Trabajadores inmigrantes recogen melocotones en Teruel. Foto: Joaquín Terán.

Agricultura 2050

El autor reflexiona sobre la estructura de las explotaciones agrarias y el papel que están jugando la falta de relevo generacional y la irrupción de los fondos de inversión en el control de las tierras.
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Viñeta de El Roto en EL PAÍS, publicada el 12 de noviembre de 2022: https://elpais.com/opinion/2022-11-12/el-roto.html

Mi amigo Ernesto, 67 años, ha vendido la mayor parte de sus viñas y las demás las ha dado a renta. “Cada día me canso más, y detrás no viene nadie”, me dice. No tiene relevo generacional, como se lee en los papeles oficiales.

Leo en un diario digital: “De aquí al 2030 el 60% de los agricultores y ganaderos, unos 500.000, alcanzará la edad de jubilación y sin relevo generacional, los fondos de inversión entran en el corazón productor en el país”. (La ‘gran jubilación’ que cambiará para siempre el modelo del campo español (lainformacion.com).

El señor ministro del ramo anunciaba la semana pasada que su ministerio espera que en el periodo de aplicación de la nueva PAC, 2023-2027 se incorporen al sector con ayuda pública 16.000 jóvenes. Se dedicarán a este objetivo 220 millones de euros anuales, la mayor cifra en sesenta años, dijo el ministro, que sigue sin querer enterarse de que esto no es una cuestión de dinero.

Lean Ustedes el informe presentado recientemente por COAG, titulado “Agro-Millennians. Estudio sobre el perfil de los nuevos agricultores/as y ganaderos/as del siglo XXI” y si son capaces de saber por qué razones los jóvenes deciden quedarse a trabajar en el campo, más allá de “la tradición familiar” (66 responden sí en esta opción contra 34 no) me lo cuentan, por favor. A las otras opciones de respuesta contestaron: Oportunidad laboral (no 75 por ciento); Acceso a ayudas públicas (no 88); Necesidad de reconversión a una vida más rural (no 85); No tenía otra alternativa (no 97); Por convicción personal, para contribuir a la producción de alimentos más saludables y respetuosos con el medio ambiente (no 69) y Otros (no 97).

Más allá de las razones que animen la permanencia en el sector de las pocas personas que se quedan, las cuentas están claras: se van veinte y llega uno.

Este año el INE ha publicado los datos del censo agrario 2020 (INEbase / Agricultura y medio ambiente /Agricultura /Censo Agrario / Últimos datos). Hay 914.871 explotaciones agrarias. En 378.055 su titular tiene más de 65 años (76,12 años de media en este colectivo); 233.602 de 55 a 64 (59,4 años) y 175.850 entre 45 y 54 (49,9). De menos de 45 años hay 127.363 titulares. Calcule Usted lo que habrá en el año 2050.

En octubre de este año los afiliados a la seguridad social en la rama de agricultura ascendieron a 1.055.033, la mitad casi en Andalucía. Jornaleros mayormente. Los cotizantes en el SETA (Servicio Especial de Trabajadores Agrarios) 173.058, el dato más fiable para estimar el número de agricultores que hay en España. Una cosa son los perceptores de ayudas de la PAC (más de seiscientos mil) y los titulares de explotación (más de novecientos mil) y otra los agricultores a tiempo completo o profesionales, como quiera Usted llamarles.

La agricultura española hace muchos años que dejó de ser familiar en términos laborales. Menos de doscientos mil propietarios y más de medio millón de jornaleros trabajan en el sector. La foto se parece más a un agronegocio que a una explotación familiar.

En mi pueblo al horizonte del 2050 se habrán ido, igual que Ernesto: Roberto, César, Rafa, Sergio, Ángel, Adelfa, Cristina, Gabriel, Félix, Gonzalo, Francis, Fernando, Ricardo, Kiko… estos entre los dedicados a tiempo completo. De los ya jubilados y a tiempo parcial ni le cuento. De todos estos se podrán contar con los dedos de una mano los que tengan relevo generacional.

¿Quién comprará o arrendará sus tierras? Cuando pregunto la respuesta que me dan es siempre la misma: una empresa (que en el caso de Rioja es lo mismo que decir una bodega).

Desde hace algunos años sigo con atención el debate sobre la soberanía alimentaria (el derecho de cada pueblo a producir sus alimentos) que se da, mayormente, en países de Sudamérica. Este debate bascula entre dos estrategias productivas opuestas: agronegocio y agroecología.

