Quieren prohibir la caza de la perdiz roja

Asociaciones ecologistas y otros organismos preparan su estrategia para prohibir la caza de la perdiz. No creo que ni siquiera sea una especie amenazada, como así está ahora catalogada, el paso previo a considerarla vulnerable.
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Perdiz roja en Monegros (Zaragoza). Autores: Oscar Valencoso - Salomé Planas. Creative commons


Las imágenes de una macrocacería de venados y jabalíes en Córdoba a principios de este mes -ahora parece que todo es macro- ha sido suficiente para que las asociaciones ecologistas, en especial Ecologistas en Acción, lo estén aprovechando para hacer campaña a favor de que se prohíba la caza de la perdiz roja en España. No sé que tiene que ver una cosa con otra. Pero está claro lo que pretenden los ecologistas, que es nada más y nada menos que la Estrategia Nacional de Gestión Cinegética que prepara el Gobierno no dependa de los cazadores. Están los primeros muy crecidos porque ahora corren vientos a su favor desde el Ministerio de Transición Ecológica, aunque la Estrategia depende afortunadamente del Ministerio de Agricultura.

Entiendo que esa foto de una enorme parva de ciervos muertos pueda herir los sentimientos de muchas personas. Pero se trataba de una cacería en una finca cerrada con una enorme densidad de población de venados convenientemente cebados para que unos cuantos se inflen de pegar tiros y luego se venda su carne. Es otra de las fórmulas de explotar una finca, sobre todo si esta tiene mucho monte y apenas terrenos para la agricultura.

Confieso que este tipo de cacerías nunca me han gustado, así como eso de tener la caza cerrada en lo que se llaman cercones, pero es lícito y legal. Tampoco han sido de mi gusto los ojeos de perdices en los que se abaten cientos de ejemplares. En la actualidad, la mayoría son perdices de granja que se sueltan en primavera para que se adapten al terreno y luego se ojeen a partir del mes de octubre.

¿Pero esta modalidad de caza es la norma y la única que se practica en España? No. Solo se realiza en unas cuantas fincas privadas de Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía, por este orden. Y curiosamente en algunas se sigue con la tradición de abatir perdices salvajes, porque los dueños llevan realizando labores de conservación de la especie, algo que les cuesta bastante caro. Y porque a la hora de apretar el gatillo optan por la dificultad de la perdiz brava frente a la de granja.

Por otra parte, la modalidad de la caza a mano o al salto de la extraordinaria patirroja, es decir pateando terrones, sigue siendo una modalidad muy practicada en toda España, y parece ser que los que intentan que no se cace no lo tienen muy en cuenta. O no quieren.

Es así que la Fundación Artemisan, en su ambicioso estudio sobre la perdiz roja, ha pedido a los cazadores que salgan al campo, por supuesto sin escopeta, pues su caza está vedada, y que cuenten las que vean, ahora que empiezan a formar pareja, y que les envíen el conteo para tener una cifra bastante exacta del número de perdices que hay en España y así intentar frenar los intentos de unos cuantos “expertos” europeos, azuzados por organizaciones españolas, que están intentando prohibir su caza como así lo hicieron con la preciosa tórtola común.

Dos cotos a examen

Antes de entrar en la actitud de los organismos europeos con sus prohibiciones, me remito a la experiencia de dos cotos de pueblo, uno en La Mancha Conquense y otro en la Sierra de Guadalajara. El primero los ecologistas lo conocen bien pues tiene instalado un macrovertedero -otra vez macro- y recientemente una planta de reciclaje. Pues bien, siempre fue un extraordinario coto de perdiz con abundantes ejemplares para andar tras ellas durante ocho horas y conseguir abatir alguna. Desde los 80 hasta mediados de los 90 abundaba la patirroja a pesar de que se destruían muchos nidos con la siega temprana de las cebadas.

Todo marchaba fenomenal hasta que a un lumbreras del Gobierno de Bono se le ocurrió convencer a unos cuantos vecinos de que le sacarían bastante rendimiento a unas suaves cuestas y lomas de aliagas, tomillos… sembrando pinos. Poco a poco conforme iban creciendo las coníferas, aquello se iba llenado de predadores hasta que llegó a instalarse el jabalí. Consecuencia: el número de perdices bajó de forma alarmante. Si a esto le añadimos el aumento considerable de las aves de presa, no hay que contar mucho más. Bueno, sí, que conforme se veían menos perdices se comenzaba a cazar más tarde y se reducía el cupo de ejemplares que podía abatir cada cazador.

