Luis Planas, tras una reunión en el Ministerio de Agricultura. Autor: Joaquín Terán.

Los compromisos cumplidos de Planas

Tras cuatro años al frente del Ministerio de Agricultura, Luis Planas ha demostrado ser un político hábil e inteligente, que ha apuntado no pocos éxitos para el Gobierno de Pedro Sánchez.
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El Ministerio de Agricultura era, tradicionalmente, un departamento tranquilo, un poco de segunda fila, tanto en peso político como en atención mediática. No es que los temas que lleve tengan poca importancia para la sociedad, ni mucho menos, pero son temas que siempre se mantuvieron un poco al margen de la batalla política de primer nivel. Hasta hace cuatro años.

Luis Planas, un político socialista serio y profesional, aunque algo frío y distante, ocupa cargos de responsabilidad desde que en 1982 fuera elegido Diputado por Córdoba. Desde que asumió el cargo de ministro hace ahora cuatro años ha tenido que hacer frente a inmensos retos, que ha ido solventando con templanza y espíritu dialogante.

Agricultores al Límite

Menos de un año después de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a Moncloa, y a Luis Planas a Atocha, comenzó un proceso de intensas movilizaciones agrarias. Las protestas arrancaron en 2019 en el olivar, con manifestaciones en Andalucía y en Madrid. Marchas que exigían precios justos para un olivar que por aquel entonces situaba sus precios medios en origen en 2,33 euros/Kg.

Del olivar las protestas se extendieron, como una mancha de aceite, al resto de sectores. Corrían los primeros días de 2020 cuando los agricultores se declararon “al límite” y más de 500.000 hombres y mujeres del campo salieron a las calles, convocados por ASAJA, COAG y UPA, exigiendo “respeto y precios justos”. Las protestas del campo fueron las primeras a las que tuvo que hacer frente el Gobierno de coalición en enero y febrero de 2020, cuando las primeras noticias del COVID-19 empezaban a llegar de China y nadie (con el permiso de Bill Gates) imaginaba lo que estaba por llegar.

Planas reaccionó rápido, reuniéndose con el sector y acelerando una reforma de la Ley de Cadena Alimentaria que forzase a los eslabones poderosos –industrias, intermediarios y distribución– a respetar y cubrir los costes de los eslabones débiles, esto es, de los agricultores y ganaderos. Reforma que fue finalmente aprobada por todas las fuerzas políticas, a excepción de PP y Vox.

Negociaciones en Bruselas

Con el COVID ya marcando nuestras vidas, las movilizaciones detenidas y los ciudadanos y los medios de comunicación cada vez más conscientes de la importancia de la agricultura y la ganadería, tocaba la negociación y aprobación del presupuesto de la UE para los próximos seis años. Un presupuesto importantísimo para el campo.

El resultado que se trajo Planas de Bruselas fue notablemente positivo. La realidad es que la PAC quedó con la misma cifra que el sexenio anterior, los 47.700 millones para seis años que el ministro no ha dejado de repetir en cuanto ha tenido un micrófono delante. Un leve recorte, al no actualizarse los precios a la inflación, pero menor del que cabría esperarse, en un contexto tan complejo y con el Brexit mediante. Por tanto la nota de Planas en el “examen” de las negociaciones europeas podría calificarse de notable alto en materia presupuestaria.

Luis Planas comparece junto a los representantes de la cadena alimentaria cuando la crisis de los aranceles provocada por Trump. Autor: Joaquín Terán.
Luis Planas comparece junto a los representantes de la cadena alimentaria en octubre de 2019, cuando la crisis de los aranceles provocada por Trump. Autor: Joaquín Terán.

Sobre lo que respecta a la PAC en sí, la verdad es que la capacidad de los Estados Miembros y de sus ministros de influir en el resultado final es bastante escaso. Los procedimientos legislativos en la UE son tan complejos y farragosos que responden a una dinámica propia, como una marea que sube y baja sin que podamos hacer gran cosa al respecto.

Pero es cierto que la nueva PAC encaja bastante con los posicionamientos del ministro Luis Planas, y del Gobierno español: Es una PAC más verde, pero sin volvernos locos; más redistributiva, un poco a lo Robin Hood pero sin llegar al marxismo; y deja el suficiente margen a los Estados para adaptarla a sus características propias.

