El Congreso da luz verde a la primera Ley española de Cambio Climático

La norma impulsará las renovables y tratará de rebajar las emisiones de gases de efecto invernadero un 23% para 2030. Solo Vox ha votado en contra de la norma. Los ecologistas la tildan de “poco ambiciosa”
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Una central térmica en Teruel.

La Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico del Congreso ha dado luz verde hoy al proyecto de Ley de Cambio Climático y transición energética que ahora pasará al Senado para su aprobación definitiva, previsiblemente, en el mes de mayo.

La norma prevé que para 2040 se dejen de vender coches de combustión, por lo que para ese año todos los vehículos comerciales ligeros y no destinados a usos comerciales deberán ser de 0 emisiones. La Ley prohíbe el fracking, así como que se realicen nuevos sondeos y prospecciones petrolíferas, también frena la minería radiactiva como la del uranio. Del mismo modo, tratará de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en, al menos, un 23% respecto a las de 1990.

Apuesta por las renovables

El texto impulsará medidas para fomentar las energías renovables para que en 2030 estas alcancen una penetración en el consumo de energía final de, al menos, un 42% (frente al 20% actual). El sistema eléctrico deberá contar, al final de la presente década, con un 74% de generación a partir de energías de origen renovable, frente al 40% de este momento.

La Ley persigue la neutralidad de carbono en 2050, para ello, desde 2040 no se podrán vender turismos y vehículos comerciales ligeros nuevos, no destinados a usos comerciales, que emitan CO₂.

La norma también establece obligaciones para que las gasolineras coloquen puntos de recarga de coches eléctricos y para facilitar que se instalen en los edificios y aparcamientos. A partir de 2023, todos los edificios que no estén destinados a uso residencial y con más de 20 plazas de aparcamiento deberán contar con infraestructuras de recarga.

El Gobierno fijará también objetivos de integración de combustibles alternativos en el transporte, con “especial énfasis en los biocarburantes avanzados y otros combustibles renovables de origen no biológico”. También se buscará limitar los biocombustibles de primera generación elaborados a partir de cultivos alimentarios.

Consenso parlamentario… y críticas de los ecologistas

La ley ha contado con un apoyo importante en el Congreso, con los votos afirmativos de PSOE, Unidas Podemos, Ciudadanos, Bildu, Teruel Existe y ERC; el Partido Popular y Más País se han abstenido y Vox ha sido la única formación que ha votado en contra.

Organizaciones ecologistas como Amigos de La Tierra han tildado la Ley de “tuerta, tardía y carente de ambición”. Frente al objetivo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero del 23% para 2030, los ecologistas apuestan por un 55% de reducción. “El objetivo de penetración de renovables es insuficiente. Necesitamos alcanzar el 100% de energías de origen renovable en el consumo de energía final para el año 2040 y un sistema eléctrico 100% renovable para el año 2030” han señalado desde esta organización.

También lamentan desde Amigos de la Tierra que el texto no establezca medidas específicas para el sector agrario, en especial para la “producción industrial de carne para exportación”, al que señalan como “uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero en España”.

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