarlo.

El golden, sin embargo, es una raza de procedencia más burguesa, más aristócrata, utilizada en los grandes ojeos de faisanes y patos para recuperar las piezas. Como es perro amante del agua nunca duda en recuperar la acuática abatida por su dueño o por el criador contratado para que los que tiran del gatillo no pierdan ninguna ave muerta o herida. Su primo hermano, el labrador de pelo más corto también es utilizado para tal fin. Pero también como perro de trabajo como acompañante de personas ciegas.

Como cuando son cachorritos inspiran especialmente ternura por su belleza y gracia, es uno de los favoritos de los niños, pero también necesitan mucho más ejercicio del que se les da en la actualidad.

Pérdida de biodiversidad

Mientras que en otros países han sido mucho más cuidadosos en preservar sus razas y, por consiguiente, su biodiversidad, en España contamos con muchas menos razas reconocidas, porque las hemos ido olvidando mientras conquistaban nuestro territorio las extranjeras. De hecho, de las antes citadas ninguna tiene procedencia española, pero eso no es excusa para que nuestro egoísmo por tener una mascota las convierta de perros de trabajo a mascotas de compañía. De esta manera, estamos haciendo que se pierda biodiversidad, por el hecho de perder poco a poco sus instintos naturales al pasar de generación en generación sin realizar sus trabajos para lo que siempre estuvieron destinados.

Conozco un criador de pachones navarros de Molina de Aragón, una raza en recuperación, con unas perreras en una pedanía de Molina que el ayuntamiento le está poniendo una y mil pegas para que pueda ejercer su actividad, que no deja de ser la de trabajar por la biodiversidad con el renacimiento de esta raza española por excelencia de caza, pero también de búsqueda de trufas y no la descartemos como acompañante de personas discapacitadas por su destacada nobleza.

Así es que como existen muchos centros de acogida llenos de animales esperando una acogida, antes de comprar una de las razas antes citadas y alguna más, adoptemos alguno de estos perros. Eso sí, como muchos han sufrido traumas y maltrato conviene tener algún conocimiento animal antes de hacerse con alguno de ellos, porque aunque seguro le mostrara un gran cariño y fidelidad, su comportamiento les puede hacer la vida imposible.

Según las últimas estadísticas hay más perros y gatos que niños en España. Y esta tendencia va a más en estos tiempos de pandemia, pero dejemos de desdibujar los instintos de los perros de trabajo que tan bien los demuestran en el ámbito rural.

2 comments

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    Eduardo Moyano Estrada 26 marzo, 2021 at 18:12 Responder

    Buen artículo, Jenaro. Hace unos días escuché una conversación entre dos dueños de perros de ciudad que dejó perplejo. Uno le decía al otro: “he conseguido por fin que mi perro deje de ladrar. No veas, el esfuerzo que me ha costado”. El otro le contestó que él aún no, pero que estaba en ello. Se despidieron, y uno de ellos se dirigió a su perro y le dijo “anda, Tomás, despídete del tito”. Alzó la patita izquierda y le saludó.

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    Alfonso 27 marzo, 2021 at 11:19 Responder

    A mi lo que me hace gracia y me apena a la vez la gente que dice que tiene perros en el campo y que están muy bien, y luego los tienen encerrados en 10 metros cuadrados todos los días o incluso atados a todas horas eso es mucho peor. Vivo en Ciudad pero mi border collie sale al campo 2 o 3 veces al día en periodos muy largo de tiempo, esta claro que son perros pastores pero al igual que la mayoría de los perros no ejercen para lo que nacieron o se crearon, ejemplos hay mucha gente que tiene seters, bodegueros, bretones etc son perros de rastreo y de caza pero ellos no cazaran en su vida aunque si los cuidas bien y los sacas mucho serán muy felices, y hay muchos más ejemplos puesto que la mayoría de los perros tienen algún cometido.
    El caso del border collie es un perro muy activo y una raza muy especial y aunque nunca lleguen a carear también puedes darle una vida plena de felicidad sabiendo todo lo que necesitan.

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