Bajo el paraguas de “agronegocio” se meten empresas que actúan internacionalmente y controlan todos los niveles de la cadena agroalimentaria, desde las semillas y plantas, hasta la distribución, sin olvidar, por supuesto la tecnología empleada en la producción, con especial atención a la química (plaguicidas y herbicidas). Su orientación principal es la producción para la exportación.

A este modelo se oponen muchos movimientos sociales y económicos, agrupados algunos en Vía Campesina, que entienden que la soberanía alimentaria solo es posible en modelos de producción y de consumo que respeten la cultura, los recursos locales y cuiden la tierra, como se propone desde la agroecología.

Para unos la única posibilidad de alimentar a más de 9.000 millones de personas el año 2050 es la producción intensiva en manos de agronegocios. Para otros es una fantasía alimentar tamaña población sin causar daños irreversibles en el entorno físico y humano, por lo que plantean la necesidad de cambiar los modos de producción y de consumo. Teoría del decrecimiento versus teoría del crecimiento sin límite en un planeta con recursos limitados. Y, como siempre, la tercera vía, que fía todo a las nuevas tecnologías que permitirán producir alimentos de forma totalmente diferente.

Cuando la tecnología de la cuarta revolución industrial apenas si esta llegando al sector agrario ya nos anuncian que lo que esta al caer es la “segunda domesticación de plantas y animales1, y en ella los alimentos son simples paquetes de nutrientes que pueden producirse saltándose a los macroorganismos que los producen para nuestra alimentación y actuando directamente sobre los microorganismos, desplazando la producción al nivel molecular lo que permitiría “reemplazar un sistema extravagantemente, ineficiente, que requiere enormes cantidades de insumos y produce grandes cantidades de desechos con uno que es preciso, específico y manejable.”  

 “Tan abundantes y económicas serán estas proteínas que afectará no solo a las industrias alimentaria y agrícola, sino también a la medicina, la cosmética y los materiales. Esto animará un nuevo sistema de producción que representa un cambio profundo en cómo conceptualizar, diseñar y fabricar productos en todos estos sectores. Será capaz de diseñar y personalizar moléculas individuales para construir productos con precisión especifica en lugar de obtenerlas de animales, plantas o petróleo. En resumen, pasaremos de un sistema de escasez a uno de abundancia. De un sistema de extracción a uno de creación.”

Las grandes corporaciones de la alimentación (Nestlé, PepsiCo, Cargill, Bunge, Nidera, Dreyfus, Unilever, Coca-Cola, Mars, Mondelez, Danone, General Mills, British Foods, Kellogg´ y AGD) hace décadas que se repartieron buena parte del “pastel de las tierras productivas” de muchos países americanos. Sabemos muy poco de las grandes inversiones en África de China y países del Golfo Pérsico.

“Según el Banco Mundial, África Subsahariana alberga casi el 50 por ciento de las tierras agrícolas fértiles, utilizables y sin cultivar del mundo. El tamaño. ¡Más de 200 millones de hectáreas! El continente ahora es ampliamente considerado como el futuro granero del mundo. Es esta enorme abundancia de recursos de tierra, lo que le da a África el potencial estratégico para alimentar al mundo”.

Según las Naciones Unidas, la industria de los agronegocios de África tendrá un valor de $ 1 billón para 2030. Si esta proyección se hace realidad, ¡los agronegocios se convertirán en el ‘nuevo petróleo’ de África!”

Leo en la página web del fondo de inversión IFB, que, además nos lo vende como la solución para el pueblo africano:

“La agroindustria es una de las formas más efectivas de crear empleos y empoderar así a millones de africanos. En la actualidad, hasta el 60 por ciento de la fuerza laboral en África subsahariana está empleada en la industria de los agronegocios. Por ello, el agronegocio sigue siendo uno de los principales empleadores de mano de obra en muchos países africanos”.

Y por si no está claro lo ilustra con este caso:

“Empresarios como Anna Phosa, de Sudáfrica, comenzaron su negocio agrícola en 2008 en su patio trasero con solo cuatro cerdos. Hoy Anna Phosa, es propietaria de una granja de cerdos de 350 hectáreas y es un importante proveedor de Pick n ’Pay, la cadena de supermercados de Sudáfrica”.

Puede Usted consultar en Dialnet, el trabajo de María Echevarría Alonso, “El negocio de las tierras africanas”.

