Croquetas frente al desperdicio: Agricultura llama a reciclar alimentos

Con ‘Aquí no se tira nada’, Agricultura trata de reducir el desperdicio de alimentos, que creció 1,6 kg. per cápita durante la pandemia.
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Una de las piezas de la campaña 'Aquí no se tira nada', del Ministerio de Agricultura.

Gran parte de la comida que los españoles adquirieron durante la pandemia acabó en la basura, concretamente, 31 Kg. por persona y año, 1,6 Kg. más que en 2019, según los datos hechos públicos hoy por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Tres de cada cuatro hogares españoles tiraron a la basura comida y bebida en el año 2020. En total, en el cubo de la basura de las familias terminaron 1.364 millones de kilos/litros de alimentos.

Para revertir estos datos de desperdicio alimentario, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha presidido hoy el acto de presentación de la campaña de concienciación “Aquí no se tira nada”, con la que se pretende promover entre la ciudadanía un consumo responsable y reducir el desperdicio de alimentos, un objetivo que ha considerado prioritario para el ministerio y que es una “necesidad social”.


Luis Planas ha explicado que “al desperdiciar alimentos, no solo tiramos comida, también tiramos los recursos económicos y naturales (tierra, agua, energía, insumos) que han sido necesarios para obtenerlos, así como el esfuerzo de quienes los producen”. Por ello ha enfatizado que reducir el desperdicio alimentario debe ser un “objetivo ético para el conjunto de la sociedad”.

Acabar con el desperdicio con la Ley en la mano

Planas ha recordado que llevará al Consejo de Ministros, antes de final de año, una propuesta de proyecto de ley para prevenir este despilfarro. El ministro ha destacado que la prevención y reducción del desperdicio de alimentos va a tener por primera vez una regulación por ley, sobre la que ha adelantado que afectará a todos los eslabones de la cadena alimentaria, incluida la restauración, y que “contribuirá a la sostenibilidad y a la economía circular, gracias a una gestión más eficiente de los recursos”.

“Antes de tirar un alimento se establecerán prioridades para su destino, con preferencia para la alimentación humana sobre otros usos como la animal o la transformación industrial, y se creará la obligación de reaprovechar todos los productos que se retiren del mercado, fomentando la donación”, ha asegurado Planas.

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