Autor: Miguel Ángel Sánchez. Localidad de Peñalén, en la comarca del Alto Tajo (Guadalajara). Foto cedida por «La Encomienda de Peñalén»

Dramática despoblación rural

Las cifras de la despoblación en comarcas como el Alto Tajo son dramáticas, como lo son las carencias que sufren los pueblos de esta zona de Guadalajara.
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Una vez más y como respuesta a la desatención y dejadez de administraciones autonómicas y estatales, y para tratar de frenar la temida despoblación de los pueblos, el pasado año se creó la Federación de Municipios del Alto Tajo, englobando ocho localidades: Arbeteta, Armallones, El Recuenco, Peñalén, Peralveche, Poveda de la Sierra, Villanueva de Alcorón y Zaorejas con las pedanías de Huertapelayo y Villar de Cobeta.

Para que nos hagamos una idea, estos pueblos en total, en los años 60 del siglo pasado, tenían una población aproximada de unos 4.300-4.500 habitantes, pasando en la actualidad a no más de 700 por lo que no se llega ni a 0,7 habitantes por Km2. Si además la mayoría de las personas que habitan todo el año en estas localidades serranas superan los 70 años, el futuro no parece muy optimista y es muy posible que en menos de 10 años se queden en invierno sin ningún habitante.

Otros datos: en 1960 contaban con 41.456 ovejas y ahora llegan a 4.100. En cuanto al ganado cabrío se ha pasado de casi 6.000 cabezas a no más de 850. Un aspecto este último muy delicado para la prevención de incendios, pues en esta zona la riqueza forestal es extraordinaria y, como es sabido, el ganado ayuda y mucho a la limpieza de los montes, pastando y ramoneando.

Mariano Rojo, ingeniero de montes nacido en Peñalén, afincado en Cataluña, y alma máter de la creación de la citada Federación, está convencido de que poco a poco se puede llegar a repoblar la zona “gestionando de manera conjunta los recursos forestales, como la corta y selección de pinos, limpieza de los bosques, señalización etcétera”. Y continúa: “todas estas actividades pueden generar varios puestos de trabajo, así como otras iniciativas relacionadas con el entorno natural, sumidero de CO2 de nuestros bosques, como caza, turismo, espeleología, escalada y productos varios”.

El bien llevado optimismo de Mariano y de otros lugareños implicados en la Federación del Alto Tajo, contrasta con el mío, partícipe también desde el nacimiento de esta iniciativa, porque los políticos llevan ya un tiempo llenándose la boca con la España vacía o vaciada y no han movido un dedo.

Recientemente el flamante Gobierno monocolor de Castilla-La Mancha parece haber incluido en sus prioridades para los próximos cuatro años el tema de la despoblación rural. Ya han tenido la legislatura pasada entera y poco o nada se ha notado.

Seamos realistas. ¿Acaso algún político que pretende evitar la despoblación rural vive o ha vivido algún tiempo en alguna de estas localidades con el fin de conocer la realidad auténtica? Otra pregunta: ¿Se han pasado pueblo a pueblo preguntando a los vecinos por cuáles son realmente sus necesidades? Creo que no. Como tampoco tienen ningún estudio profundo de la zona con el fin de darle aire, pero no del frío que de ese ya le sobra.

Son muchas las carencias de los vecinos que siguen sin solucionarse. El que escribe estas líneas, por ejemplo, contrató para dos meses ADSL 10 megas “porque no se podía más” le dijeron en la compañía. Pues bien, solo me llegan como máximo dos y eso en los días favorables. El pueblo donde tengo la casa es Aragoncillo y está a un kilómetro de distancia de la carretera Nacional 211. ¿No es una broma de mal gusto?

Y muchísimos pueblos más, ni eso. Aquí no hay 4G ni por casualidad. Así que lo del 5G es una utopía. Esta carencia veraniega poca importancia tiene si la comparamos con la que sufren todo el año los habitantes de estas localidades que se tienen que desplazar a Molina de Aragón u otras localidades para comprar alimentos, medicinas y otros enseres. Y a Guadalajara capital si la salud empeora.

De urbanitas a leñadores

Conozco algunos matrimonios jóvenes hastiados de la ciudad que han querido criar a sus hijos en un ambiente natural y la mayoría, al menos por esta zona han fracasado en su intento. No por falta de voluntad, pero sí por desconocimiento de sus posibilidades en un ambiente climático hostil. Y en ocasiones hasta han tropezado con los propios alcaldes.

Me pregunto si sería tan difícil que se ampliara a toda España el proyecto puesto en marcha por la Universidad Autónoma de Barcelona y la Asociación de Micropobles de Cataluña, una guía pueblo a pueblo en la que se describen con exactitud las posibilidades de vivir en él con críos y sin ellos. Trabajos a poder realizar para poder vivir, escolarización de los pequeños, vivienda, y consejos para emprender nuevos proyectos. En resumen, una orientación precisa para que aquella gente de la ciudad que le guste el pueblo vuelva a darle vida, ya que los nacidos en él parece que de momento no están por la labor.

Coincido con Mariano Rojo en que todos estos pueblos unidos pueden crear industrias, pero necesitan al principio un pequeño empujón que necesariamente tiene que venir de la Administración central o autonómica.

Aunque es un tema para tratar en otro momento, ya adelanto que entre estas poblaciones hay al menos un alcalde que ha visto en la caza una fuente importante de entrada de dinero al ayuntamiento y ha “invitado” a los ganaderos extensivos de cabras a abandonar el término porque así se lo han pedido los cazadores. Puede ser pan para hoy y hambre para mañana. Y si se piensa bien, hasta una temeridad.

Foto destacada: Autor: Miguel Ángel Sánchez. Localidad de Peñalén, en la comarca del Alto Tajo (Guadalajara). Foto cedida por «La Encomienda de Peñalén»

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