Acceso al Parlamento Europeo, en Bruselas.

Productividad VS Sostenibilidad: el combate del siglo se juega en Europa

Apenas 24 horas en las instituciones de la UE bastan para darse cuenta de que la batalla entre productividad y sostenibilidad marcará la agenda política en Bruselas en los próximos años.
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Entrar al Parlamento Europeo impresiona. Es verdad que no es un edificio con siglos de historia, tampoco es especialmente bonito ni arquitectónicamente perfecto, pero en cuanto llegas a la gran plaza de Bruselas que da acceso a las instalaciones te sientes “en Europa”, aunque no sepas explicar muy bien por qué.

Acudimos al Parlamento Europeo una delegación de la Asociación de Periodistas Agroalimentarios de España (APAE), de la que soy orgulloso miembro, y lo hacemos de la mano de la eurodiputada española (granadina, para más señas), Clara Aguilera. Una política socialista que lleva años batiéndose el cobre en las instituciones europeas para defender el campo y la pesca españolas en las innumerables decisiones que aquí se toman cada día y que les afectan de forma directísima –mucho más directa de lo que la mayoría de la gente cree–.

Clara Aguilera se mueve como pez en el agua en la inmensidad de la Eurocámara. Sus innumerables pasillos y salas acogen una actividad frenética con delegaciones de los más diversos orígenes, que acuden a debatir, dialogar, opinar y sí, tratar de influir en los diferentes temas que aquí se deciden, que básicamente influyen en todos los aspectos de nuestra vida. Aguilera lo tiene claro, y por eso es, hoy por hoy, la única eurodiputada española con un perfil claramente agroalimentario, con un equipo de asistentes que sigue su incansable ritmo, asistiéndola y comunicando activamente todas sus iniciativas políticas.

La delegación de APAE, reunida en el Parlamento Europeo.
La delegación de APAE, reunida con Clara Aguilera en el Parlamento Europeo.

La delegación de APAE que acude a Bruselas, de la que formo parte, acude invitada por el grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D), que en estos momentos tiene 145 escaños de los 705 del Parlamento Europeo, de los que 20 son españoles. El objetivo del viaje es explicar el trabajo que realizan los eurodiputados en los temas agroalimentarios, que en estos momentos se centran en el debate entre productividad y sostenibilidad. Una batalla que no es nueva, pero sí ha ido cogiendo fuerza hasta convertirse en uno de los grandes temas políticos en la Unión Europea.

La preocupación por lo que comemos y cómo lo producimos es grande en las instituciones europeas. Tanto en la Comisión como en el Parlamento Europeo hay multitud de iniciativas, desarrolladas por importantes y sesudos funcionarios y políticos, trabajando en la regulación de los sistemas alimentarios. Esta preocupación ha ganado mucha fuerza desde que Von der Leyen y Timmermans cogieron los mandos de la Comisión. Frente al lema del Growth&Jobs que inspiraba a la Comisión del malogrado Juncker, ahora el mantra es el Green New Deal y su estrategia Farm to Fork (traducida como ‘De la Granja a la Mesa’).

La responsable de esta estrategia —F2F, por su acrónimo en inglés— es Alexandra Nikolakopoulou, con quien nos reunimos durante la visita. La griega es una alta funcionaria de la Dirección General de Salud que lleva casi 20 años trabajando en temas alimentarios. Ella es la responsable de desarrollar la estrategia Farm to Fork, y su elección parece una decisión salomónica para poner paz entre las direcciones generales de Agricultura (DG AGRI) y Medio Ambiente (DG ENV, en la jerga institucional europea).

La Comisión Europea quiere cambiar la forma en que nos alimentamos y producimos alimentos, y para ello prepara un marco legislativo sobre Sistemas Alimentarios Sostenibles, que se presentará en septiembre de 2023, según asegura Nikolakopoulou. La Comisión Europea afirma que el sistema alimentario es responsable de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero; mientras que el sector primario consume el 70% del agua dulce, y es responsable del 60% de las pérdidas de biodiversidad.

Producir alimentos tiene impacto sobre el medio ambiente. No parece que en Bruselas se hayan dado cuenta ahora, pero sí se han puesto manos a la obra. Y lo estarían mucho más si no hubiera irrumpido la invasión de Ucrania por parte de Rusia, que ha desbaratado el comercio mundial de alimentos y ha llevado al Gobierno de la UE a aflojar un poco sus pretensiones de sostenibilización.

La delegación de APAE, a las puertas del Parlamento Europeo.
La delegación de APAE, a las puertas del Parlamento Europeo.

Una PAC cada día más verde

El lema del Green New Deal impregna todas las políticas europeas, y la Política Agraria Común no es una excepción. Como nos cuenta el español Ricard Ramón, alto funcionario de la DG AGRI y una de las personas que está detrás de la redacción de la actual PAC, “la única política distributiva asignada a nivel europeo”, como recuerda Ramón, y “uno de los pilares de la construcción de la UE”.

