Cómo frenar el avance de la ultraderecha en el medio rural

Tenemos una buena oportunidad para hacer que este gobierno progresista sea también una realidad en la España interior. No la desaprovechemos.
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Redacté este artículo el viernes pasado, pero decidí difundirlo tras el 10N, deseando que lo que vaticinaban las encuestas no llegara a producirse. Desde que comenzó este ciclo político de locura, tuve claro cuánto de importante era la estrategia de extensión de la ultraderecha en la España rural y tengo claro como se ha ido construyendo socialmente. De hecho, tengo claro que, si VOX tuviera la oportunidad de acceder al gobierno de España, pedirá el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

¿Cuántos diputados ha obtenido esta vez VOX en las provincias rurales? Ávila, León, Zamora, Segovia, Salamanca, Zamora, Valladolid, Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Toledo, Cáceres, Badajoz, Jaén, La Rioja, y así hasta 30. Hoy veo a Angel López Manover, el que fuera presidente de la Federación Española de Caza como diputado de Vox por Guadalajara, y se cómo puso la Federación al servicio de Vox hasta que algunas de las federaciones autonómicas y sus propios asociados fueron conscientes y le hicieron dimitir.

El debate de candidatos del día 4 de noviembre me dejó helada la sangre al comprobar como Abascal se abría paso con su discurso reaccionario y lleno de odios y miedos, mientras el PP y Ciudadanos le ponían la alfombra, y el PSOE acababa por amoldar su discurso para no quedarse fuera. Ya sabemos que uno de los tremendos errores de la derecha moderada y de los liberales en España es no haber plantado cara a la ultraderecha como se hace en el resto de Europa. El blanqueamiento de la ultraderecha es intolerable en un contexto europeo. Creo que el debate se lo llevo Abascal y ahora eso ya no importa, pero al día siguiente cuando le comenté esto mismo a un compañero del trabajo, me miró con extrañeza. Yo, quizás con mi mirada siempre rural, no podía quitarme de la mente como todas y cada una de las palabras de Abascal resonarían en los oídos de las personas que vivían en los miles y miles de pueblos del interior peninsular, o a los agricultores y ganaderos de toda España.

De nuevo, parece que, a los partidos, salvo a VOX, se les ha olvidado que las 25 provincias rurales de España reparten 100 escaños en el Congreso y siguen empeñados en focalizar sus mensajes y estrategias hacia las provincias más pobladas o urbanas.

Las cuñas radiales de VOX que se emitían los días de campaña volvían a la estrategia identitaria de una España que se construye desde las tradiciones que perviven en el mundo rural y unían palabras e ideas como “hombres del campo y de la mar junto a trabajadores” “repoblar el mundo rural frente al abandono de los políticos” “…o la caza y los toros, o la fiesta del cordero…” “sí anhelas nuevos horizontes sin despreciar tus viejas tradiciones” y todo ello “mientras Abascal pasea entre trigales”. Todo esto encierra un mensaje subliminal que conecta con el sentimiento de abandono, y es que su discurso hacia el medio rural es puramente emocional. Nada más. Absolutamente nada más. Si analizamos los programas de los partidos políticos para la España rural, para luchar contra la despoblación, o en relación a los sectores agrarios o pesqueros,  el más simple, reducido y vacío de contenido es precisamente el de VOX. 

La ultraderecha ha calado en el mundo rural

¿Cuánto calan los mensajes y soflamas de VOX en el mundo rural? Es difícil saberlo. Las encuestas, incluida la del CIS pueden ser fiables para calibrar la orientación política de las poblaciones de más de 50.000 habitantes, pero resulta muy frágil para acercarse a lo que piensan los habitantes de las poblaciones de menos de 10.000 habitantes. No obstante, no queda otra que analizar los datos de los barómetros del CIS para constatar tendencias, puesto que hacerlo con el resto de encuestas es misión imposible.

