Muere Les Murray, el poeta que nació entre vacas

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Les Murray, escritor australiano

De la granja a la tumba, Les Murray pasó por la poesía. Pasó y se quedó durante cuarenta años, destacando por su empatía con los desposeídos debida a las escaseces que pasó durante en infancia en una explotación de vacuno lácteo. 

El reconocido poeta australiano Les Murray falleció el pasado 29 de abril tras padecer una larga enfermedad. Murray, de ochenta años, desarrolló su carrera literaria durante más de cuarenta. Su extensa obra le llevó a convertirse en el escritor contemporáneo más importante de Australia. Los cerca de treinta libros de poesía y dos novelas en verso que publicó durante su trayectoria están impregnados de la vida rural que vivió durante sus primeros años.

Murray nació en 1938 en el seno de una familia de ganaderos lácteos de Nabiac, un pueblo costero de New South West. Este origen marcaría de necesidades su niñez y de compromiso con los desposeídos su posterior literatura. Su padre, Cecyl Murray, inspiró muchos de sus poemas. También entre sus letras hubo espacio para su madre, Miriam, quien murió por un aborto espontáneo cuando Murray todavía era un niño.

En 1957 Murray comenzó a estudiar Lenguas Modernas en la Universidad de Sidney. Precisamente fue en esta etapa cuando se produjo el punto de inflexión en el que el escritor evidenció el choque entre sus compañeros de aulas, de clase media, y él mismo, testigo y encarnación de las vicisitudes y necesidades de los pequeños agricultores y ganaderos. 

Más tarde trabajaría como traductor en la Universidad Nacional de Australia. Pero su verdadera vocación era la poesía y desde 1971 se dedicó por completo a la literatura. 

A lo largo de su trayectoria recibió prestigiosos premios, incluyendo el Premio Grace Leven en 1980 y 1990, el Premio Petrarca en 1995 y el Premio T.S. Eliot en 1996. Además, en 1999 fue galardonado con la Medalla de oro de la Reina de Inglaterra a la poesía.

The Cows on Killing Day

Fragmento de un poema de Les Murray que reproducimos a continuación en su versión original

All me are standing on feed. The sky is shining.

All me have just been milked. Teats all tingling still  
from that dry toothless sucking by the chilly mouths   
that gasp loudly in in in, and never breathe out.

All me standing on feed, move the feed inside me.
One me smells of needing the bull, that heavy urgent me,
the back-climber, who leaves me humped, straining, but light
and peaceful again, with crystalline moving inside me.

Standing on wet rock, being milked, assuages the calf-sorrow in me.
Now the me who needs mounts on me, hopping, to signal the bull.

The tractor comes trotting in its grumble; the heifer human
bounces on top of it, and cud comes with the tractor,
big rolls of tight dry feed: lucerne, clovers, buttercup, grass,
that’s been bitten but never swallowed, yet is cud.
She walks up over the tractor and down it comes, roll on roll
and all me following, eating it, and dropping the good pats.

[…]


https://www.poetryfoundation.org/poems/48398/the-cows-on-killing-day

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