La anterior reforma de la PAC ya incluyó hace ocho años exigencias medioambientales a los perceptores para poder acceder a las ayudas, fue el llamado greening, unas prácticas que, reconoce Ricard Ramón, fueron “poco ambiciosas” y no lograron el resultado esperado. Ahora serán los ecorregímenes los que vincularán actividades sostenibles a la percepción de subvenciones a los diferentes sectores.

Queda claro que los perceptores de ayudas de la PAC deberán comprometerse cada vez más con el medio ambiente, y es que, como reconoce ante la delegación de periodistas Claudia Olazábal, jefa de unidad de Uso y Gestión del Suelo, de la DG ENV (leído de-ge-envi, en español) los agricultores y ganaderos deben ser “guardianes del territorio y agentes de protección medioambiental”. Desde su unidad promulgan un Pacto europeo por el Suelo, “porque somos un continente pequeño y en la gran competencia que hay por el uso de los suelos debemos darle más espacio a la naturaleza”, remarca.

En esta línea irá también otra importante política que prepara Bruselas: la Ley de Restauración de la Naturaleza, cuyo ponente es el político socialista riojano César Luena. Este reglamento aunará los objetivos de las directivas Hábitats y Aves e irá más allá. Obligará a los Estados Miembros a actuar para restaurar la naturaleza, mejorando los ecosistemas y la biodiversidad en todo tipo de entornos, como los forestales o los agrícolas.

La guerra ralentiza pero no detiene

Es evidente que la guerra en Ucrania ha ralentizado los avances normativos en materia de sostenibilidad de los sistemas alimentarios, pero no parece haberlos detenido. La Comisión sigue avanzando en temas clave como la directiva de uso sostenible de fitosanitarios, el endurecimiento de las normas de bienestar animal —que podría llegar a prohibir las jaulas para la cría de animales—, o el polémico etiquetado Nutriscore, que quiere imponer un código de colores que indicaría alimentos “buenos” o “malos” y que está recibiendo fuertes críticas.

Garantizar el suministro de alimentos está entre los objetivos principales de la Comisión Europea, pero también luchar contra el cambio climático y mejorar los ecosistemas. Y es lo que está haciendo en estos momentos, como asegura ante los miembros de APAE Michael Scannell, director general adjunto de Mercados Agrícolas de la DG AGRI, quien reconoce su preocupación por la escalada de los costes de producción y de los precios de los alimentos básicos y asegura que están trabajando en ello.

Enormes retos

Viajar a Bruselas, moverse por las instituciones europeas y conversar con algunas de las personas que trabajan en ellas permite hacerse una idea de la enorme complejidad de los retos que afectan a toda Europa. Pero es que construir, avanzar y progresar siempre fueron tareas difíciles, pero que sin duda merecen la pena. Esa complejidad convierte en un reto casi imposible el de gestionar la comunicación de instituciones como el Parlamento Europeo, algo de lo que se encarga el barcelonés Jaume Duch.

“Los corresponsables en Bruselas están desbordados”, reconoce Duch. Por ello, desde el equipo de Comunicación de la Eurocámara están siguiendo la estrategia de descentralizar las tareas de Comunicación a las oficinas nacionales del Parlamento Europeo, lo que permite “nacionalizar” la comunicación de políticas sectoriales y ayudar a que estas sean mejor comprendidas.

Un plató de televisión ocupa el centro del hall del Parlamento Europeo, toda una declaración de intenciones.
Un plató de televisión ocupa el centro del hall del Parlamento Europeo, toda una declaración de intenciones.

En todo caso reconoce que la imagen de la Unión Europea ha salido reforzada tras hitos como el Brexit, la pandemia, los fondos Next Generation y ahora con la respuesta de la UE a la invasión en Ucrania. “Todos estos acontecimientos han llevado a la Unión Europea a las primeras páginas”, señala satisfecho.

La labor de los periodistas agroalimentarios

Los y las periodistas agroalimentarios que hemos disfrutado de este viaje a Bruselas, capitaneados por nuestra presidenta, Elisa Plumed, regresamos a España con la satisfacción que haber detenido un momento la rutina diaria y analizar los porqués y los paraqués de nuestro trabajo. Un trabajo que se antoja cada día más necesario. Porque sí, la sociedad necesita entender lo que pasa en instituciones como el Parlamento, la Comisión y el Consejo de la UE, pero también la realidad de los agricultores y ganaderos, de los pueblos, de las cooperativas y las industrias agroalimentarias.

Los ciudadanos tienen derecho a saber lo que pasa desde el campo hasta la mesa, y cada eslabón de la cadena debe poder expresar sus problemas y sus inquietudes, para que estas sean escuchadas, entendidas y resueltas por los centros de poder y decisión. Y todo ello con veracidad, objetividad y respeto a los derechos de todos y todas. Seguiremos informando…

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