En principio no parece que la implantación de VOX en el mundo rural sea mayor que en las ciudades. Analizando los datos de los barómetros del CIS de marzo, junio, septiembre y el macrobarómetro de octubre del 2019, se observa como la intención de voto más la simpatía a VOX en los municipios de menos de 2.000 habitantes se mantiene entre el 4,4 y el 4,9%, y en los municipios de entre 2.000 y 10.000 en torno al 4,5%.

Por otra parte, el Macrobarómetro de octubre 2019 indicaba que un 29,1% de los votantes potenciales de municipios de menos de 2.000 habitantes, y un 33,5% de entre 2.000 y 10.000 habitantes no tenía decidido el voto. De los que no tenían decidido el voto, un 3,9% dudaba entre votar al PP y a VOX y un 1,3% entre Ciudadanos y VOX en los municipios de menos de menos de 10.000 habitantes.

Por último, es significativo analizar la respuesta a la pregunta ¿a quién no votaría nunca? En los municipios de menos de 2.000 habitantes, el 43,6% no votaría nunca al PSOE, el 51,1% no votaría nunca al PP, el 51,2% no votaría nunca a Más País, el 59,1% nunca votaría a Ciudadanos, no votarían nunca a Unidas Podemos el 63,3%, y el 72,2% nunca votaría a VOX.

Pero la realidad del resultado de las elecciones del 28A mostraba como la penetración final de VOX en las comarcas rurales fue mucho más alta que los pronósticos iniciales, y superaba en cada caso la media en las capitales de provincia; 13,43% en la Sierra de Alcaraz, 12,92% en el Campo de Montiel, 12,82% en la Comarca de Sayago, 12,08% en la Plana Baixa de Castellón, y así sucesivamente. Viendo esta noche los resultados de algunos pueblos cuya vida social y política conozco veo a un Vox que ronda ya el 19 o 20%.

Ganado ovino en Soria.
Ganado ovino en Soria.

¿Cuánto calan los mensajes y soflamas de VOX entre los agricultores y ganaderos? Pues aquí hay motivo de mayor preocupación. Cualquiera que participe en grupos de wasap de agricultores o ganaderos lo sabe. Algunos barómetros del CIS, no todos, incluyen cruces de datos por condiciones socioeconómicas, y una de las identificadas es la de “agricultores o agricultoras, socios de cooperativas o empresas agrarias” El barómetro de Julio 2019 fue el último que nos daba datos en este sentido.

El primer elemento de interés está en conocer cómo se sitúa ideológicamente el propio colectivo de agricultores y agricultoras. Los datos muestran algo evidente, los agricultores y agricultoras se identifican políticamente como conservadores en un 34,6%, seguido en un 11,5% como demócratas cristianos, en un 11,5% como socialistas, en un 5,8% como socialdemócratas, en un 3,8% como liberales y en otro 3,8% como progresistas, y en un 3,8% como nacionalistas.

Estos datos se corresponden con la pregunta clave de a quién no votaría nunca. El 34,6% no votaría nunca al PP, el 50% no votaría nunca a Ciudadanos, El 61,5% no votaría nunca a VOX, el 61,5% de los agricultores, ganaderos encuestados no votaría nunca al PSOE, y el 92,3% no votaría nunca a Unidas Podemos. Hay que destacar que el dato referido a VOX es el más bajo de todos los colectivos socio profesionales identificados en la encuesta, siendo la media de todos el 73,8%. Pero, además, al 19,2% de este colectivo le gustaría que el próximo presidente de gobierno fuera Santiago Abascal.

Finalmente, a la pregunta de a quién votaría si se celebraran mañana elecciones al parlamento. La intención de voto más simpatía, arroja un resultado del 15,1%, siendo la media de todos los colectivos 3,6% y siendo que en el anterior barómetro del mes de febrero de 2019 donde se cruzaban datos socioeconómicos, la intención de voto más simpatía de los agricultores a VOX estaba en el 11%.

