Caseta para aves insectivoras, en la comarca de Cariñena (Zaragoza)

Consejos para salir al campo (y II)

En algunas provincias ya se pueden realizar caminatas por muchos lugares de indudable belleza, tras varias semanas de confinamiento.
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Este artículo es una continuación de: «Consejos para salir al campo (I)»

  • Tomemos la salida al campo con tranquilidad, porque hemos perdido forma física.
  • Lo conveniente es afrontar la primera vez un recorrido de no más de 10 kms.
  • En muchos lugares de España existen numerosas rutas señalizadas, que van desde las de Gran Recorrido(GR), marcadas con los colores blanco y rojo y que son mayores de 50 kms; las señaladas con los colores blanco y amarillo o pequeño recorrido(PR), entre 10 y 50 kms y las de marcas blancas y verdes o Sendero Local(SR), con una distancia de menos de 10 kms.
  • Si no eres un experto o no vas con alguna empresa dedicada a los deportes de aventura no te lances al descenso de barrancos o a la espeleología, alpinismo… En los dos primeros casos, te puede sorprender una tormenta, con los peligros que ello conlleva por las riadas o la subida de nivel del agua en las simas.
  • Procura equiparte con un pequeño botiquín en el que no deben faltar gasas, vendas, desinfectantes y analgésicos, por si sufres algún esguince o pequeñas heridas.
  • Nunca dejes que los niños caminen los últimos. En ocasiones se han perdido por haberse quedado entretenidos por quien sabe qué cosas. Así es que el grupo lo debe cerrar un mayor.
  • Si no vas a pernoctar, lleva una merienda ligera en la que no falten los carbohidratos y la fruta. Pero de vez en cuando esta norma te la puedes saltar por lo siguiente.
  • Creo que la comida más sublime para el campo es un bocadillo de tortilla de patatas con pimientos verdes fritos. También te sabe a gloria un bocadillo de sardinillas en lata o de tajadas y chorizos de la orza.
  • Apuesta siempre por esta comida frente a las barritas energéticas y otros potingues modernos.
  • Cuando vayas a sentarte o retozar sobre la hierba mira bien antes. Puede pasar un camino de hormigas y puede suceder que tengas que desvestirte entero. Sobre todo si son hormigas rojas, cuya mordedura es dolorosa.
  • Dependiendo de la época del año, aunque la más propicia es el otoño, puedes aprovechar los frutos secos que te proporcionan los nogales o avellanos. Los almendros, en general, suelen tener dueño. Las nueces saben a nueces y las avellanas a avellanas y no como la mayoría de las que compramos en el mercado.
  • Otro recurso, si pasas por un viñedo ya vendimiado, es el de darle un repaso. Siempre se ha quedado algún pequeño racimo que te refresca y da energía por el aporte de glucosa.
  • Si no lo has hecho nunca, intenta disfrutar de los sonidos de la noche. Quédate en silencio, acomódate y cierra los ojos por unos minutos para concentrarte en los sonidos.
  • Además de los ya clásicos reclamos de las aves nocturnas, si escuchamos una especie de traqueteo; algo así como “tatatata”, se trata de un chotacabras, esa ave insectivora que cuando caminas levanta vuelo de los pies. Los gritos conocidos como guarreos los está realizando una zorra para comunicarse con otros congéneres o porque le ha llegado nuestro olor. Los “ladridos” parecidos al de un perro son cosas del corzo, que nos ha localizado; así como los bufidos nos llegan de parte de algún jabalí al que hemos sorprendido. Son solo algunos, porque en muchos casos, siempre que haya un zarzal relativamente cerca, el canto arrollador del ruiseñor se impondrá sobre todos. Todo esto, sin contar los sonidos de los cientos de insectos.
  • Al norte del río Duero, sobre todo, tendremos la suerte de escuchar los aullidos del lobo a una distancia siempre más larga de lo que nos parece.
  • Y algunos días, no muchos de otoño o finales del invierno, el escandaloso sonido de las grullas emigrando y orientándose por las estrellas, también se hace patente, así como el de varias anátidas como los gansos.
  • Si hemos caminado varias horas y nos encontramos con un arroyo de agua fresca, viene fenomenal descalzarnos y meter los pies en el agua. El agua fría contrae los vasos sanguíneos y la sensación es placentera. Al calzarnos las botas, notaremos que nuestro número de pie ha disminuido dos tallas… por lo menos.
  • La marcha nocturna es una opción muy recomendable los días calurosos de verano. Preferible escoger una noche de luna llena para no tener que utilizar ningún foco. Es mucho más bonito andar con la luz de la luna. En el descanso de la caminata, lo mejor es ingerir fruta.
  • En los sitios de montaña la amplitud térmica entre el día y la noche puede ser mayor de 20 grados. Por eso conviene llevar algo de ropa ligera de abrigo para combatir el refrior de la mañana.
  • Terminada la caminata procura no celebrarlo con una comilona regada con alcohol. Te puede producir algún desmayo. Y menos aun ingerir alcohol con el estómago vacío.
  • Intenta caminar todos los fines de semana y más si vas con niños. Estos últimos se acostumbrarán a apreciar y respetar la naturaleza. Y esfuérzate por hacerles divertida la caminata. Cuando más disfruto yo es cuando me acompañan los nietos o los sobrinos. Su curiosidad es asombrosa. Y su extraordinaria vista de lince te ayuda a ver animales que se te han pasado desapercibidos. Así que tiras de prismáticos y a contar historias de ese animal que han localizado los peques.

Y si yo fuera presidente del Gobierno, pondría una asignatura obligatoria en la escuela con el siguiente y sencillo título: “El campo”. Sobre todo para los niños urbanitas, porque en esto, los de los pueblos pequeños, los chavales rurales, juegan con ventaja. Y todo eso.

Foto destacada: Caseta para aves insectivoras, en la comarca de Cariñena (Zaragoza)

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