Volvamos a España. Esta semana CBRE, “la mayor empresa de servicios e inversiones inmobiliarias”, así se publicita, ha presentado un informe sobre los agronegocios en España y Portugal (El negocio agrícola en la Peninsula Iberica | CBRE Spain).

En él, se subraya el atractivo del sector agrario español para captar fondos de inversión por la calidad y orientación al mercado exterior de sectores como el olivar, viñedo y frutas y hortalizas (agricultura de exportación característica de estos negocios).

“El número de fondos que invierten en el sector agroalimentario se ha multiplicado por quince en los últimos 15 años, hasta alcanzar una cifra superior a 700 en 2020”.

La razón para esta empresa es simple: se han dado cuenta de lo importante que es comer y de que hay muchas bocas que alimentar y cada día que pasa, más. Cavilo que también se han dado cuenta de que Ernesto esta cansado y sin relevo.

Pero a esto le ponen números: invierten porque la rentabilidad del sector la estiman por encima del 15 por ciento, y atención a este párrafo del informe (señor ministro):

“Las subvenciones también son una pieza clave del juego y no se pueden pasar por alto. Las subvenciones de la UE se han incrementado un 56% desde la última vez que se destinaron fondos a agricultura para resolver problemas”.

La rentabilidad y las subvenciones se complementan con tres características del sector en España: calidad de los productos, calendario de la producción y regadío.

¡Ojo al dato! Los analistas de inversiones prestan especial atención al regadío, e incluyen un mapa con distribución territorial de los 3.800.000 hectáreas regadas en las que invertir preferentemente, cultivos que hay en cada zona y hasta rendimientos. El regadío es la perita en dulce. Que invierta el Estado en regadíos ¡Por favor! Pagamos todos la inversión y luego ya veremos quién riega.

“VALOR: varía en función de la región y el tipo de cultivo. Las propiedades de nueva explotación con infraestructuras de regadío en Andalucía pueden alcanzar entre 30-40.000 euros/ha (para cultivos permanentes), pero una explotación de aguacate (en plena producción) puede llegar a superar los 120.000 euros/ha. RENTABILIDAD PRIME BRUTA (propiedad arrendada de nueva explotación): 5%+”.

Desde el año 2016 se han producido entradas, fusiones, alianzas, ventas… de estas empresas en el sector:

“MIURA crea conjuntamente con Martin Navarro una de las mayores compañías de cítricos de Europa, Citri&Co. ATITLAN crea la joint venture Elaia junto con Sovena y adquiere Frutas Romu. CVC compra Panzani a Ebro Foods. ABAC CAPITAL adquiere la empresa líder en la producción y comercialización de frutas y hortalizas Agroponiente. PROA CAPITAL adquiere las empresas punteras Moyca, Pastas Gallo y Fruselva del sector Agribusines”.

El sector de Producción agrícola combinada con la producción ganadera factura un total de 2.135.598.341 €, según elEconomista.es en cuya página puede ver Usted el listado de las mayores empresas que operan en el sector en España (Ranking Empresas Producción agrícola combinada con la producción ganadera | Ranking Empresas (eleconomista.es).

Puede hacer un ejercicio didáctico cruzando esta lista con la de perceptores de ayudas de la PAC que puede consultar aquí (https://www.fega.gob.es/es/datos-abiertos/consulta-de-beneficiarios-pac/ir-a-formulario-de-consulta). Verá, por ejemplo que Campofrío percibió el año 2021 la cantidad de 16.900.244,15 euros; DCOOP,S.C.A. 16.586.338,82; Alvinesa Natural Ingredientes S. A. 9.075.905,33… Siga Usted, que a mí me sube la tensión. Por cierto leo en el Plan Estratégico nacional de la PAC para el periodo 2023 a 2027 que esto se acabó, con el tope impuesto a las ayudas por explotación y me da la risa (“España acepta la propuesta inicial de la Comisión de aplicar una reducción del 100% a los pagos que se perciban por encima de los 100.000€”, página 460 de las 2.975 que tiene el Plan. Lo que puedas decir en unas pocas páginas dilo en muchas, para que no lo lean, Maquiavelo.).

Cuando justo terminaba de leer el informe sobre los agronegocios en España y su interés por las tierras regadas cae en mis manos este otro titulado “Acuíferos al límite: España daña gravemente sus reservas subterráneas de agua” (Acuíferos al límite: España daña gravemente sus reservas subterráneas de agua | DATADISTA).

