Escena callejera de un pueblo.

¿Qué es el reto demográfico?

El autor enumera sus reflexiones y argumentos para diferenciar reto demográfico y despoblación.
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Pozuelo de Alarcón suele ser noticia por tener la renta media declarada más alta de España y lleva años repitiendo récord. La renta media fue de 72.899 euros en 2017 según la AEAT y tiene mucho mérito teniendo en cuenta que su población es de 86.172 habitantes (INE 2018).

A pesar de no tener un problema de despoblación y haber crecido espectacularmente en los últimos 80 años[1], Pozuelo concede ayudas al fomento de la natalidad, que llaman ayudas al nacimiento. Mientras tanto, otros pueblos que sí sufren de un problema de envejecimiento y despoblación, no tienen presupuesto ni para prestar los servicios mínimos esenciales a sus pocos vecinos.

A pesar del título del artículo, que nadie espere una respuesta a qué es el reto demográfico. Me conformo con llamar la atención sobre algunos aspectos que no veo tan claros como algunas veces se presentan. Concretamente, me pregunto qué tiene que ver la natalidad con la despoblación.

La pregunta viene a cuento, porque existe un compromiso del Gobierno desde 2017, de elaborar una Estrategia Nacional frente al reto demográfico que debe contemplar tres problemas: el envejecimiento de la población, el despoblamiento territorial y los efectos de la población flotante. Estas tres ideas y muchas otras, surgieron de la ponencia de estudio para la adopción de medidas en relación con la despoblación rural en España, creada en el Senado, en la Comisión de Entidades Locales en enero de 2013 y que finalizó sus trabajos en 2015.

Los tres problemas que debe abordar la Estrategia Nacional tienen raíz demográfica, porque son desequilibrios en el tiempo o en el territorio, que se producen en el número y la distribución de la población. No obstante, no tienen relación entre ellos.

El problema de que nazcan menos personas de las que fallecen[2] sería grave si se mantiene en el tiempo, por la financiación de las pensiones, etc. Otro de los problemas es que la gente se desplace estacionalmente de forma masiva, multiplicando la población residente habitual de los pueblos por 10 o por 20 en unos meses. Este es un problema que ya se viene produciendo en muchos ayuntamientos y es verdad que no es fácil dimensionar y financiar los servicios. Pero el problema de que los jóvenes y las mujeres abandonen el 85% del territorio nacional para concentrarse en las ciudades, se llama despoblación y es un problema de hoy y es duradero y antiguo, no de futuro. Y además es grave, porque está dejando abandonadas provincias enteras, lo que significa recursos desaprovechados, una merma de la calidad de vida de todos y una pérdida de cultura e identidad.

Sin querer quitar importancia a las consecuencias de la baja natalidad, que es cierta, o los grandes movimientos estacionales entre ciudades y pueblos, el caso de la despoblación tiene entidad suficiente y distinta como para dedicarle una Estrategia Nacional completa. Por eso creo que sería mejor llamar reto demográfico, exclusivamente al desequilibrio entre nacidos y fallecidos y despoblamiento, a la baja densidad de habitantes mantenida durante mucho tiempo en territorios de gran tamaño.

Me parece evidente que la baja natalidad no es responsable de la despoblación rural. Basta pensar que en la España de 1950, con 26 millones de habitantes, teníamos los pueblos llenos y hoy están vacíos con más de 46 millones. Es paradójico, por cierto, que se hable de la España vacía precisamente cuando el país tiene la mayor población de toda su historia.

No todas las previsiones son catastrofistas para la natalidad en España. La AIReF estima que la población española aumentará entre 4 y 13 millones en los próximos 30 años para situarse entre los 51 y los 60 millones en 2050 con una probabilidad del 60%. Para ese año, la previsión de Eurostat se sitúa en 49 millones y la del INE en 44 millones. En cualquier caso, en la hipótesis más modesta, en 100 años la población española se habrá multiplicado por 1,7 y en la más ambiciosa, por 2,3.

Y si alejamos la lupa y la ponemos en la población mundial del planeta, la situación es la contraria a la española. En este momento la población mundial es de 7.700 millones de personas y según la ONU, llegaremos a 9.700 millones en 2050. Si miramos 100 años atrás, en 1950, la población mundial era de 2.600 millones. Por tanto, la población que costo alcanzar 150.000 años, se multiplicará por 3,7 en 100.

Pero volviendo a España, cerca de 8 millones de personas rurales no acceden o tienen muchas dificultades para acceder, a servicios que son de uso normal y habitual para las personas urbanas. Esto es así porque los territorios rurales sufren los efectos de un fenómeno que se llama despoblación, no reto demográfico y lo que pasa en esas zonas no se arregla con ayudas a la natalidad, porque no es un problema de animar a los padres a tener niños, sino que el problema, es que en los pueblos no hay padres o por decirlo mejor, no hay madres.

Al menos reconozcamos que el reto demográfico más urgente de España se llama despoblación rural.


[1] En 1940 la población era de 2.500 habitantes y se ha multiplicado por 34. Actualmente fallecen más personas de las que nacen, pero puede ser por el crecimiento tan rápido que se produjo, sobre todo entre 1940 y 2005.

[2] Desde 2015 se producen menos nacimientos que defunciones y la tasa media de hijos por mujer es de 1,3, cuando lo recomendable es 2,1. https://www.ine.es/prodyser/espa_cifras/2019/12/

2 comments

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    Eduardo Moyano Estrada 5 noviembre, 2019 at 20:20 Responder

    Buen artículo José Luis, cuyos argumentos comparto en su práctica totalidad. Coincido contigo en que «declive demográfico» y «despoblación» no son lo mismo, aunque haya efectos cruzados. Me parece bien que la Estrategia Nacional sea sobre el Reto Demográfico, ya que ese problema debe ser tratado como un asunto de estado (entre otras cosas, por sus efectos en la sostenibilidad deln sistema de pensiones…). Pero el problema de la despoblación rural debe ser tratado con políticas regionales/locales, aunque algunas inversiones en infraestructuras (banda ancha) podrían ayudar. Enhorabuena.

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    José Luis Peralta 7 noviembre, 2019 at 10:21 Responder

    Gracias Eduardo. Leí tu artículo sobre los diferentes enfoques con los que se deben tratar los dos problemas. Creo que entiendo lo que quieres decir y creo que es una propuesta de verdad estratégica y no las que se están presentando todos los días, que parecen listados de la compra. Merece la pena un seminario de varias jornadas para tratarla. Si te animas a organizarlo, me apunto.
    Además lo que propones es justo lo contrario de lo que estamos haciendo, la baja natalidad se combate a nivel local y regional, con excepción de las ayudas en el IRPF, y la despoblación, que se pretende tratar a nivel nacional.
    También me parece un acierto, que no sé si te lo he dicho, la distinción que haces entre despoblación y abandono. Me gustaría leer más de ese tema

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