
Enrique Collada, alcalde de El Recuenco: “Venirse a vivir a un pueblo es cambiar de vida, no solo de código postal”
Kike, como le conocen en El Recuenco, que cuenta con 80 habitantes y está ubicado entre la serranía de Cuenca, la Alcarria y el Alto Tajo, es presidente de la Mancomunidad del Alto Tajo y uno de los impulsores de la plataforma juvenil “RumboRural”.
En esta entrevista exclusiva concedida a eldiariorural.es, Enrique Collada detalla los proyectos con los que quiere impulsar el futuro de su pueblo, convencido de trabajar por “un pueblo para décadas, para que lo disfruten mis bisnietos como lo he disfrutado yo. Y para eso, sin duda, lo más importante es el arraigo de nuevas familias y la llegada de nuevos proyectos e inversiones”.
¿Podría irme a vivir ahora mismo a tu pueblo?
Estaremos encantados de recibirte, pero igual vas a tener que traer tienda de campaña. Fuera de bromas. El Recuenco, como todo el Alto Tajo, es un lugar magnífico para vivir, que está atrayendo a nuevas familias que han querido mejorar su calidad de vida.
Tanto es así, que tenemos un problema con la escasez de viviendas en alquiler. Siempre puedes comprar una casa por un precio asequible, por supuesto, pero tenemos que lograr poner más viviendas privadas infrautilizadas en el mercado del alquiler.

¿No hay demasiado romanticismo en la idea de irse a vivir al medio rural?
¿No lo hay también en vivir en grandes ciudades? Se dice que se romantiza la vida en el medio rural, pero que luego hay mucha falta de servicios y mucha soledad. En mi pueblo nunca pasaría eso de que alguien lleva muerto semanas en su casa y huele en el rellano.
Y en cuanto a los servicios, ¿tampoco hemos oído ninguna queja sobre la sanidad, la vivienda o el transporte por parte de las personas que viven en grandes ciudades?
El pueblo no es para todos, como la playa o la montaña. Hay que dejar de vender las cosas como si estuviéramos en una película de Disney. Aquí no hay ni bueno, ni malo. En ningún sitio te regalan todo, ni estás exento de problemas. En el pueblo encuentras desafíos distintos a los de las ciudades, pero también oportunidades diferentes.
Mucha gente joven y familias podrían mejorar su situación de vida si conocieran mejor lo que pueden tener en un pueblo. Y pueblos hay muchos y muy diferentes.
Has conseguido muchos beneficios para tu pueblo ¿Habría sido posible sin manejarte bien en redes sociales y en organismos oficiales españoles y europeos?
He aprendido mucho y he copiado a gente que no tiene tanta presencia en redes, pero que trabaja muy duro. Nada de esto hubiese sido posible sin esfuerzo, sin fracasos, sin sacrificio y sin amor. El amor es la fuerza más poderosa y es desde donde trabajo por mi pueblo y mis vecinos.
Lo que sí es importante es estar bien conectado. Conocer a otros. Compartir. Nunca sabes dónde está la siguiente oportunidad para tu pueblo.
¿Qué echas de menos en las “peleas” con las Administraciones?
En la mayoría de los casos, ganas de arriesgar y de asumir costes por lo que es justo. He conocido a muchos políticos y funcionarios que son una suerte para este país, por su talento y sus ganas de aportar. También en este gobierno regional.
Me gustaría una administración mucho más meritocrática y con mejor coordinación entre departamentos; y una mayor simplificación de la burocracia, sobre todo para los pequeños municipios.
¿De qué estás más orgulloso en la gestión de tu pueblo?
Estoy muy orgulloso del equilibrio que hacemos entre el corto y el largo plazo. No podemos dejar de lado lo más importante, que son las personas. Y en ese sentido, reactivar la ayuda a domicilio, esforzarnos porque nuestros niños tengan actividades todo el año, igual que los mayores, mejorar la atención al público del Ayuntamiento…
Pero, sin duda, nuestra apuesta siempre ha sido por el largo plazo. Por sembrar ahora la semilla de la cosecha que recogerán otros. El pueblo no va a ser lo que fue en el pasado, así que no podemos sentir nostalgia y aplicar cuidados paliativos.