Mirada estratégica hacia los pueblos

¿Cómo frenar el avance de la ultraderecha en el mundo rural? El objetivo es frenar, contrarrestar, aislar el avance de la ultraderecha y hacerlo de modo particular en el medio rural puesto que, con la actual estructura demográfica de nuestro país y con la actual ley electoral, si la presencia de la ultraderecha se consolida en el medio rural, no habrá forma de desbancarla.

En primer lugar, es imprescindible que los partidos vuelvan la mirada política y estratégica hacia los pueblos. No es nada exagerado decir que parece que no hayamos avanzado nada en la mirada política desde que Delibes escribiera “El disputado voto del Sr Cayo” (Delibes, M. 1978). Las secretarías o áreas de medio rural, agricultura o de lucha contra la despoblación de los partidos políticos, deberían ser capaces de trabajar intensamente más allá de los periodos de campaña. Relacionado con este punto, los partidos políticos democráticos deberían poner esfuerzos en consolidar sus agrupaciones locales en las comarcas rurales.

En segundo lugar, es necesario de una vez por todas, reconstruir el contrato social de nuestra sociedad con su mundo rural y con todo lo que representa. Se trata de un contrato simbólico y emocional. Este contrato social existe en otros países de nuestro entorno como Francia, Italia o Alemania y determina la misma actitud de nuestros líderes políticos. En un país como Francia, a ningún candidato a la presidencia se le ocurre mostrar su nevera con comida precocinada, sándwich envasados o alimentos que no sean locales. Se trata de enfrentar la brecha identitaria de VOX con reconocimiento y valoración positiva. 

En tercer lugar, en el medio rural existe un gran tejido social, cada vez más tupido y variado, y que además se articulan en más de 10 0 12 plataformas estatales con capacidad para condensar banderas y demandas que van desde la necesidad de una nueva PAC, a la soberanía alimentaria, la defensa del territorio, un mundo rural vivo, la defensa de las vegas, o la agroecología y que hemos podido comprobar su fuerza en la movilización de la “Revuelta de la España Vaciada”. Es decir, existe fuerza social de choque contra el involucionismo rancio al que nos lleva la visión falseada de VOX. 

Sin embargo, una estrategia de apoyo y respeto hacia la sociedad civil rural movilizada, exige mucha más autenticidad y consistencia en los planteamientos y propuestas que plantean los partidos de lo que están haciendo hasta ahora. Exige, que cuando se forme el Congreso y esperemos que el gobierno, se desarrollen y concreten en medidas y políticas. Las plataformas que se movilizaron por la España Vaciada están esperando que el Pacto de Estado contra la Despoblación empiece a materializarse. El Foro de Acción Rural o la Red Española de Desarrollo Rural están esperando que la ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural se aplique de una vez por todas. Las organizaciones agrarias y cada uno de los agricultores y agricultoras quieren precios justos y dignos y el agua tiene que dejar de ser bandera del populismo insensato del “agua para todos” y empezar a ser objeto de una nueva cultura del agua, y todas estas banderas es posible compatibilizarlas.

Mejorar la vida de los pueblos desde políticas progresistas

Con estos elementos, no hay mejor antídoto que un gobierno progresista eficaz, que gobierne y que mejore la vida de la gente de los pueblos. En este momento tenemos una articulación mucho más plural de fuerzas dispuestas a sumar en un gobierno de progreso y que aportan experiencia y conocimiento del medio rural; Tenemos la resistencia histórica de Teruel Existe, tenemos al BNG que, sin duda, está bien enraizado en un mundo rural gallego donde VOX no ha conseguido ni un solo diputado, tenemos al PNV que sin duda entronca con la tradición demócrata cristiana del campo, tenemos al PRC y desde luego a ERC con fuerte presencia entre la pagesía catalana.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en la firma del preacuerdo para el gobierno de coalición progresita.

Me gustaría acabar con algunas reflexiones dirigidas al PSOE y a Unidas Podemos sobre quienes sin duda debe recaer la máxima responsabilidad para formar el gobierno progresista que también el campo necesita.

