La triste realidad de vivir junto a un pantano y no tener agua corriente

Los vecinos del Valle de Iruelas (El Barraco, Ávila) denuncian que han pasado días sin agua corriente a pesar de vivir junto al pantano de El Burguillo, un gran embalse que acumula más de 100 hm3.
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Pantano de El Burguillo, en el Valle de Iruelas (Ávila). Foto: EDR

Elena se dispone a fregar los platos tras disfrutar de un agradable desayuno con su familia bajo los pinos que sombrean su parcela. Sin embargo, al abrir el grifo no sale agua, frustrando sus intenciones y sumiéndola en el cabreo y la indignación. En la ventana de su cocina, a apenas 200 metros, ve las aguas del embalse de El Burguillo, uno de los primeros que se construyó en el curso del río Alberche, en 1913.

Este año el pantano está al 49,75% de su capacidad, mejor que el año pasado, cuando apenas superaba el 30%, pero aun así lejos de la media para esta época, que sería un 65%. Este embalse, que se ubica entre El Barraco y El Tiemblo, guarda en todo caso 100.000 millones de litros de agua hoy por hoy, un agua que los vecinos ribereños que, como Elena, pasan el verano en la zona, llevan días sin ver salir de sus grifos.

“El pasado fin de semana ha habido una falta total de suministro”, narra esta vecina. El Ayuntamiento dispuso carteles que informaban de cortes nocturnos, “pero es que durante el día apenas ha habido agua corriente”, denuncian los vecinos. “Esto no es nuevo, se repite todos los veranos, año tras año”, explica Elena. Los cortes afectan a las más de 500 personas que en estas semanas de verano habitan la zona, en la aldea de La Rinconada y en la colonia de Los Labradillos.

Unas vacas descansan junto a las aguas del pantano de El Burguillo, en el Valle de Iruelas (Ávila). Foto: EDR
Unas vacas descansan junto a las aguas del pantano de El Burguillo, este sábado, en el Valle de Iruelas (Ávila). Foto: EDR

El Ayuntamiento achaca los cortes a una avería

Fuentes del Ayuntamiento de El Barraco, consultadas por El Diario Rural, han asegurado que los cortes se deben a una avería en la bomba que sube el agua del pantano a la zona de La Rinconada. Al parecer, durante los trabajos de reparación la bomba se hundió al fondo del pantano y hubo que “rescatarla”. “Nadie puede asegurar que no vuelvan a producirse cortes”, aseguran desde el Consistorio. “Cuando hay averías, se resuelven”, aseguran.

Desde el Ayuntamiento afirman que los cortes no tienen relación con que en la zona haya mucha más población de la habitual, debido a que la mayoría de las casas, en este verano atípico por la pandemia, están ocupadas, y la demanda es muy superior a la normal. Hoy, por el momento, el agua llega a los grifos de los vecinos, que pueden seguir haciendo la colada y fregando sus platos, aunque con el temor de si mañana podrán seguir haciéndolo.

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