Queremos pueblo para décadas. Quiero que lo disfruten mis bisnietos como lo he disfrutado yo. Y para eso, sin duda, lo más importante que estamos haciendo es el arraigo de nuevas familias y la llegada de nuevos proyectos e inversiones.

Algunos ejemplos concretos…
Hay logros enormes, aunque menos llamativos, como haber conseguido poner al día la contabilidad atrasada de años. Otros más vistosos, como albergar el primer proyecto de gestión forestal de un monte de utilidad pública a través del pastoreo natural con bisonte europeo.
Otro proyecto ilusionante y que hemos luchado mucho es la rehabilitación de nuestra antigua casa cuartel, un edificio emblemático e histórico de nuestro pueblo, prácticamente en ruinas, que se utilizará como infraestructura turística.
También estoy muy orgulloso de la rehabilitación de las antiguas viviendas de los maestros, para ofertarlas en alquiler asequible, y que han supuesto que tengamos seis nuevos menores en el pueblo. Que tengamos futuro.
¡Y muchas cosas más de las que me tiraría horas hablando!
¿Y proyectos a corto plazo?
A corto plazo, queremos terminar con los trámites para un proyecto de inversión millonaria en el ámbito turístico con un hotel paisajístico, que traerá empleos a nuestro pueblo y hará más viables establecimientos tan importantes como nuestro bar. Este proyecto no sería posible sin la llegada de los bisontes europeos, que han sido el principal atractivo para el promotor. Todo está conectado.
Por otra parte, esperamos que este otoño llegue un joven ganadero a nuestro pueblo. Recuperar la ganadería es quizás uno de los objetivos más importantes que tenemos. El monte es nuestro tesoro y la ganadería es una garantía de gestión. Nuestro futuro está en generar valor con nuestro monte, estoy convencido.
¿En cuanto a tu actividad profesional, es compatible con ser un alcalde sin sueldo?
La alcaldía consume la mayor parte de mi tiempo. No es sostenible, lo sé. El resto lo dedico trabajando como autónomo para administraciones y empresas, ayudándoles a conseguir financiación pública, a encontrar buenos compañeros de viaje para estos proyectos y también en su ejecución, que es siempre muy compleja. Me gusta mucho el pensamiento estratégico y el diseño de proyectos que requieren muchos actores diferentes implicados.
Mi trabajo y mi labor como alcalde se retroalimentan muy bien. Al final, creo que eso hace de mí, profesional y políticamente, un perfil muy completo y singular para un pueblo pequeño, que me ha llevado a ganar premios como el de Político del Año a nivel mundial en 2025 o ser parte de los 10 líderes europeos de la primera cohorte de la Fundación Kofi Annan. Estoy aprendiendo muchísimo y eso me encanta.
¿Pretendes demostrar que con trabajo e ilusión se puede repoblar su pueblo?
Lo que quiero es ilusionar. A los que quieren a sus pueblos. Que den rienda suelta a su pasión y a sus ganas, que es precioso. De ahí sale lo mejor. Es importante conectar y estar cerca de los que compartimos convicciones y nos podemos ayudar, aprender e inspirar. Que la gente no se sienta sola en un océano de tiburones.
Ya seamos políticos, emprendedores, miembros de asociaciones, o lo que sea. Uno solo no llega lejos. Es muy importante que la gente joven quiera asumir responsabilidades en política.
Si he hecho las cosas bien, nadie me echará de menos. Para ser el político o el líder que me gustaría ser, tengo que esforzarme en crear ese grupo de personas que creen en esta visión, darles las herramientas para que mis aprendizajes sean los suyos y garantizar que hay relevo y equipo. Ojalá los siguientes alcaldes me dejen a la altura del betún.
¿Qué le dirías a un matrimonio joven con hijos para que viniera a instalarse en El Recuenco?
Que piensen en progresar y mejorar sus condiciones de vida. Si les enamora la naturaleza y levantarse con un paisaje extraordinario; si se ven en casa tranquilos por la tarde, mientras sus hijos juegan en la calle, sin miedo, este es su sitio. Les propongo un cambio de vida, no solo de código postal.
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