Amor y libertad en ‘Elisa y Marcela’, lo último de Isabel Coixet para Netflix

Lo último de Netflix narra la historia del primer matrimonio homosexual registrado en España. Coixet nos cuenta la historia de Elisa y Marcela, que se amaron contra viento y marea en la Galicia rural de hace más de 100 años.
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Elisa y Marcela, en Netflix

Aunque desde 2005 el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal en España, en la mayor parte de países del mundo esta figura no está reconocida por las leyes. En muchos países la homosexualidad sigue siendo un delito. Millones de personas en el mundo son aún hoy perseguidas –incluso con la pena de muerte– por el simple hecho de amar a una persona de su mismo género.

El Estado español, a pesar de ser hoy un ejemplo en el reconocimiento de los derechos de las personas del colectivo LGTBIQ, perseguía no hace demasiado tiempo a las personas con esta orientación sexual. La normalización y el respeto a las personas homosexuales, especialmente en las zonas rurales, tiene mucho camino por recorrer.

La historia de Elisa y Marcela llega a Netflix

Netflix acaba de estrenar Elisa y Marcela, la historia del primer matrimonio entre dos mujeres del que se tiene constancia en España. La historia está dirigida por Isabel Coixet, que se acerca a esta historia con respeto y valentía, como es habitual en su filmografía.

Ser lesbiana en el mundo rural a principios del siglo XX

La historia detrás del nuevo filme de Isabel Coixet merece ser contada. Marcela y Elisa se conocieron en 1885 en la Escuela Normal de Maestras de La Coruña, donde se formaban las profesoras de enseñanza primaria. Su amistad dio paso a una relación más íntima. El padre de Marcela, capitán del ejército, sospechando que la relación iba más allá de la amistad, envió a su hija a Madrid, para poner tierra de por medio.

Cuatro meses después Marcela terminó sus estudios en Madrid. Se reencontraron cuando Elisa fue destinada como maestra interina a Couso, una pequeña parroquia de Coristanco, en A Coruña y, cerca, en la aldea de Calo, en Vimianzo, se instaló Marcela, ya como maestra superior.

Tras más de una década conviviendo en distintos lugares de la provincia de A Coruña, en 1901 deciden casarse. Para ello, Elisa adoptó un aspecto masculino y se convirtió en Mario Sánchez. Así es como consiguieron contraer matrimonio, aunque el engaño no duraría mucho, como cuenta la película.

Una historia digna de ser contada, desde hace más de 100 años

Tras la última película de Isabel Coixet está el trabajo del ensayista Narciso de Gabriel (O Cádavo, Lugo, 1955), que ha ahondado en una historia que los años habían hecho olvidar, pero que en su momento (verano de 1901) fue noticia de portada de la prensa de Galicia, Madrid y Portugal.

Lo escandaloso del caso entonces, que despertó el interés de los medios de comunicación y de la opinión pública, difiere mucho de la reacción de muchos de los espectadores que se acercaran a la película que acaba de estrenar Netflix. Muchos hoy se preguntarán cómo era posible que dos mujeres fueran perseguidas de esa forma sólo por querer amarse y convivir.

Pero no hay que olvidar que apenas hace trece años que el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal en España, y que la normalización de la homosexualidad, especialmente en zonas rurales y en determinados ámbitos –como la Iglesia, que cumple un papel determinante en la película-, aún tiene mucho que avanzar.

Coixet opta por el blanco y negro, en una elección que se antoja idónea, pues otorga realismo a las escenas y ayuda a trasladarse en el tiempo y en el espacio a los muchos lugares que recorriero Elisa y Marcela para poder vivir sus vidas, juntas y en paz.

Elisa y Marcela está disponible en Netflix: https://www.netflix.com/title/80121387

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