La aldea repoblada de Fraguas (Guadalajara). Foto: Twitter Fraguas Revive

El pecado de restaurar una aldea abandonada

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Leo en El País que un grupo de jóvenes puede ir a la cárcel por reconstruir y habitar Fraguas, una pedanía de Monasterio (Guadalajara), que fue expropiada en 1968 para plantar pinos.

Aunque llegaron a vivir alrededor de 50 personas ahora son muchos menos los que se dedican a mejorar el entorno plantando árboles, cultivando huertos y aprovechando los recursos del lugar.

En 2014 la Junta de Castilla-La Mancha, bajo el mando de la señora Cospedal, los denunció por usurpación del monte público.

Pues bien, a pesar de presentar varios proyectos bastante sensatos a la Junta presidida por Page, nunca los vio con buenos ojos. Así que ahora la justicia, además de echarles -parece que algunos podrían incluso enfrentarse a penas de cárcel- tienen que correr con los gastos de demolición de sus trabajos en exquisita consonancia con la zona y su ecosistema.

Resulta que hace años unos arquitectos hicieron algo parecido y se les permitió. Claro que eran arquitectos.

Posiblemente siguiendo las leyes al pie de la letra, la justicia tiene razón, pero uno cree que hay diferentes formas de interpretarla y para eso está la sensibilidad de los magistrados, que en muchas ocasiones no parece ser la misma en este país entre los conservadores y progresistas. Tristemente siempre son más chirriantes y sonoras las sentencias de los que figuran en asociaciones conservadoras, que son mayoría. 

Foto: Twitter @FraguasRevive

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