El 44% de las masas de agua subterránea está ya en mal estado, ya sea por sobreexplotación, contaminación o ambas. El abuso sobre los acuíferos ha dañado ecosistemas teóricamente muy protegidos como las Tablas de Daimiel, el Mar Menor o Doñana pero el problema llega ya al agua del grifo y tiene a las confederaciones buscando alternativas de suministro y al Estado invirtiendo en infraestructuras allí donde la gravedad es mayor”.

La lista de impactos es larga: nitritos, descenso del nivel freático, contaminación química, orgánica y microbiológica, salinidad, descenso de flujos… El informe incluye un mapa interactivo muy didáctico. Las zonas más afectadas son, obviamente, aquellas más apetecibles para las inversiones que acabo de comentar.

Regadíos intensivos, macrogranjas, fertilizantes, plaguicidas y herbicidas son las causas principales de este deterioro ambiental.

Parece que esta situación no preocupa mucho a los responsables políticos ya que los objetivos fijados en la Directiva Marco del Agua (https://www.miteco.gob.es/es/agua/temas/planificacion-hidrologica/marco-del-agua/default.aspx), se incumplen sistemáticamente (pasó el plazo del 2015 y también el del 2021), queda el del 2027, el último.

Desde esta perspectiva del deterioro de los recursos y su escasez, parece más sensato aplicar estrategias basadas en la agroecología en la producción agraria y, sin embargo, no parece ser la tendencia.

Desde la agroecología se sostiene que soberanía alimentaria y agronegocio son conceptos incompatibles y que solo democratizando el conocimiento para producir con otras reglas será posible sostener la cultura campesina allí donde todavía permanece, mantener la población agraria y luchar contra el cambio climático. Puede ver los trabajos de Sevilla Guzmán, Víctor Toledo, Juan Martínez Alier, Manuel González de Molina… y otros muchos investigadores que llevan décadas trabajando en ello.

La agroecología se basa en la recuperación de los conocimientos y formas de organización sociocultural campesinas y para ello hace falta la participación de los agricultores y la acción política. Si en España apenas quedan ya campesinos, si pocos se preocupan por conservar su conocimiento y sus formas de organización, si los agricultores son pocos, viejos y cansados y políticamente no se apoya esta estrategia, ¿qué impide que en pocos años la mayor parte de la producción agraria la hagan agronegocios? Y, atención, esos agronegocios pueden ser perfectamente gestionados por agricultores. Ya hay cursos al efecto para facilitar esa reconversión.

La alternativa agroecológica con sus tres dimensiones, técnica, sociocultural y económica, quedará reducida a la marginalidad que, eso sí, permitirá la supervivencia de pequeñas y medinas explotaciones agrarias que si no hubieran desaparecido.

Ernesto deja su explotación porque no puede hacer lo que hizo su padre Facundo en los años setenta cuando mi amigo terminó la escuela a los catorce años. Le enseñó a labrar con la mula o el macho, a trazar la mesana, a podar, a plantar… y Ernesto modernizó la explotación. Cambiaron el macho por el tractor de 45 CV, compraron una mula mecánica, aprendió a manejar la química, plantó y cogió espárragos, tomates, alubias, patatas, vino… Aquello era una explotación familiar: dos o tres generaciones conviviendo y transfiriendo (así se dice ahora) conocimiento. Medio siglo después esto no es posible en España en la mayor parte de las explotaciones agrarias, por lo que la agroecología como estrategia alternativa tiene más dificultades para desarrollarse.

En los próximos años en aquellas tierras que generen rentabilidad, regadíos, productos de exportación, delicatessen, aceite, vinos de calidad… la producción estará mayoritariamente en manos de agronegocios con una u otra forma societaria. Estas sociedades convivirán con dos tipos de explotaciones agrarias supervivientes, unas basadas en las misma tecnología y modo de producción que los agronegocios (esos agricultores que ahora compran en sus pueblos todo lo que pueden) y, otras, que se apoyan en modos de producción y de consumo alternativos en la línea de la agroecología.

Esta segmentación de la producción, obviamente, tiene su reflejo en el consumo, con consumidores “de todo a cien” y consumidores del “club gourmet”, y esa brecha, como la de la desigualdad, se irá ensanchando.

La carrera por el control de la alimentación la ganó el agronegocio y la han perdido los ciudadanos y la naturaleza, porque el sector agrario no va a ayudar a resolver ni el problema del clima ni el problema del hambre, aunque la PAC seguirá repartiendo millones todos los años, como la lotería, pero en su caso sabiendo a priori a quién le toca.

