Un hormiguero en Calamonte (Badajoz). Foto: Diego Juste.

La gran labor en la tierra de los insectos

Nunca nos han caído bien. Incluso nos dan cierto repelús. Pero no les hagamos daño pues su función en la naturaleza es vital. Escarabajos, hormigas, lombrices… son los grandes cuidadores de la tierra.
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De pequeños, a mi hermano y a mí nos encantaba jugar con los escarabajos peloteros. Caminábamos hacia las eras donde pastaban los mulos y esperábamos a que uno echara una buena boñiga –nosotros decíamos moñiga–. Al poco tiempo ya estaba algún escarabajo pelotero enfangado entre la mierda haciendo una bola perfectamente redonda de los excrementos. Y qué hacíamos nosotros, pues fastidiar al pobre escarabajo poniéndole obstáculos en forma de palo cuando se dirigía hacia su agujero.

Pero no se crean que el pequeño insecto perteneciente a la orden de los coleópteros se amilanaba; con una mañana y fuerza fuera de lo común sorteaba los palos y no se rendía hasta llevar su oloroso tesoro al agujero. Ya de mayor he leído que los escarabajos peloteros están entre los animales más fuertes del mundo, junto con las hormigas en proporción a su tamaño.

Lo que nosotros no sabíamos es que tan curioso bicho con su hacendoso trabajo aportaba nutrientes al campo, aireaba el suelo y dispersaba las semillas no masticadas por los mulos. En realidad son auténticos recicladores de basura y contribuyen de manera notable a mantener limpio el planeta.

Moraleja: cuando veamos algún escarabajo u otro bicho pequeño desplazándose por el suelo no le demos ningún pisotón, pues seguro que tiene su función en la naturaleza, bien por su propio comportamiento, bien como alimento de numerosas aves, algunas en peligro de extinción.

La pena es que la casi desaparición de los animales domésticos de tiro como el mulo y el burro, así como la ganadería de extensivo, están ayudando a que el curioso pelotero sea mucho más difícil de observar. Y, desde luego, casi imposible que en muchas partes de España unos niños puedan jugar con él, aunque solo sea para incordiarle.

Nueva especie de escarabajo

A finales de verano de este año, los científicos nos sorprendían con el descubrimiento de un nuevo coleóptero, que lo han bautizado como Eurymeloe orobates. El descubrimiento en el Puerto de la Quesera, entre Guadalajara y Segovia, ha tenido bastante atareados a los entomólogos hasta que han concluido que pertenece al género meloidae y que es además venenoso. Es portador de una toxina llamada cantaridina que puede dar muerte a aquel animal que lo ingiera.

Eurymeloe orobates, nuevo escarabajo descubierto entre Segovia y Guadalajara. Foto: Museo Nacional de Ciencias Naturales.
Eurymeloe orobates, nuevo escarabajo descubierto entre Segovia y Guadalajara. Foto: Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Pero no todo es negativo en este escarabajo montañero, pues su sustancia venenosa sirve para eliminar las verrugas en los humanos. Vamos, las quita de una manera más natural que utilizando la criogenización con nitrógeno líquido, que es lo que vienen utilizando los dermatólogos en la actualidad, cuando no el bisturí.

Beneficiosa lombriz

Aunque vive bajo la tierra, la mayoría de nosotros la hemos visto en verano y primavera cuando arroja mucha agua alguna tormenta fuerte. Y es que al inundarse sus galerías salen al aire para no ahogarse. Es el tiempo además de mirlos, estorninos, gorriones y otras aves que se ponen ciegos de lombrices, ayudando así en la cría de sus polluelos.

De hecho, la proliferación de mirlos en numerosos jardines de las ciudades se la deben en parte a la lombriz, pues tras los riegos del césped, algunas veces exagerados, muchas de ellas salen a luz.

Pero lo más curioso de este anélido es que es el mejor cuidador de la tierra, pues nadie la enriquece como ella. Los hortelanos saben desde hace siglos que el terreno abundante en lombrices es el ideal para plantar el huerto. La lombriz representa la mayor biomasa animal, y al incorporar materia orgánica al suelo, libera nitrógeno.

Si los egipcios ya la veneraban por sus virtudes, ahora se cría en granjas para que produzca humus, el mejor abono “natural” conocido hasta la fecha por sus extraordinarias propiedades. No obstante, tampoco hay que remontarse a los egipcios, en una zona a las afueras del pueblo, nosotros cogíamos las lombrices para pescar truchas, porque una vez cavamos y salieron bastantes. Nada de especial, si no fuera porque más tarde nos enteramos de que las mujeres del pueblo acudían a este lugar a coger tierra para las plantas sembradas en los tiestos. Está claro que esta zona de tierra lombricera se había transmitido de generación en generación.

Las incómodas hormigas

Recuerdo como si fuese ahora que cuando me sentaba al sol en el poyo de la casa forestal, casi siempre me acompañaban unas enormes hormigas negras. Mi forma de jugar con ellas era tocarles un poco el abdomen para ver como escupían ácido fórmico a 40 centímetros de distancia más o menos. Era su manera de defenderse de mis fechorías de chaval. Lo que me daba rabia es que el fino chorro de ácido fórmico se secaba en un instante con el sol.

Lo cierto es que la mayoría de las hormigas tienen fama de malas pulgas, pero a decir verdad solo te atacan con un mordisco cuando sueles importunarlas o te pones en su camino.

Al igual que muchos otros pequeños animalillos son bastante beneficiosos, pues se encargan de degradar la materia orgánica, transportan nutrientes e incluso algunas especies depredan sobre las plagas. Además también sirven de alimento a muchas aves omnívoras y a trasladar semillas de numerosas especies de plantas que no siempre llegan al hormiguero. De forma que hacen las funciones de agricultores del campo, propagando las especies mejorando la biodiversidad.

A la solana

La invasión de los zorzales

Mientras que el año pasado apenas se escuchaba algún zorzal charlo por estos parajes de montaña, esta temporada, desde el mes de octubre más o menos, el monte alto, bajo, sembrados y todo tipo de ecosistemas están soportando un auténtico aluvión de zorzal común, alirrojo y, en menor medida, del más grande zorzal real.

¿Qué ha sucedido para que un año nada y el siguiente sea visitado por esta tropa de emigrantes? Los ornitólogos y etólogos nos lo tendrán que explicar, porque uno no tiene respuesta, a no ser que se atreva a decir que estos emigrantes, excepto el charlo que es sedentario, hayan visitado nuestra tierra en masa debido al caluroso verano en el norte y el centro de Europa, que es de donde crían y de donde vienen.

Lo bueno es que han alegrado campos y montes con su vocerío y jolgorio de cánticos y de alarmas a sus congéneres cuando uno se acerca demasiado.

Como la mayoría se alimenta de vegetales y de pequeños animales como orugas, babosas y otros insectos, ya sabemos que no tenemos que matar a estos últimos si queremos que nos sigan visitando los zorzales, aunque sean en masa.

Los pequeños escarbaderos y agujeros en el musgo debajo de robles y sabinas son otra huella infalible de su presencia en busca de alimento.

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