El mundo rural alza su voz contra la decisión de prohibir la caza del lobo

La Comisión Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad ha estrechado la mano a los ecologistas este jueves, y ha dado un paso hacia delante para prohibir la caza del lobo también al norte del Duero.
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El lobo ibérico pasará a pertenecer al listado de especies silvestres en régimen de protección especial y dejará de ser cinegética. La medida se ha aprobado tras dos votaciones muy reñidas, la primera que acabó en empate, y una segunda que ha concluido con los nueve votos a favor de Cataluña, Aragón, La Rioja, Extremadura, Castilla-La Mancha, Canarias, Baleares, Melilla y el ministerio. Y los ocho votos en contra de Andalucía, Murcia, Madrid, País Vasco, Castilla y León, Cantabria, Asturias y Galicia, (estas cuatro últimas cuentan con más del 95 % de la población del lobo ibérico). Valencia y Navarra han decidido abstenerse y Ceuta no ha asistido a la reunión.

El mundo rural se ha llevado las manos a la cabeza, y muchas asociaciones como ASAJA de la Cornisa Cantábrica y Castilla y León han pedido al Gobierno Central en un comunicado que “no materialice una decisión como incrementar la protección del lobo”, pues este es un atentado contra el sector primario y la ganadería extensiva, y sin ellos los pueblos se verán abocados a la desaparición.

Tras la votación, las comunidades que más se han visto afectadas tras esta decisión han enviado un mensaje al Gobierno lamentando que algunas comunidades que han votado a favor, “nunca podrán tener al lobo en su territorio, ni enfrentarse a su gestión, por razones meramente geográficas”. En una comparecencia el Consejero de Desarrollo Rural de Cantabria, Guillermo Blanco ha afirmado que el lobo “ya es una especie que cuenta con suficiente protección tanto en España como en Europa, y hay que dejar claro que en Cantabria no está permitida su caza de forma abierta como piensan algunos”.

El lobo ya era una especie protegida en España desde el año 1979. Sin embargo, debido a la amenaza de superpoblación o por el ataque a explotaciones ganaderas, se autorizan batidas para controlar al animal. Por ejemplo, en julio del año pasado el Gobierno de Cantabria permitió abatir 34 ejemplares durante los 12 meses siguientes para controlar a los 171 lobos ibéricos que hay aproximadamente en la región cántabra, ya que se detectó “el incremento de ejemplares en áreas de presencia no habitual”.

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), contabilizó el pasado mes de diciembre en casi dos millones de euros las pérdidas ocasionadas por el lobo a los ganaderos de Castilla y León. Una de las comunidades españolas que cuenta con el mayor número de Lobos Ibéricos y en dónde los ataques de estos animales, dejaron tan solo en 2019 cerca de 4.000 reses muertas.

La cifra aproximada es que en España viven entre 2.000 y 2.500 lobos, y las zonas con mayor densidad se encuentran en Castilla y León, seguida de Galicia, Asturias y Cantabria. De forma más reducida también hay lobos que conviven en el País Vasco, La Rioja y Castilla-La Mancha. Existe también, una minoritaria expansión hacia el sur de la península. No obstante, el único censo que se conoce del Lobo Ibérico en España se realizó entre 2012 y 2014, y contabilizó unas 297 manadas, unos datos de hace casi 10 años.

Aunque aún no está todo perdido, a la espera está ver si el Ministerio da un paso atrás y escucha al medio rural y a las comunidades que más sufren y luchan para mantener en equilibrio la balanza en la que pesa el lobo. Mientras tanto, la ignorancia y algunos ecologistas nos dejan perlas como la de Theo Oberhuber, de Ecologistas en Acción, en El País “que empiecen a apoyar a los ganaderos para que tengan mastines, que se recoja el ganado por las noches…”.

Texto y foto: Laura Castillo Bes.

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