Enrique Collada

Enrique Collada: “Hay muchos pueblos con futuro y quiero que despierten”

Enrique Collada demuestra, con su traslado de la gran ciudad a emprender al pueblo, el papel imprescindible de los jóvenes en el futuro rural.
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De complexión mas bien menuda, Collada es, sin embargo, un gigante en ideas, ganas de trabajar y coherencia en su propósito de activar los pueblos de la Mancomunidad del Alto Tajo. Con 23 años y dos ingenierías cambió el trabajo en una multinacional por su pueblo, El Recuenco, Guadalajara (15 habitantes en invierno). De momento ha sido el primero en España en conseguir fondos de Next Generation, en total 50.000 euros. Acaba de recibir un merecido premio de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha.

El Diario Rural: ¿Qué es exactamente RumboRural?

Enrique Collada: RumboRural es una asociación que busca regenerar los pueblos de la comarca del Alto Tajo, en la provincia de Guadalajara. Lo hacemos a través de la generación de ecosistemas, mediante la unión y cooperación de los municipios. Somos principalmente jóvenes vinculados a los pueblos del Alto Tajo.

EDR: ¿Las personas de la zona han sido receptivas a este proyecto?

E. C.: Sin duda. Y cada vez más. Al principio a la gente le costaba entender ese puente que somos entre la sociedad civil y los Ayuntamientos. Pero estamos demostrando trabajo duro, profesionalidad y constancia con nuestra tierra. Eso está calando.

EDR: ¿Y los alcaldes de los municipios?

E. C.: Cada vez confían más en nosotros. Les estamos ayudando con su trabajo, consiguiendo recursos, visibilizando las necesidades y oportunidades del territorio y generando proyectos e ideas nuevas. Y nos ven haciendo todo esto de forma altruista, por amor a nuestros pueblos. Como digo, el trabajo y la constancia es nuestra seña de identidad.

Enrique Collada, junto a compañeros y compañeras de RumboRural
Enrique Collada, junto a compañeros y compañeras de RumboRural

EDR: ¿Existe suficiente gente joven para tirar del carro?

E. C.: Somos suficientes para generar un cambio y un gran impacto, pero tenemos que confiar más en nuestras capacidades. Sin embargo, aquí tengo que ser pesimista. El reto de la despoblación es demasiado grande como para que se resuelva a base de altruismo. El trabajo de la gente joven es imprescindible, pero tenemos vidas más cambiantes y eso hace que el nivel de implicación tenga un tope.

EDR: ¿Cree que en zona del Alto tajo hay recursos para que venga la gente y poco a poco se vayan habitando los pueblos?

E. C.: Rotundamente sí. En nuestro monte está nuestro recurso endógeno más preciado: recursos forestales, micológicos, fauna, una excelente trufa, miel, etc. Además, también nos convierte en un sumidero de carbono.

Por otra parte, el patrimonio histórico de esta zona es impresionante. Desde luego que la bioeconomía forestal y el turismo sostenible y de valor añadido son dos recursos que nos harán prosperar y que no estamos sabiendo aprovechar.

“El reto de la despoblación es demasiado grande como para que se resuelva a base de altruismo”

EDR: ¿Qué lazos le unen a usted con esta zona?

E. C.: Mi abuelo y mi padre son de El Recuenco, un pueblo de la Mancomunidad del Alto Tajo. A mí siempre me ha encantado venir de pequeño. El pueblo es sinónimo de libertad cuando eres niño. No pisas tu casa. Y, a parte, siempre me ha gustado mucho el campo, ir al huerto con mi abuelo, coger setas, etc.

EDR: Usted hizo dos ingenierías al mismo tiempo, tenía trabajo y lo dejó por intentar revitalizar los pueblos.

E. C.: Hay que decir que dejé un trabajo por otro que me gusta más. Todo lo que aprendí trabajando como consultor para una multinacional lo estoy aplicando para ganarme la vida ayudando a los pueblos. Decidí que era un buen momento vital para emprender y hacer un trabajo con propósito.

EDR: Eso es tener fe

E. C.: Evidentemente, se necesita convicción para dar este salto. Ser autónomo no es la vida más fácil y cómoda, pero te llevas muchos aprendizajes. Además, realmente creo que puedo ayudar y tener impacto en la sociedad. Hay muchos pueblos que tienen futuro y quiero contribuir a que despierten.

EDR: ¿Creo que es usted experto en conseguir fondos europeos?

E. C.: Con 25 años se puede ser poco experto en nada (risas). Llevo este último año especializándome en esta rama y creo, honestamente, que los resultados están siendo muy buenos. He participado en distintos proyectos y convocatorias de las que he podido aprender mucho. Por ejemplo, hemos conseguido que la Mancomunidad del Alto Tajo sea la única de España en conseguir fondos Next Generation EU por el proyecto de Agenda Urbana.

“Los requisitos para un pueblo de 100 y de 100.000 habitantes son los mismos. Esto congestiona y atrofia las corporaciones más pequeñas”

EDR: ¿Por qué no cree que se logran más fondos?

E. C.: Principalmente porque no hay recursos humanos cualificados ni para elaborar proyectos, ni para presentarlos, ni para después gestionarlos. Tampoco hay recursos económicos en las Entidades Locales para conseguir ese personal. Aunque se triplicase el dinero de ciertas convocatorias, el territorio no tendría capacidad de absorberlo. Es un verdadero drama. Pero la despoblación va de eso, de no tener personas.

EDR: ¿Dónde va el dinero o para quien de las ayudas europeas?

E. C.: En general, para quienes tienen recursos para aprovecharlas.

EDR: ¿Sigue siendo la burocracia un gran problema?

E. C.: Desde luego. Y más con los nuevos fondos europeos. La burocracia es un engorro para pymes y autónomos, y así es difícil que haya una absorción en la economía productiva. Por parte de las Entidades Locales, ya no solo es el tema de los fondos, es que los requisitos para un pueblo de 100 y de 100.000 habitantes en muchas cuestiones, son los mismos. Esto congestiona y atrofia a las corporaciones más pequeñas.

EDR: ¿Va a seguir tirando del carro de RumboRural?

E. C.: ¡Por supuesto! Esto no ha hecho más que empezar. Nos vamos a centrar en seguir creciendo como equipo. Hay mucho trabajo y se necesitan muchas manos porque este es un proyecto de inteligencia colectiva. Tenemos mirada a largo plazo. Sabemos ser pacientes. No vamos a solucionar décadas de despoblación en dos años. Pero nuestro trabajo tiene un límite y necesitamos el apoyo y colaboración de todas las administraciones, sino no tendrá sentido seguir.

“Lo más duro es ver las oportunidades y sentirte impotente”

EDR: ¿Qué es lo más duro de su trabajo?

E. C.: Ahora mismo… ¡el gasoil! Yo diría que lo más duro es ver las oportunidades y sentirte impotente. También es muy complicada la gestión de expectativas. Como te digo, estamos generando muchos proyectos transformadores, técnicamente impecables y alineados con los paradigmas actuales. Hay mucha ilusión. Pero en último término, necesitamos el apoyo decidido, en forma de recursos, de las instituciones con mayores capacidades económicas y de decisión. Lo bueno es que toda la población vinculada al territorio sabe del trabajo que hacemos, lo que peleamos y en quién recae la responsabilidad en último término. Confían cada vez más en nosotros y tenemos una comunicación constante.

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