El coste del veto ruso: 1.650 millones menos para el sector agroalimentario

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Invernadero de tomate en Almería.

Unión de Uniones lamenta que la agroalimentación continúe “pagando el pato” por temas ajenos y recuerda que este veto entró en vigor en respuesta a las sanciones que la Unión Europea interpuso en su día a Rusia por el conflicto con Ucrania y la anexión de Crimea.

La organización ha estimado que, debido a este conflicto iniciado en 2014, se ha producido una caída del valor de las exportaciones españolas a Rusia cercana a los 1.650 millones de euros para el sector agroalimentario.

Los sectores más afectados por el cierre de fronteras habrían sido los productos cárnicos y las frutas y hortalizas, que habrían dejado de percibir 850 y 770 millones de euros respectivamente, lo que implicaría unas caídas del 97% y del 53% del valor de las exportaciones en el periodo 2014-2020 respecto al periodo 2008-2013.

La organización recuerda que España, en los años anteriores al conflicto, se situaba como el sexto máximo exportador a la Federación rusa en términos agroalimentarios.

Unión de Uniones considera que será difícil recuperar esa posición, ya que, en este periodo, Rusia está invirtiendo en mejorar su capacidad productiva, destinando esfuerzos a aumentar, por ejemplo, la superficie de invernaderos para hortalizas (en especial para tomate y pepino) explorando a su vez los mercados mundiales.

Un mercado difícil de recuperar

“Nos tememos que si, en algún momento, el veto ruso desaparece será difícil recuperar las mismas cuotas de mercado”, opinan desde la organización “pero la UE y España deben seguir presionando para acabar el bloqueo”, comentan desde la organización. Unión de Uniones considera que el cierre de mercados de salida, con el veto ruso o los aranceles Trump, y las importaciones de productos de terceros países con dumping estructural, están causando estragos a productos clave como las frutas y hortalizas, la carne, el aceite de oliva, el vino, los quesos o los cítricos.

La organización recuerda, además, que son los agricultores y ganaderos españoles los que más sufren estas crisis. Las ayudas europeas al veto ruso no fueron para ellos y llegaron, tarde, escasas y ni siquiera cubrieron a todos los sectores afectados “y si al final se ha seguido exportando a otros mercados ha sido en buena parte debido a los bajos precios en origen”.

La organización reclama firmeza por parte de la Unión Europea frente a este tipo de ataques frontales a uno de los sectores estratégicos de la UE y pide al Gobierno español que presione a las instituciones europeas para buscar soluciones diplomáticas para el fin del conflicto. “Los agricultores estamos hartos de acabar pagando platos en los que ni comemos, ni hemos roto”.

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