En el de la sierra de Guadalajara, donde la perdiz habita hasta altitudes de 1.500 metros, ahora mismo vuela mucha más perdiz que hace 30 ó 40 años. La primavera de 2020 fue sensacional para la cría y esa temporada se vieron bandadas de hasta 12 ejemplares. En el 21 no fue tan buena, pero se siguen observando por zonas que antaño apenas existían.

En el coto local de esta pequeña localidad de Guadalajara existen muchos más predadores, incluyendo jabalíes, que en el pueblo de Cuenca, pero la perdiz también cuenta con la ventaja de que encuentra muchos más escondites e incluso lugares donde cría su pollada casi inaccesibles para los suidos, su enemigo más mortífero. Y les aseguro que por la zona me comentan que la tendencia sigue siendo la de una clara recuperación de la única, formidable y admirada perdiz roja.

Además, los cazadores han decidido perseguirla solo 10 días al año y creo que son solo 4 ó 5 los que salen con la escopeta al hombro a por tan preciada y brava pieza. Otro aspecto a tener muy en cuenta es que muchos cazadores se han pasado a la caza mayor y han guardado los trastos utilizados para la menor, lo que ha favorecido que la perdiz se siga manteniendo por estos parajes impresionantes.

Conviene aclarar que en su inmensa mayoría las perdices de los pueblos serranos pueden bajar del monte a alimentarse en excelentes sembrados cerealistas, base de su dieta en edad adulta.

Especie amenazada

Desde el año 2020, la perdiz está considerada por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como “especie amenazada”. No sé de dónde consiguió los datos la Sociedad Española de Ornitología hasta lograr que la perdiz fuera catalogada como tal. Quizás estaba preparando el siguiente paso del escalón, que es el de “especie vulnerable”, para que se prohíba su caza.

En la actualidad, cazadores, organismos que los “defienden” y los que no, juegan con distintas reglas. Y la culpa es de los primeros, pues durante muchos años nunca fueron capaces de unirse y de defender sus intereses. En este sentido, no hubiera venido mal que copiasen de los franceses. Los cazadores españoles hace tiempo que se dejaron “robar el morral” por las asociaciones ecologistas y otros organismos oficiales como el NADEG, que español viene a ser el Grupo de Expertos de la UE Sobre Directiva de Aves y Hábitats. En resumen, el que tiene poder en la Unión Europea para que se prohíba la caza de la perdiz. Y en ello parece que están, puesto que dentro de este organismo la ministra Teresa Ribera ha colocado a sus peones.

Sorprende en cualquier caso que organizaciones como NADEG tengan, entre otras funciones, las de prohibir. ¿Acaso no podrían ofrecer alternativas tras consultar a todas las partes interesadas? Da la impresión por su forma de actuar que siempre tienen razón. Y, claro, los perjudicados se rebelan. Y en una situación de inferioridad caen en las redes y se resguardan en algunos partidos políticos que les aseguran que cazaran de todo y de por vida. Y no es así.

No es justo asociar solo la caza con la derecha o, mejor dicho, con la ultraderecha. Las imágenes de la alicantina Macarena Olona vistiendo unos zahones junto a unos rehaleros; Monasterio luciendo un halcón y su jefe Abascal apoyando la caza de liebre con galgos a los lomos de un caballo están consiguiendo que lleguen al mundo rural. Detesto que tomen ventaja los políticos de cualquier ideología a costa de la caza. Por eso y porque quizás “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, el presidente castellano-manchego, García Page, ha contraatacado con la gratuidad para todas las licencias de caza y pesca de los habitantes de esta Comunidad. Este político sabe perfectamente la importancia de la caza en los terrenos donde gobierna. Y trata de impedir que le adelanten por la derecha.

La caza comienza a jugar un papel importante en las elecciones. Un ejemplo: Ángel López Maraver se afilió a Vox siendo presidente de la Real Federación Española de Caza. En Vox no sabían dónde colocarlo y se presentó por Guadalajara sin tener ninguna vinculación con esta provincia. Pues bien en las últimas elecciones generales salió elegido diputado nacional, en detrimento del PSOE.

Y si esto tiene que ver algo con la perdiz es por el deseo de que los cazadores deberían volar libres, como todavía lo hace la formidable perdiz roja por nuestros campos mesetarios y montañosos siendo todavía la reina de la caza menor en España.

Foto destacada: Perdiz roja en Monegros (Zaragoza). Autores: Oscar Valencoso – Salomé Planas. Creative commons

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