Primavera en Alcanadre (La Rioja).

Un manojo de lecciones aprendidas

(¡Cuánto mejor de espárragos o de ajetes tiernos!)
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Estos días que estoy CONFITADO, he apuntado en el cuaderno algunas reflexiones que aquí copio a modo de lecciones recordadas o aprendidas, por si le interesa.

Primera: Hasta ahora cuando escuchaba a alguien cuestionar la educación y la sanidad pública, pensaba, es un idiota. A partir de ahora se lo diré.

Segunda: Tengo que acordarme mañana, de defender lo que tanto he aprendido a valorar hoy.

Tercera: Lo importante no era la estética, lo es la ética y la limpieza.

Cuarta: Me dijeron que necesitaba un asesor de imagen y ahora lo que necesito es una mascarilla.

Quinta: En el “libro de los idiotas” tengo apuntados a todos los que he conocido. Ahora me dicen que hay que compartir. Mañana se lo haré saber a cada uno.

Sexta: Algo estaba mal si he necesitado esta catástrofe para pensar en todo lo que está mal.

Séptima: Acumulación de papel higiénico y aplausos en los balcones. ¿Será el futuro una mezcla de miedo y solidaridad? Lo importante son las proporciones.

Octava: Todo iba a ser virtual y ahora lo único que nos preocupa es el cuerpo.

Novena: Quienes me conocen saben que soy, socialmente, una “mosca cojonera”. De esta voy a salir porque hay muchos “cojones” institucionales que tocar para que algo cambie. En lo particular allá cada cual.

Decima: Están brotando las flores y estamos viviendo una experiencia. El conocimiento brota de la experiencia, dice el sabio Emilio Lledó. Algo bueno entre tanta mierda.

Undécima: ¡Hay que ver, lo que cunde el tiempo!

Duodécima: Hoy copio de Manuel Jabois. “Hay cosas en la vida que se tienen que hacer porque sí; hay cosas en la vida que tener que defenderlas ya debería dar vergüenza”.

Decimotercera: Ayer: crecer, acumular, consumir… Mañana: menguar, compartir, disfrutar… Como no estemos culturalmente preparados para este cambio, lo tenemos claro. ¡Vamos, que somos tontos!

Decimocuarta: Lección de economía social: con el bicho se deprecian futbolistas, charlatanes televisivos, influencers… y se aprecian limpiadoras, sanitarias, cuidadoras… Les apuesto 7 pesetas a que en cuanto abran los bares, los primeros se aprecian, vuelven a sus sueldos millonarios, y las segundas se deprecian, muchas van al paro.

Decimoquinta: Dijo Rita Vieira, hija del presidente del banco Santander en Portugal: “Somos adinerados pero mi papa murió solo y sofocado buscando algo tan simple como el aire. El dinero se quedó en casa”. Este bicho no discrimina, es democrático. Sin duda. La duda: ¿lo será su vacuna? Que no nos dejen sin aire como nos están dejando sin mascarillas. Aúpa.

Decimosexta: Defiendo la sanidad universal y pública. Me han llamado de todo, lo más suave iluso. Callé. Ahora les contestaré al modo José Mota, “veste a la mierda”. Aúpa.

Decimoséptima: Hoy copio a Iñaki Uriarte (Diarios, página 27). “Todavía no he llegado a aprender que un cabrón no piensa nunca, ni en el fondo, en el fondo, que es un cabrón. Lo que piensa es que el cabrón eres tú”.

Decimoctava: Nos ponemos las mascarillas y esperamos (sentados) a que se les caigan las máscaras.

Decimonovena: Cuando salgamos podríamos ir a una sociedad más solidaria, ir de una economía de la competitividad a una economía de la felicidad, pero seguro, seguro, que lo que haremos es ir de un bar a otro.

Vigésima: Poder, dinero, armas, belleza… no sirven frente al bicho, necesitamos comida, atención, compañía, generosidad, investigación… jabón y mascarillas. Si además quieres rezar, reza, allá cada cual con sus creencias.

Vigésimo primera: Nuevas relaciones: tú y yo ya no somos rivales. Podemos seguir sin ser amigos, pero para que tú ganes, necesitas que yo no pierda, para no morirte necesitas que yo no caiga enfermo. ¿Lo entenderás?

Vigésimo segunda: Les preocupa la seguridad militar de su patria. A mí me preocupa la seguridad sanitaria, la ambiental, la alimentaria, la económica… y, sobre todo, la Seguridad Social ¿Lo entenderán?

Vigésimo tercera: Si todo lo vivido estos días, no trae cambios a la política, a la economía, a la sociedad… así como el bochorno trae el agua ¿Lo entenderé?

Vigésimo cuarta (y última): A los feos nos favorece mucho la mascarilla. Aúpa

Emilio Barco
En Alcanadre, 14 de abril, esperando a que me dejen ir a plantar los tomates

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1 comment

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    Eduardo Moyano Estrada 13 abril, 2020 at 19:19 Responder

    Genial Emilio. Es una buena guía espiritual no solo para ahora, sino para cuando salgamos de esta situacion. Un abrazo

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