
Estornino negro, el mejor imitador pueblerino
La resonancia que tanto llama la atención a las chicas no es ni más ni menos que unas imitaciones realizadas por el estornino negro de la bocina del coche que trae el pan, pues todos los días entra al pueblo pitando como un descosido para que se enteren todos los vecinos de su llegada a la plaza.
Vengo escuchando varios días a los estorninos imitar también otros muchos sonidos. De hecho, son únicos en ese arte de las imitaciones, muy por delante de córvidos como las urracas.
Negros con el pico amarillo en época estival, pocas son las personas que no han visto a este fornido y compacto pájaro de tamaño mediano, conocido en los pueblos como tordo, que anida en los huecos de las tejas, levantándolas, en los aleros, las grietas y los agujeros de las paredes. Y en general goza de buena salud con respecto a otros pájaros peninsulares, presentes todo el año en sus terrenos de cría y comida.
No confundir con el mirlo común frecuente en los jardines de las grandes ciudades y en las zarzas de las orillas de los pueblos. El mirlo, además, anda a saltitos, mientras que el estornino no.
Por otra parte, el primero es mucho más melodioso y potente en su canto. Tanto es así que algunos vecinos remilgados de las ciudades se quejan de sus potentes pitidos ya de madrugada cuando se encarama en su cantadero para delimitar su territorio, entre otras funciones.
Un ave rural y urbana
Abundante en toda la Península y distribuido por todos los rincones de nuestra geografía, es un pájaro que está muy presente en el paisaje urbano, excepto en la isla de Mallorca y Canarias.
Ocupa además una extensa variedad de ambientes, pero prefiere los lugares donde residen los humanos. Habita en bosques, cultivos arbóreos, jardines, terrenos agrícolas…
Por otra parte, en su dieta incluye tanto productos animales como vegetales. Come lombrices, grillos, saltamontes, frutos, semillas, uvas, aceitunas, etcétera.
Es curioso ver a los estorninos como se prodigan cazando hormigas voladoras en esos escasos días que machos y reinas emprenden el vuelo para reproducirse.
En cuanto a la fidelidad con su pareja, hay de todo. Su comportamiento a veces es monógamo y otras polígamo. Construye un nido nada esmerado y pone cinco o seis huevos de color azul limpio clarito. Desde mediados de mayo es fácil ver algún cascaron por las calles del pueblo, como señal de que los polluelos han salido a la vida.
Por cierto, algunos de estos pequeños tienden a emanciparse del nido antes de tiempo sin siquiera saber volar, caen al suelo y son víctimas de predadores como los gatos y las astutas urracas. Son bastante tontorrones.
Divertidos
Además de alegrar el torno urbano con sus cánticos y chasquidos, nuestro protagonista es capaz de transmitir a los pajareros curiosos y estudiosos el ambiente, el lugar donde se encuentra por medio de sus bandas sonoras de su entorno, reinterpretando las mismas.
Hasta hace dos años, encaramado en una antena en una casa cercana, un estornino imitaba mañana tras mañana el canto de la perdiz casi a la perfección. Que recuerde ahora de memoria he escuchado interpretaciones del autillo -la rapaz nocturna más pequeña de España-, el ruiseñor, el mirlo, el jilguero, el grajo, el gorrión y muchos más… Lo importante es que alegra cualquier localidad con sus increíbles copias cantoras.
Así que este prodigioso imitador trae a nuestros pueblos los sonidos del campo de forma gratuita, aunque quizás sea para compensar algunas de sus fechorías.
De carácter gregario, el estornino se agrupa en enormes bandadas desde finales de verano y se convierte en un azote para los campos de cultivo y las huertas.
Devastadores
Una amenaza cierta es que una bandada de miles de ejemplares decida aterrizar sobre un campo de frutales, destruyendo los frutos de una manera implacable.
Es habitual que agricultores de grandes extensiones se agrupen con el fin de contratar empresas que disuadan a tan voraz pájaro, sin conseguirlo del todo en la mayoría de los casos. Realmente son temibles.
Las grandes bandadas son también el azote de las plazas arboladas de algunas grandes ciudades, utilizados por estos pájaros como dormideros al estar más abrigados que en campo abierto.
En un principio comenzó a dar resultado la colocación de altavoces imitando los sonidos del halcón para espantarlos. Pero como son muy listos pronto se acostumbran y retoman sus dormideros.
Ya en 1995 en Huesca alguien invento una especie de espantapájaros robótico ante la plaga de tordos que por su ruido y excrementos se hacía insoportable para sus habitantes. No dio el resultado esperado. También se han seguido utilizando cohetes, ultrasonidos, bocinas y rapaces vivas para disuadirlos.
Por cierto, aunque existen diferentes teorías del por qué no se choca un individuo con otro cuando vuelan tan juntos en bandadas a toda velocidad, los estudiosos no se han puesto de acuerdo. Unos argumentan que los estorninos en vuelo prestan atención a las siete aves que tienen más cerca.
No obstante, todavía no existe una conclusión definitiva sobre ese vuelo tan fascinante y sincronizado. Espero que los dejemos en paz y no recurramos a la IA para descubrir su formidable vuelo sin riesgo de colisión entre ellos.
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