Emilio Barco
En Alcanadre a 12 de noviembre 2022 y cogiendo olivas


(1) Catherine Tubb & Tony Seba: Rethinking Food and Agriculture 2020-2030. The Second Domestication of Plants and Animals, the Disruption of the Cow, and the Collapse of Industrial Livestock Farming. A RethinkX Sector Disruption Report. Septembre 2019

4 comments

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  2. Jesús 19 noviembre, 2022 at 11:44 Responder

    Buenos días:
    Leyendo el interesantísimo artículo he recordado la impresión que me causó, en el mes de agosto del año pasado, la visión de kilómetros de olivos plantados en espaldera durante un viaje por Portugal. Las dos personas que me acompañaban en el coche venían anunciándome una visión que me impactaría, pero no avanzaban detalles porque querían ver la cara que ponía. Y la puse, claro.
    Casi cualquiera tiene una imagen (aunque sea creada, no vista) de “macro granja”, pero esa manera de incrustar olivos, entre el suelo y el cielo, tiene algo que a mí me parece especialmente perverso. No digo que sea único. Pero a mí me impactó.
    Menos mal que hay miríadas de expertos/opinadores, y adheridos de todas las especies, que están trabajando para que el futuro sea un lugar habitable. Sin ir más lejos, creo que la Dirección General de la Juventud del gobierno riojano tiene (desde hace unos años) un grupo de jóvenes trabajando para diseñar el futuro. Grupo G30, creo que se llama. Ahí queda eso.
    Saludos
    Jesús

  3. Emilio 19 noviembre, 2022 at 12:54 Responder

    Gracias Jesús
    Esas transformaciones del espacio agrario tradicional son para mí muy dolorosas, porque con ellas se borra la memoria. Todo paisaje es memoria, escribía Julio Llamazares. Lamentablemente hay una deriva social y política hacia la depreciación cuando no falsificación de la memoria. Yo moriré resistiendo ese empuje, aun a costa de que me consideren un tipo que todo critica, que todo cuestiona, que escribe en negativo… como aquí en mi tierra dicen algunos.
    Tu párrafo final no sé si es irónico. y el «ahí queda eso» no sé si es una provocación, sabiendo que yo soy persona que fácilmente «entra al trapo».
    G30 es uno más de los varios proyectos que el gobierno riojano lleva publicitando tres años (la enoregión, la enópolis, el valle de la lengua, proyectos piloto en el rural…) con anuncuios de inversiones millonarias de los fondos europeos (que por cierto no acaban de llegar). Pura propaganda.
    Este verano, en otro bonito cartel, el G30 nos contaba «Esto es lo que hemos hecho». Puedes verlo en su web. ¿Cuándo se va a sustanciar en algo ese proyecto?
    Ya he tratado este tema en algún artículo que publico en la prensa regional y que no envío a este diario rural, por su carácter local.
    Puede ser también que como cada vez salgo menos por ahí no sea consciente de la gran transformación que se esta produciendo en esta tierra en la que vivo. Puede ser.
    Termino. Quizás sea un prejuicio, pero cuando en los carteles del G30 leo, «Jóvenes prototipando una nueva ruralidad» (¡prototipando!) me pongo de mala hostia y seguramente ello me nubla el correcto entendimiento.
    Disculpa este rollo.
    Salud
    Emilio

  4. Jesús 19 noviembre, 2022 at 19:58 Responder

    Emilio. El comentario pretendía ser irónico, sarcástico, amargo…
    Es que no podía incluir la máscara mezclada con las palabras.

    Dices memoria y sí. Aunque la memoria tenga sus velos de muy diferente tipo.
    A mí, ciertos paisajes agrícolas, producto de los correspondientes paisanajes, lo que me evocan es algo que escuche de quien creo es un amigo tuyo, Luis Vicente Elías, el gesto. Ese rastro, en diferentes puntos del espacio (físicos y tembién inmateriales), del trabajo.
    Saludos.
    Jesús

  5. Emilio Barco 19 noviembre, 2022 at 20:47 Responder

    Gracias
    Paisajes humanizados los llamamos y en nuestro trabajo, incluyó a Luisvi, siempre procuramos hablar mucho con nuestros informantes, personas muy mayores, que han contribuido a moldearlos y a dejar ese rastro que nosotros llamamos memoria y que todo paisaje muestra a quien a él se acerca con ánimo de ver y escuchar.
    Salud
    Emilio

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