Vista desde la Sierra de Guadarrama hacia Madrid, un territorio en el que lo urbano, lo rural y lo medioambiental se dan la mano.

Agricultura y medio ambiente: ¿Juntos o separados?

Desde hace algunos años se debate sobre la conveniencia de separar las materias de agricultura y medio ambiente o de integrarlas en un mismo ministerio ¿Qué es mejor?
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Felipe González fue el primero en crear un ministerio de medio ambiente (con el añadido de “obras públicas”) a cuyo frente estuvo Josep Borrell (1991-1996). Por su parte, en los gobiernos de Aznar, Zapatero y Rajoy se fueron alternando ministerios en los que las competencia agrarias y medioambientales estaban unidas, con otros en los que estaban separadas.

Más recientemente, en el gobierno constituido por Pedro Sánchez (PSOE) en junio de 2018 tras la moción de censura, se volvieron a separar ambas competencias creándose dos ministerios: uno, para las de agricultura, pesca y alimentación (MAPA) y otro para las de medio ambiente (MITECO, Transición Ecológica).

Todo ello indica que no existe en el ámbito político una idea consolidada sobre este asunto, y tampoco en otros ámbitos, como el académico o el de los propios sectores profesionales. Se discrepa sobre cuál es el mejor modo de regular los temas relacionados con la agricultura y el medio ambiente.

Hay razones tanto para apoyar la integración de ambas materias en un solo ministerio, como su separación en ministerios diferentes. Con objeto de abrir un debate complejo como éste, me permito aportar algunas reflexiones sobre esta cuestión, ahora que se está a las puertas de negociar la formación de un nuevo gobierno.

  • Las materias canalizadas a través del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación han estado siempre bastante claras. La ya larga historia de este ministerio ha contribuido a ello al posibilitar la consolidación dentro del mismo de las políticas asociadas a la dimensión productiva de la agricultura y la industria agroalimentaria (con el añadido de la pesca).
  • Es cierto que la producción agrícola y ganadera está cada vez más condicionada por sus efectos en el medio ambiente. También lo es que las políticas agrarias han ido incorporando de manera creciente la dimensión medioambiental. La PAC, por ejemplo, lo viene haciendo desde hace años, tal como se observa en sus actuales orientaciones y en las que se prevén para después de 2020 (greening, eco-esquemas, transición ecológica, lucha contra el cambio climático, eco-condicionalidad…)
  • Respecto a los temas medioambientales, hace sólo tres décadas, el medio ambiente era identificado sobre todo con la naturaleza y la biodiversidad. Como consecuencia de ello, las políticas ambientales se centraban principalmente en la protección de los espacios naturales, tanto terrestres y forestales (medio ambiente “verde”), como marítimos y fluviales (medio ambiente “azul”).
  • Hablar hoy de medio ambiente es hablar no sólo de su dimensión “verde” y “azul”, sino también de lo que ocurre en los núcleos urbanos: polución, residuos sólidos, contaminación acústica y lumínica, movilidad sostenible, vertidos industriales… Es decir, lo que suele denominarse dimensión “marrón” del medio ambiente. Se ha ampliado el propio concepto de medio ambiente y, en consecuencia, se ha ampliado también el contenido de las políticas ambientales en la actualidad.
  • Es indudable la asociación que existe entre, de un lado, el medio ambiente “verde” y, de otro, la agricultura y el medio rural, dado que ambas áreas tienen como eje común la naturaleza y todo lo que rodea a los recursos naturales. Por eso, muchas de las políticas relacionadas con la dimensión “verde” del medio ambiente interaccionan con las políticas agrarias y rurales. Pensemos en las políticas forestales, en las de conservación de espacios naturales (zonas ZEPA), en las de protección de la biodiversidad… Los temas agrarios y del medio ambiente “verde” están, por tanto, interrelacionados, y muchos de ellos ya están tratados de forma integrada en la PAC. Por ello, parecería razonable que la gestión de ambos temas no se hiciera por separado, sino desde un mismo ministerio en aras de facilitar la coordinación entre ellos.
  • Respecto al medio ambiente “azul”, es también evidente la clara asociación entre, de un lado, el uso y la buena conservación de las aguas (superficiales y subterráneas) y, de otro, la actividad agraria, en todo lo relativo al regadío. Por ello, parece igualmente razonable que la gestión de esta dimensión del medio ambiente “azul” también se haga de manera conjunta con la gestión de la agricultura desde un mismo ministerio. Otro tanto cabría decir de la fuerte asociación entre las actividades pesqueras y la protección del medio ambiente “azul” en su componente marítima, lo que también justificaría su gestión conjunta en un mismo ministerio.
  • Cosa distinta es la dimensión “marrón” del medio ambiente, cuya componente urbana es innegable, al igual que lo es su escasa vinculación con los recursos naturales (salvo en lo relacionado con el consumo de agua y energía y con las áreas verdes urbanas). Por ello, tendría poco sentido que su gestión se hiciese de forma conjunta con los temas agrarios desde un mismo ministerio. Sería más razonable que fueran gestionadas desde un ministerio diferente, sea de industria, de transporte o de fomento.
  • Por todo ello, quizá sea más lógico mantener integrados en un mismo ministerio los temas relativos a la producción agraria y a las dimensiones “verde” y “azul” del medio ambiente, y pasar a otro u otros ministerios los asociados al medio ambiente “marrón”.

Dejo para otro artículo el debate sobre la conveniencia de mantener un ministerio de transición ecológica, una de las grandes apuestas de Pedro Sánchez. Y, en caso de mantenerlo, si es más útil como un departamento con áreas sectoriales de gestión, como el actual, o como un departamento político transversal asociado a la Presidencia de Gobierno.

2 comments

  1.  

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    ciudadano G. 21 agosto, 2019 at 17:47 Responder

    Coincido en que las dimensiones «verde» y «azul» deben gestionarse desde el ministerio y las consejerías de Agricultura, mientras que la «marrón» atañe a varios ministerios y consejerías, pero el asunto no acaba ahí, pues afecta a toda la Administración y atañe a toda la sociedad (p.e. la educación ambiental que el Ministerio de Educación y las consejerías homónimas deben cuidar de que se implemente, o Comercio, o Cultura, o etc. etc.). Por todo ello resulta imprescindible una muy poderosa Secretaria de Estado adscrita a Presidencia que coordine la acción de todo el Gobierno con el esquema correspondiente en todas las Comunidades. Sólo así se conseguirá la eficacia que el asunto requiere.

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    Eduardo Moyano Entrada 22 agosto, 2019 at 09:43 Responder

    Gracias por leer el texto. En un texto breve como éste no se pueden abordar todas las cuestiones relacionadas con el tema, como la que Ud. plantea. En todo caso, en el último párrafo, cuando me refiero al tema de la conveniencia de un ministerio de transición ecológica apunto algunas ideas que guardan relación con su pregunta. Abogo por un departamento transversal (ministerio, agencia,…) dentro de presidencia de gobierno (¿una vicepresidencia?) con rango político más que de gestión, que pueda contribuir a incorporar los temas de cambio climático, transición energética, educación medioambiental,… en todos los ministerios.

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