Marta Corella, a las puertas de su Ayuntamiento, en Orea (Guadalajara).

Los alcaldes, claves en la lucha contra la despoblación rural

De su voluntad y ganas de hacer, depende y mucho el desarrollo rural si es que aborrecen el clientelismo ya asentado. Sobre el pueblo comienza a haber demasiada poesía y mucha demagogia.
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Foto: Marta Corella, a las puertas de su Ayuntamiento, en Orea (Guadalajara).

Cada día que pasa, me alegro más de que haya un periódico como en el que escribo que refleje con rigor todo lo relacionado con el mundo rural. Una vez más, se ha demostrado que lo que tiene que ver con el campo y lo rural carece de importancia para los medios de comunicación nacionales; periódicos, radios y televisiones privadas.

La presentación la semana pasada de un ambicioso programa por parte del Gobierno dotado con 10.000 millones de euros para luchar contra la despoblación ha pasado prácticamente desapercibido en los medios antes citados. Sin embargo, en el Diario Rural se trata con suficiente claridad y amplitud para que los ciudadanos se enteren, en especial los implicados de los pueblos y los urbanitas que quieran cambiar a una vida más sana.

Llevan los medios de comunicación nacionales demasiados años ya centrándose en la noticias donde hay confrontación, gresca y escándalos en lugar de abordar temas de extraordinaria importancia como el que nos ocupa. Si en ocasiones se habla de algún pueblo es por algún caso de violencia machista y poco más. Bueno, también cuando una carrasca es elegida como el árbol europeo de 2021, como la de Lecina (Huesca). Felicidades a esta localidad hoscense por el galardón, por lo que se lo han “currado” para la consecución de tal premio y por los cientos de años que llevan cuidándola y respetándola. Todo un ejemplo para los más jóvenes.

¿Cómo se repartirán los 10.000 millones?

En los dos reportajes publicados en este periódico el pasado día 16 se cuenta con meridiana claridad a qué se van a dedicar las partidas de esta gran suma de dinero para luchar contra la despoblación.

Sin embargo, lo que más preocupa y también me da mucho miedo es cómo se van a gestionar las ayudas económicas y quién se puede quedar sin ellas por dejadez de los alcaldes, verdaderos protagonistas de que sus pueblos vayan a más o se queden estancados algunos y despoblados para siempre otros.

El papel del alcalde de los pueblos pequeños, siempre dedicado a otra actividad porque no cobra ningún sueldo, es mucho más importante para la localidad que el de las grandes ciudades, donde el desarrollo y la dinámica de miles de ciudadanos y de cientos de empresas van por sinergias. En cambio, en el pueblo todo tiene que pasar por sus manos, pero también por su voluntad de acoger nuevas ideas y personas, sus ganas de progreso y de emprendimiento.

De las zonas que más o menos conozco, como las Parameras de Molina y el Alto Tajo, podría citar ejemplos de alcaldesas y alcaldes de todos los colores y con abismales diferencias sobre su implicación en el desarrollo de sus pueblos. En general y en este sentido suelen salir mejor paradas las mujeres cuando manejan el timón de la localidad.

Esther Rubio, alcaldesa de Peñalén y presidenta de la Mancomunidad de Municipios del Alto Tajo (ocho en total) sin saber que iba a caer esta lluvia de millones para el desarrollo rural ya presentó, por ejemplo, en 2019 un proyecto detallado para el aprovechamiento de madera de gestión conjunta que pondría a la zona en el mapa y que crearía varios puestos de trabajo. No olvidemos que los extraordinarios pinos albares de estos montes nada tienen que envidiar a los de Valsaín, de reconocida fama por la calidad de su madera. Por supuesto, tiene varios proyectos más que prefiere no comentar hasta que estén debidamente presupuestados. De momento, ya ha conseguido que unos pocos jóvenes fijen su residencia en Peñalén todo el año al haberles conseguido un puesto de trabajo en la zona.

Ejemplos como los de Esther Rubio o Marta Corella, alcaldesa de Orea, con un estilo de actuar diferente, pero eficaz, son dos ejemplos a seguir por los ediles de la zona en una constante lucha por mejorar sus pueblos.

Marta Corella, alcaldesa de Orea (Guadalajara). Foto: EDR.
Marta Corella, alcaldesa de Orea (Guadalajara). Foto: EDR.

Sin embargo, hay muchos otros alcaldes que han recibido cuantiosas cantidades por la instalación de los molinos en su localidad y en las pedanías que gestionan, que se han dormido en los laureles y viven en una complacencia idílica como auténticos reyezuelos ¡Bueno! a algunos se les ha ocurrido instalar pistas de pádel para que los veraneantes de un mes o dos de vacaciones pueblerinas se entreguen a tan noble y popular deporte rural.