Negociaciones en España

La negociación nacional de la PAC ha ido cobrando más y más relevancia a medida que la política se ha hecho más personalizada a la medida de cada Estado. Por eso, Planas planificó y ejecutó con sumo cuidado las negociaciones con las organizaciones profesionales agrarias y con las Comunidades Autónomas, escuchando a todas ellas y tomando él las decisiones finales.

Luis Planas, atiende a los medios tras una reunión en el Ministerio de Agricultura. Autor: Joaquín Terán.
Luis Planas, atiende a los medios tras una reunión en el Ministerio de Agricultura. Autor: Joaquín Terán.

Muchos consejeros quedaron fuera de juego cuando, el 14 de julio de 2021, Planas les convocó por todo lo alto, con mesa en el Lucernario del Palacio de Fomento y foto oficial en la escalinata y ‘vendió’ un acuerdo sobre el reparto nacional de la PAC que en teoría era unánime. Los días posteriores hubo alguna pequeña pataleta, pero lo cierto es que el ministro demostró una buena estrategia política para contener la batalla dialéctica y frenar una lucha en cuanto al reparto de las ayudas a la agricultura. Una lucha que tampoco desde los sectores implicados han desarrollado con demasiada fuerza. Otro punto para Planas.

Su papel en la coalición

El ministro Luis Planas ha jugado con prudencia y pies de plomo en su relación con otros actores del Gobierno de coalición, en especial con el ministro de Consumo, Alberto Garzón, y sus campañas anti-carne, así como con la ministra Teresa Ribera, cuyas competencias son muy próximas a las de Agricultura. En el primer caso, Planas se ha mostrado contundente en su apoyo a los agricultores y ganaderos españoles. En el segundo, no ha constado el más mínimo roce con la titular de Transición Ecológica y Reto Demográfico.

Otras medidas

En este balance es imprescindible señalar otras medidas importantes sacadas adelante como la Ley de Pesca Sostenible, la Ley contra el Desperdicio Alimentario o el PERTE agroalimentario, el primero puesto en marcha con los fondos Next Generation de la UE. También la AICA ha seguido reforzando su papel de inspección en la cadena alimentaria para aplicar la reformada Ley de cadena, aunque por el momento con menos efectos de los que les gustaría a los agricultores y ganaderos.

Desde la dirección general de Industria Alimentaria se ha desarrollado un intenso programa de ambiciosas campañas de comunicación para apoyar los alimentos de España, contando con figuras como José Andrés o con la Selección Española de Fútbol. Campañas que han llegado a la población (con lo difícil que es eso hoy en día) realizadas además con gusto, profesionalidad y calidad, lejos de chapuzas como la fotoshopeada –y robada– cartelería de la campaña para apoyar los cuerpos ‘no normativos’ del Ministerio de Igualdad que finalmente se han visto obligadas a retirar tras las denuncias de las modelos a las que se robó su imagen.

Previsiones de futuro

El ministro Luis Planas, y su equipo, han tenido poco descanso en estos cuatro años, y no se prevé que puedan tener mucho en los próximos meses. Con la guerra enquistada en Ucrania, la espiral inflacionista que afecta especialmente a la alimentación y la amenaza de recesión económica a nivel mundial no está previsto que el panorama se relaje en ningún área del Gobierno, y menos en las áreas económicas, como Agricultura.

Con el inicio de la guerra, Planas se movió rápidamente para asegurar el suministro de alimento, sobre todo para la ganadería, en lo que España es más dependiente del exterior, a pesar de algún fallo de información sobre el stock de alimento disponible al inicio de la crisis que fue rápidamente solventado.

Tras la gran manifestación del 20 de marzo de cazadores, agricultores, ganaderos y taurinos esas aguas parecen algo más calmadas. Además, sus protestas se han dirigido más contra las políticas de Teresa Ribera (prohibición de cazar lobos, políticas de protección animal…) que contra las competencias del Ministerio de Agricultura. Otro punto para un político, Luis Planas, que sigue fuerte, en el Ejecutivo y en Europa, y parece que con energía de sobra para continuar al pie del cañón al menos hasta el final de la legislatura.

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