Casas en Villar del Río (Soria)

Por unos pactos de reconstrucción para la España vaciada

El medio rural español no puede quedar fuera de los pactos de reconstrucción. Las fuerzas políticas deben tener en cuenta la perspectiva rural. España lo necesita.
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Hace varios días el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, invitaba a partidos políticos, sindicatos, patronales y agentes sociales a la creación de un pacto por la reconstrucción como un elemento necesario para que España pueda superar de forma eficaz la crisis sanitaria y económica generada por la pandemia de la COVID-19.

En este sentido, el doctor en economía y profesor de geografía política en la Universidad Complutense, Eddy Sánchez, apuntaba en Twitter que la reconstrucción debe pasar necesariamente por acabar con el expolio de la España Vaciada. Una idea que considero fundamental y acertada: la reconstrucción de este país no se producirá si no se tiene en cuenta la grave situación del mundo rural, representada en gran medida por el concepto de España vaciada, que implica a un 20% de la población y un 90% del territorio de España [1].

Es imprescindible impregnar de una perspectiva rural los acuerdos que se alcancen, ya sea a nivel estatal o regional, y para ello, debe romperse la coraza urbanocéntrica que ha caracterizado a la mayoría de las políticas implementadas por los distintos gobiernos durante décadas, y que ha continuado con las medidas tomadas en el estado de alarma.

Este gran pacto por la reconstrucción se ha concretado con la creación de una Comisión no permanente para la Reconstrucción Social y Económica, acordada por unanimidad por la Mesa del Congreso de los Diputados, a propuesta de los grupos parlamentarios Socialista y Confederal de Unidas Podemos – En Comù Podem – Galicia en Común.

Como se plantea en la solicitud, esta comisión parlamentaria estructura la reconstrucción en cuatro cuestiones: el reforzamiento de la sanidad pública, la reactivación de la economía y la modernización del modelo productivo, el fortalecimiento de los sistemas de protección social, de los cuidados y la mejora del sistema fiscal, y la posición de España ante la Unión Europea. En cada una de estas cuestiones, se debe poner de manifiesto las particularidades que se presentan en las zonas rurales.

Sanidad pública en el medio rural

El reforzamiento de la sanidad pública en el medio rural pasa por acabar con la situación dramática que se vive en los pueblos. Hay que contrarrestar la falta de personal sanitario, un vacío generado durante años, y mejorar las condiciones de trabajo que oferta la administración, que actualmente son bastante precarias. Los servicios de urgencias en los pueblos, cuando existen, son insuficientes, principalmente por esta falta de personal, lo que supone un alto riesgo en zonas con poblaciones muy dispersas geográficamente, en las que atender dos urgencias en una misma noche es prácticamente imposible, porque, a pesar de demostrar con esta crisis sanitaria un férreo espíritu luchador, sin embargo, no tienen el poder de la omnipresencia.

A esto se suma la poca o nula presencia de especialistas en las zonas rurales, obligando a los vecinos a desplazarse al hospital de la capital de provincia, en muchos lugares, a más de cien kilómetros de distancia, y por carreteras y autovías que son caminos de cabras. Sin olvidar, el desmantelamiento de servicios en centros asistenciales en localidades rurales, por ejemplo, el caso del paritorio de Verín, que finalmente se frenó gracias a la protesta social de sus vecinos.

La reactivación de la economía rural

La reactivación de la economía y la modernización del modelo productivo en el medio rural necesita de un esfuerzo titánico, debido al expolio de mano de obra sufrido durante décadas, principalmente jóvenes, que ha dejado un medio rural excesivamente envejecido. Con esta crisis sanitaria, se ha puesto de relieve el teletrabajo, una cuestión muy presente en los debates de la repoblación de la España rural. Fomentar el teletrabajo, favoreciendo el asentamiento en zonas rurales, por ejemplo, subvencionando los equipos y elementos necesario para su implementación en localidades con menos de 5.000 habitantes, puede ser una medida interesante.

No obstante, potenciar el tejido económico rural mediante la promoción del teletrabajo no es suficiente, máxime cuando existe una intolerable carencia de infraestructuras básicas que sufren la mayoría de los pueblos, carreteras tercermundistas, ausencia de cobertura móvil e internet, cortes de luz constantes, falta de servicios públicos, etc.

En cuanto a la cuestión del fortalecimiento de los sistemas de protección social, de los cuidados y la mejora del sistema fiscal, si algo ha quedado patente con la crisis sanitaria es la vulnerabilidad de nuestros mayores. El envejecimiento de las zonas rurales sumado al concepto de atonía que apuntan Margarita Rico González y Jesús María Gómez García[2], genera un desamparo para las personas mayores que viven en los pueblos, en bastantes casos solas, y que dependen de otras personas para sobrevivir. Por ello, la protección social debe empezar por salvaguardar a nuestros mayores, implementando programas de asistencia para cubrir todas sus necesidades.

La España rural ante la Unión Europea

Finalmente, la posición de España ante la Unión Europea es una cuestión crucial en la que el medio rural debe jugar un papel importante. Dejando a un lado la PAC, que es la política más importante de la UE con una enorme incidencia en el medio rural, España debe incidir también en otros aspectos europeos de carácter rural como es el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER). Estos fondos gestionados por los Grupos de Acción Local, han conseguido mitigar mínimamente los problemas del medio rural en España, y en general no han sido eficaces para revertir la despoblación de las zonas rurales, en gran medida por la politización de un importante número de estos grupos, que se convierten en herramientas al servicio del partido político de turno, en lugar de funcionar como instrumentos que sirvan para potenciar la repoblación. Por ello, es necesario una revisión en la implementación de esta política para conseguir una mayor eficacia en la inversión de estos fondos.

Estos son aspectos muy concretos de las particularidades que se viven en el medio rural, en relación con las cuestiones planteadas en la Comisión. Ahora bien, el quid de la cuestión es cómo introducir la perspectiva rural en cada uno de los acuerdos que se generen en esta Comisión, y en otros foros. Los actores políticos y sociales, como el diputado Tomás Guitarte de Teruel Existe, o la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), así como movimientos sociales como Soria Ya, entre otros, serán la vanguardia de esta lucha, pero en esta labor nadie sobra, todos somos necesarios, y debemos servir de apoyo incesante para conseguir romper la coraza urbano-céntrica.

Estos pactos, y en concreto, esta Comisión parlamentaria, suponen una ventana de oportunidad para el movimiento rural encarnado en la España vaciada, y por ello, es imprescindible, que los actores políticos aprovechen la ocasión para inundar con una perspectiva rural cada uno de los acuerdos que se tomen, poniendo encima de la mesa todas las dificultades y las necesidades que sufren los vecinos de los pueblos de la España vaciada.

Alejandro Fernández (@SrRuralis) es graduado en Ciencias Políticas y Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Es vecino de Santa Colomba de Sanabria.


[1] Datos establecidos en el preámbulo de la Ley 45/2007, de 13 de diciembre, para el desarrollo sostenible del medio rural.

[2] RICO, M. y GÓMEZ, J. M. (2003) Mujeres y despoblación en el medio rural de Castilla y León. AGER “Revista de Estudios sobre Despoblación y Desarrollo Rural” nº 3 Páginas: 151-184.

Foto destacada: Casas en Villar del Río (Soria). Autor: Joaquín Terán.

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