El ingente trabajo que tiene el MITECO (Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico) para dar validez a los proyectos y subvencionarlos para luchar contra la despoblación rural es tremendo. Uno espera, al menos, que el Gobierno no cometa el mismo error que con la pandemia de la Covid-19, que como recordarán repartió a fondo perdido 16.000 millones de euros entre las comunidades autonómas y no se sabe con certeza en qué se han utilizado. Sirva como ejemplo Madrid (recibió 2.140 millones) y la Atención Primaria sigue sin cubrir las numerosas plazas de médicos y enfermeras que necesita y apenas se han contratado rastreadores. En fin, la cara dura de los que se creen que el dinero de todos los españoles es suyo. Y lo peor es que encima pregonan un mensaje vergonzoso de libertad después de haber abandonado a su suerte a cientos de ancianos en las residencias de mayores durante la primera ola de la Covid-19 del año pasado

Ayuntamiento (y bar) de Villar del Río (Soria). Foto: EDR.
Ayuntamiento (y bar) de Villar del Río (Soria). Foto: EDR.

Ayudas directas

Los 10 ejes del plan y un resumen de las 130 medidas sobre el reto demográfico ya se han publicado el 16 de marzo en este periódico. De manera que huelga comentarlas otra vez, pero lo que no tengo claro es cómo se van a llevar a cabo desde ahora hasta el año 2023, un tiempo más corto de lo que parece y más con estos aires de pandemia que no dejan de sacudirnos fuerte.

Imagino que para que los pueblos pequeños no queden olvidados, el Gobierno nombrará un representante independiente en el núcleo de población comarcal más importante cercano a éstos para que gestione todo tipo de proyectos, informes, trabajos… que le lleguen de las alcaldías y ciudadanos con ganas de empujar en el desarrollo rural.

Desde que fueron creadas las Comunidades Autónomas se ha ido formando un nuevo clientelismo que no garantiza la igualdad y la imparcialidad, sea el Gobierno autonómico del color político que sea. Y menos aun cuando hay dinero de por medio a repartir. En cualquier caso, sería un fracaso que una vez más los grandes terratenientes se llevaran la mayor tajada

¿Se contará con las pedanías?

Si ahora mismo entro en la página web de la AEMET (Agencia estatal de Meteorología) y quiero saber el tiempo que va a hacer en la localidad de Aragoncillo nunca lo encontraré. Oficialmente no está en el mapa desde que es una pedanía de Corduente. Así que busco el pueblo más cercano para saber el pronóstico del tiempo. Valga este ejemplo porque la experiencia me dice que una vez más las pedanías van a ser las grandes olvidadas en la lucha contra la despoblación.

En general, los alcaldes de los pueblos con pedanías tienen a estas olvidadas y solo reparten migajas, mientras que las inversiones van al pueblo del cual dependen que es donde más votos cosecha el regidor. Recuerdo y creo que ya lo he comentado en este periódico que el reparto de aquel famoso Plan E del ex presidente Zapatero fue desastroso para las pedanías. Por no ir más lejos: para Corduente están presupuestados en la actualidad1,6 millones de euros con el fin de potenciar la base de incendios actual , situada curiosamente en un barranco cerca del pueblo ¿Qué inversiones o mejoras hay para Aragoncillo? Las desconozco. Otra pregunta ¿Llegará este año la fibra óptica a esta pedanía? Como así lo ha asegurado el delegado de Desarrollo Sostenible de Castilla-la Mancha en Guadalajara. Movimiento de técnicos se ve en los últimos tiempos. Veremos.

Xenofobia y racismo

Hace dos o tres años, en una reunión con alcaldes del Alto Tajo, tratando el tema de la despoblación y el envejecimiento de los lugareños, un regidor saltó con “pues a mi no me gustaría que mi pueblo se llenara de rumanos ni de gente de otros países”. Cuando pregunté de qué partido era, me dijeron que del PSOE.

No solo hay que reunirse con ediles para escuchar comentarios xenófobos, también se escuchan con demasiada frecuencia en las colas de las farmacias, de la carnicería, de los supermercados de la zona y también de personas conocidas.

En muchos pueblos el tufo racista permanece latente con el manido argumento de que quitan el trabajo a los locales. Quizás deberían leer el estudio que ha publicado la prestigiosa universidad catalana Pompeu Fabra en el que se concluye, entre otros aspectos, que la tan criticada regularización de los inmigrantes que realizó Rodríguez Zapatero, aportó 2.300 millones de euros a la Seguridad Social.

Así que no vendría nada mal que se fuera rompiendo esta barrera a la hora de acoger inmigrantes que son casi siempre los encargados de realizar los trabajos peores y más duros.

Y para terminar lanzo un SOS pora que mejore la sanidad en los pueblos, más difícil de gestionar que en las grandes ciudades por la dispersión de sus habitantes, pero que no debe de ser excusa para que ningún médico llame a los ancianos de los pueblos para comprobar cómo se encuentran, como sucedió con la primera ola pandémica.

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