Más costes y menos precio: la misión imposible de ser agricultor o ganadero en Baleares

Los piensos son un 64,6% más caros, los fertilizantes, un 17,46% y el gasóleo, un 8,8% más caro en Baleares que en la Península.
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Un ganadero arroja unas barras de pan duro para alimentar a sus cerdos, en Menorca. Foto: EDR

Los sobrecostes derivados de la insularidad son un lastre para el sector agrario y ganadero de las Islas Baleares. Así consta en “La agricultura y la ganadería, en un punto de inflexión. Informe para el reconocimiento de la insularidad dentro de la futura PAC”, un documento elaborado por el Gobierno balear que ya ha sido entregado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

El informe -presentado hoy por la consellera de Agricultura, Pesca y Alimentación, Mae de la Concha; el jefe de gabinete de la conselleria, Fernando Fernández; y el gerente del FOGAIBA, Mateu Morro- pone de manifiesto que los sobrecostes de la insularidad suponen 37.999.124 euros anuales para el sector. Es decir, representan el 26,39% del valor total de la agricultura y la ganadería de las Islas Baleares. Así, por ejemplo, el coste de los piensos compuestos es un 64,6% más caro en las Baleares que en la Península; el coste de los fertilizantes, un 17,46% más caro y el coste del gasóleo, un 8,8% superior al de la Península.

La presentación del informe ha corrido a cargo de la consellera de Agricultura, Pesca y Alimentación, Mae de la Concha; el jefe de gabinete de la conselleria, Fernando Fernández; y el gerente del FOGAIBA, Mateu Morro. También ha participado el presidente de la Cámara de Comercio de Mallorca, Antoni Mercant.
La presentación del informe ha corrido a cargo de la consellera de Agricultura, Pesca y Alimentación, Mae de la Concha; el jefe de gabinete de la conselleria, Fernando Fernández; y el gerente del FOGAIBA, Mateu Morro. También ha participado el presidente de la Cámara de Comercio de Mallorca, Antoni Mercant.

A su vez, los precios sufren una tendencia a la baja. Así, por ejemplo, el precio del cordero es un 17,18% inferior al de la Península. La insularidad condiciona la rentabilidad de las explotaciones y fuerza el precio de los productos a la baja. Mediante la metodología ECREA (Estudios de costes y de rentas en explotaciones agrarias y ganaderas), que define el Ministerio, se han calculado los sobrecostes de los principales subsectores productivos del sector agrario y ganadero de las Baleares.

El almendro de secano, por ejemplo, cuesta 138,96 euros/ha más en las Baleares que en la Península; el coste de producción de la oliva para almazara en regadío es 341 euros/ha más caro; o la cría de vacuno de leche, que comporta un sobrecoste por animal de 1.133,23 euros respecto al de la Península. Los sobrecostes derivados de la insularidad, por lo tanto, condicionan en gran modo el futuro del sector.

Por eso, el Gobierno balear ha propuesto al Ministerio de Agricultura establecer un valor de los derechos de pago básico para las Baleares coherente con la estructura de costes y la renta de las explotaciones, configurando una región insular balear; definir dentro de las zonas con limitaciones geográficas específicas una de específica de “zonas insulares”; mantener pagos asociados que prevean la insularidad en su cuantificación; buscar un sistema que compense los sobrecostes del transporte de entradas básicas para la producción agraria y agroalimentaria; buscar una solución para los pequeños agricultores pluriactivos; o una mayor dotación del Programa de Desarrollo Rural (PDR), entre otros.

La agricultura y la ganadería, en un punto de inflexión

El PIB agrario de las Islas Baleares ha disminuido un 24% desde el año 2000, pasando del 1,5% al 0,59%. La construcción y los servicios suponen el 83% del PIB autonómico. La agricultura y la ganadería han sufrido un proceso de recesión los últimos diez años. La producción de cereales ha caído un 52,1%; las hortalizas, un 16,3%; los cítricos, un 10%, y un 55%, la producción de la almendra, en parte por el impacto de la plaga de la Xylella fastidiosa, unida a la crisis del sector. Hay sectores que han aumentado la producción, como el algarrobo, la aceituna y la uva de vinificación, pero no compensan el retroceso de los anteriores, lo cual ha determinado que la producción agraria total haya caído un 22%. También retroceden el sector ganadero. Por ejemplo, el censo reproductor porcino ha bajado un 40% desde 2006, mientras que el ovino lo ha hecho un 33%.

También preocupa el relevo generacional. En las Baleares, el porcentaje de responsables de explotaciones agrarias que son menores de cuarenta años es el 6,8%, mientras que en España es el 8,6%. Hay que añadir, además, que, en diez años, la superficie agraria útil (SAU) de las Islas ha descendido un 21%, mientras que la media de España ha sido de un 7%. A la vez, el precio de la tierra agrícola ha aumentado en las Baleares un 55,09%, mientras que en España el aumento ha sido de un 35,16%. La SAU en regadío ha crecido un 3% en la última década en la Península, mientras que en las Baleares ha bajado un 19%.

En Baleares hay 9.771 explotaciones agrarias, una cifra que representa el 1,05 % del total español. La renta agraria sólo llega al 54% del valor peninsular. Es decir, un agricultor balear percibe por su trabajo la mitad de la renta que uno de la Península.

Una PAC poco adaptada a la insularidad

La PAC en las Baleares no ha reflejado en la regionalización de las ayudas las dificultades que comportaba la insularidad. Así, los importes percibidos por pago básico por agricultor son un 40% inferiores a la media española. Los importes percibidos por hectárea son un 20% inferiores a la media, mientras que el valor mediano de un derecho en las Islas es de 117,58 euros, ante los 144,32 euros de media en España.

La pequeña dimensión de las explotaciones es una característica general del sector agrario español, en que el 66 % de los perceptores de ayudas de la PAC percibe menos de 4.000 euros. En las Islas, esta situación se encuentra agravada y el 78 % de los perceptores no llegan a los 4.000 euros por ayudas de la PAC.

Foto destacada: Un ganadero arroja unas barras de pan duro para alimentar a sus cerdos, en Menorca. Foto: EDR

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