A lo largo de la democracia, el PSOE ha traído muchas cosas buenas al medio rural. Fundamentalmente le debemos el haber ampliado la perspectiva agraria y haber mirado a lo territorial, y haber desarrollado políticas, programas y leyes para impulsar el desarrollo sostenible del medio rural. Pero tenemos que reprocharle no haber tenido nunca la valentía y la determinación para aplicarlas como política de estado. Por el contrario, le tenemos que reprochar su sesgo neoliberal, que le ha impedido entender la necesidad de apoyar a nuestros agricultores, agricultoras, ganaderos y ganaderas, pescadores y a toda nuestra producción local. Ha claudicado sistemática y de forma innecesaria ante cualquier negociación comercial internacional y sin haber puesto las medidas para contrarrestar sus efectos. Todavía no he visto un ministro o ministra de Agricultura socialista que se ponga a trabajar de manera firme para hacer más transparente y justa la cadena alimentaria.  El próximo día 19 de noviembre hay convocada en Almería desde todas las organizaciones agrarias, una manifestación por los bajos precios de los productos hortícolas, y no por voluntad de los convocantes, que quede claro, pero mucho me temo quien capitalizará el descontento, simplemente por incomprensión y dejadez de los contrarios.

Desde Unidas Podemos se hizo un importantísimo esfuerzo por estructurar su presencia y su voz en el medio rural a partir de movilizaciones sociales latentes. Se pretendía trabajar para aglutinar y ofrecer una respuesta política a todos los colectivos y organizaciones que llevaban décadas abanderando “la soberanía alimentaria”, “la lucha por un mundo rural vivo” y la defensa del territorio frente a las amenazas externas, con todo lo que implicaba de enfrentamiento a las estructuras políticas caciquiles que siguen existiendo. Sin embargo, la dinámica constructiva del área se vio dificultada por la dinámica del partido a nivel general, y se cometieron tres errores básicos que todavía se pueden enmendar; No reconocer la historia de las organizaciones y plataformas que llevaban años trabajando con estas banderas, lo que llevo a despreciar su aporte, o incluso a obviarlas y criticarlas. En segundo lugar, no valorar y respetar suficientemente la cultura popular que es un elemento básico de socialización en el medio rural. En tercer lugar, haber antepuesto posiciones éticas animalistas y enfrentar a estas posiciones la cultura rural buscando con ello atraer el voto animalista, que como ya hemos visto elección tras elección, no supera en ningún caso el 2% en toda España. La torpeza comunicativa a la hora de presentar la dualidad de estas cuestiones ha sido pasmosa.

En definitiva, Unidas Podemos sería un excelente complemento con el PSOE para reconstruir políticas de futuro, una nueva ruralidad y una nueva visión del campo y de la agricultura, pero debe repensar su forma de acercarse, y debe resituar de forma adecuada el orden de las prioridades para poder aglutinar posiciones emancipadoras desde el medio rural. Por otra parte, su aporte será firme en cuestiones como una reforma justa de la PAC, la aplicación de la Ley de desarrollo sostenible del medio rural, la aplicación del pacto de estado contra la despoblación, y desde luego, en la justicia de la cadena alimentaria. 

Tenemos una buena oportunidad para hacer que este gobierno progresista sea también una realidad en la España interior. No la desaprovechemos.

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    Eduardo Moyano Estrada 15 noviembre, 2019 at 11:01 Responder

    Excelente artículo Fernando, lleno de interesantes reflexiones y con un buen analisis electoral. Sólo me gustaría introducir un matiz. No me gusta hablar de provincias rurales en términos electorales, ya que son provincias en las que casi dos tercios de la población (incluso más en algunas) se concentran en la capital y tienen una componente tan urbana como la de otras ciudades. En un sistema electoral como el nuestro, en el que la circunscripción es la provincia, son los votantes de la capital en este tipo de provincias «rurales» los que deciden el reparto de los 3 escaños. Enhorabuena. Un abrazo.

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